sábado, 7 de junio de 2014

Mary Wollstonecraft, 'autora' de ‘Remando al viento’

(Más sobre autoras del siglo XVIII y sobre Feria del Libro 2014)

Mary Wollstonecraft (National
Portrait Gallery, Londres).
Sin Mary Wollstonecraft (1759-1797) no existirían la novela Frankenstein ni la película Remando al viento. Sólo por eso, esta británica del siglo XVIII, precursora del feminismo, ya merecería un puesto en la Historia. Pero, además, ella luchó por la igualdad de la mujer, defendió con palabras y obras el derecho a la educación femenina, escribió cuentos, ensayos y una novela, titulada La novela de Mary, que edita en castellano Araña Editorial. Mary Wollstonecraft quebró moldes, fue capaz de establecerse como escritora profesional en Londres, algo inusual hace doscientos cincuenta años, hasta para un hombre.

Mary Shelley, hija de Mary Wollstonecraft
(National Portrait Gallery, Londres).
La vida de Mary Wollstonecraft genera tanto interés como sus obras por las relaciones que mantuvo con personalidades del siglo XVIII. De vida azarosa y escandalosa, tras vivir dos romances malogrados (con Henry Fuseli y Gilbert Imlay), se casó con el filósofo William Godwin (precursor de la filosofía anarquista), con quien tuvo una hija. A causa de complicaciones en el parto, Wollstonecraft murió, cuando sólo tenía treinta y ocho años, sin llegar a saber que esa hija se convertiría en la célebre Mary Shelley (1797-1851), autora de Frankenstein y esposa del no menos célebre poeta romántico Percy Bysshe Shelley.

A buen seguro que Mary Shelley lamentó no haber conocido a su singular madre, una mujer tan activa, que lo mismo integraba el círculo intelectual radical londinense al que pertenecían Tom Paine y su marido, como viajaba hasta París, tras el estallido de la Revolución, a tiempo de ver cómo Luis XVI iba a la guillotina, en 1793. Como escritora, su obra más conocida es Vindicación de los derechos de la mujer (1792), uno de los primeros títulos de la literatura y la filosofía feministas.
Lord Byron, personaje central de la
película 'Remando al viento'.
Del mismo modo que, sin Mary Wollstonecraft, no existiría Mary Shelley, tampoco podría existir Remando al viento, la película de Gonzalo Suárez, protagonizada por  José Luis Gómez y un joven y desconocido Hugh Grant (1960), que por aquellas fechas acababa de rodar otro filme británico mítico, Maurice (1987), la adaptación que hizo James Ivory de la novela de E. M. ForsterRemando al viento cuenta cómo una noche tormentosa de 1817, un grupo de amigos se retan a inventar una historia de terror, con lo que convocan a sus fantasmas y acaban, todos ellos, remando contra el viento de su locura. Los amigos son Lord Byron; Mary Shelley y su marido; el doctor Polidori; y la Criatura, es decir, Frankenstein
Fotograma de 'Remando al viento'
(Gonzalo Suárez).
Vi la película el año de su estreno, 1988, cuando era una universitaria a la que le gustaba ver cine en versión original. Era, por supuesto, asidua a los Alphaville y Renoir, y estoy casi segura de que ésta fue la primera película española que vi rodada en inglés, subtitulada en castellano. Me encantó. La imagen de Byron en la proa de la barca aullando al viento todavía hoy me eriza la piel. El tiempo ha convertido Remando al viento en una película de culto cuyo valor trasciende sus incontables premios, entre ellos, 6 Goyas y la Concha de Plata. Es una película romántica, sugestiva, obsesiva, con un final que pone el corazón en un puño. Una película que, a sus casi veintiséis años, no ha envejecido. Una delicia para los ojos, los oídos y el intelecto.

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