domingo, 29 de diciembre de 2013

2014, a sólo dos vueltas de hoja del calendario

(Más sobre Navidad aquí)

Hay innumerables formas de festejar la Navidad, desde el pudor del recato creyente al más excéntrico revestimiento que imaginar puedan el derroche y el puro consumismo. Navidades de película, como las que muestran las célebres ¡Qué bello es vivir! o Mujercitasinspirada en la novela de Louisa May Alcott (1832-1888), por citar dos de las cintas cuyos fotogramas han poblado las mentes de varias generaciones, entre las que se cuenta la mía.   
Árbol de Navidad en un bosque helado.
Existen Navidades blancas, con muñecos de nieve y abetos helados, tal y como se viven en las tierras altas donde mora Santa Clausel férreo competidor de los Reyes Magos de Oriente… en todo Occidente. Y también Navidades en bermudas y manga corta, como las que disfrutan los habitantes de Australia o Sudáfrica y apuran también los que en estos momentos se hallan en las islas Canarias.

'Los Reyes Magos' (Alberto Durero).
Navidades, en suma, cuyo fin primero se pierde en la noche de los tiempos y de cuyo significado original apenas quedan el cuento infantil y la ilustración asociada a las obras de arte, fundamentalmente a la pintura. Medio mundo conoce la iconografía navideña, que relata el nacimiento de Jesús de Nazaret, recuerda el fulgor y el brillo de la estrella de Belén y narra el viaje de los Reyes Magos, así como la adoración de los pastores, la vaca y el buey en el portal de Belén.  
'La Natividad' (Fra Angelico).
Todos ellos, motivos de inspiración para pintores de todas las épocas y escuelas. La Natividad, de Fra Angelico (1390-1455), El viaje de los Magos, de Benozzo Gozzoli (1421-1497) o Los Reyes Magos de Alberto Durero (1471-1528) son material navideño de plena vigencia.

A punto de apagarse la Navidad de 2013, es tiempo de prender la mecha de 2014, el Año Nuevo que el mundo entero se apresta a recibir con el ebrio deleite de los comienzos muy ansiados.
¡Feliz Año 2014!
Ojalá 2014 traiga el fin de la crisis en España (según anuncia hasta la saciedad el Gobierno). Ojalá la festividad del 1 de enero sea el umbral de una época más dulce que el turrón. Ojalá que cada hoja arrancada al calendario nos regale una porción extra de felicidad, tan espirituosa como las burbujas del mejor champán.  

lunes, 23 de diciembre de 2013

Mujeres, deseo y voluptuosidad en el Jacquemart de París

(Más sobre París aquí)
 
El soberbio y exquisito museo Jacquemart-André, de París, acoge hasta el 20 de enero de 2014 la exposición Deseo y voluptuosidad en la época victoriana, dedicada a los pintores más representativos del reinado de Victoria (1837-1901). Se trata de cincuenta obras maestras, la mayor parte exhibidas por primera vez, que proceden de la colección del millonario mexicano Juan Antonio Pérez Simón y son el medio perfecto para adentrarse en este movimiento estético consagrado al arte por el arte y el culto a la mujer.  

'Las rosas de Heliogábalo' (Lawrence Alma-Tadema).
Aunque un viaje a París nunca está de más, yo ya tuve mi escapada de otoño a la capital del Sena, así que tendré que ser paciente y esperar a que esta muestra pictórica llegue a Madrid, en concreto, al museo Thyssen-Bornemiszadonde podrá verse desde el 23 de junio al 5 de octubre de 2014.

'La reina Ester' (Edwing Long).
Deseo y voluptuosidad en la época victoriana se divide en ocho apartados: heroínas románticas; mujeres fatales; musas y modelos; bellezas clásicas; la armonía soñada; el culto a la belleza; la voluptuosidad del desnudo; y deseos de la Antigüedad. Entre las obras expuestas destacan los trabajos de Frederik Leighton (1830-1896), John E. Millais (1829-1896) y Edwing Long (1829-91), este último presente en la exhibición con el cuadro La reina Ester (1878). El óleo de Long es un buen ejemplo del constante recurso a los temas histórico-mitológicos y bíblicos que caracterizó a la pintura victoriana
 
'Sus ojos reflejan sus lejanos pensamientos'
(Lawrence Alma-Tadema).
Entre las obras más importantes se cuenta sin ninguna duda el cuadro titulado Las rosas de Heliogábalo, firmado por Lawrence Alma-Tadema (1836-1912), que recrea el momento en que este emperador romano (218-222), según la leyenda, intentó asfixiar a sus invitados con pétalos de rosas soltados desde paneles del falso techo. También es obra de Alma-Tadema el lienzo Sus ojos reflejan sus lejanos pensamientos. El artista, gran enamorado de Italia, se hizo famoso por adaptar al gusto victoriano las escenas y pasajes de la Antigüedad clásica. Nacido en Holanda y nombrado caballero por la reina Victoria en 1899, murió en Wiesbaden en 1912 y está enterrado en la catedral de San Pablo en Londres.

'Jóvenes griegas recogiendo conchas a la orilla
del mar' (Frederik Leighton).
Otro precioso ejemplo de la pintura que se practicaba en la época victoriana, esta vez de tintes prerrafaelitas, se titula Jóvenes griegas recogiendo conchas a la orilla del mar, de Frederik Leighton, una obra que la crítica sitúa a mitad de camino entre la añoranza de las Gracias, Venus, Apolos y Cupidos clásicos y las escenas bucólicas más tradicionales.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Munro, Poniatowska: año de mujeres premios literarios

(Más sobre mujeres escritoras aquí

Este año la cosecha de premios literarios ha sido muy provechosa para las mujeres: desde el Nobel al Cervantes, pasando por los dos galardones del Planeta, las escritoras se han llevado el gato al agua y han convencido a los jurados, en su mayoría hombres, pese a que los más constantes y asiduos lectores sean, precisamente, las féminas.

Alice Munro, premio Nobel de Literatura 2013.
La cuentista Alice Munro (1931) conquistó desde Canadá el premio Nobel de Literatura de 2013, por su "maestría en el cuento corto contemporáneo". En sus escritos escuetos, comedidos, como si el abuso de la palabra fuera un delito, Munro presenta personajes frágiles poseídos continuamente por un sentimiento de inconformidad. La crítica ha dicho de ella, y los millones de lectores corroboran, que es capaz de condensar en cada cuento la profundidad de una novela. Precisamente este verano regalé a un amigo su última obra, Mi vida querida, tenida por prodigiosa y de excepcional calidad. En una entrevista tras ganar el Nobel, Munro ponía el dedo en la llaga: “¡Es increíble que sólo 13 mujeres tengamos el Nobel de Literatura!”.

'Leonora', de Elena Poniatowska.
Elena Poniatowska (1932) es el premio Cervantes 2013, con lo que se convierte en la cuarta mujer en conseguir esta distinción y la primera de origen mexicano. El jurado resaltó "su brillante trayectoria literaria en diversos géneros, de manera particular en la narrativa y en su dedicación ejemplar al periodismo". Poniatowska es una mujer y escritora comprometida, con obras plagadas de historia contemporánea y sucesos reales, por muy inconvenientes que puedan resultar. En 2007 la Ciudad de México instauró en su honor el Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska. Una distinción más para quien siempre ha recibido con modestia los galardones.  
'El cielo ha vuelto' (Clara Sánchez,
premio Planeta de 2013).
Aunque se trata de un premio comercial que se suele dar a escritores de cierto tirón, periodistas reconvertidos o reclamos televisivos, y la calidad literaria deja casi siempre mucho que desear, el Planeta es uno de los galardones mejor dotados económicamente. Este año la ganadora ha sido Clara Sánchez, con El cielo ha vuelto, su undécima novela, donde cuenta la historia de una mujer con una relación tóxica. Según el jurado, "la novela posee intriga, misterio, complejidad de sentimientos, erotismo". Clara Sánchez sabe bien lo que es recibir premios, pues tiene en su haber el Alfaguara y el Nadal.

'El buen hijo' (Ángeles G. Sinde).
 
La finalista del Planeta 2013 es la exministra Ángeles González-Sindecon El buen hijo. Es su primera novela para adultos después de dedicar buena parte de su carrera a la cinematografía y los libros infantiles. La propia autora ha definido su novela como una inmersión en el universo de un treintañero apocado que vive y trabaja a la sombra de su madre viuda y que, tras enamorarse, decide romper con el asfixiante entorno.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Tesoros de la Villa de los Papiros de Herculano

Herculano, siglo I de nuestra era. Una tranquila ciudad vacacional pegada al mar, muy cerca de Nápoles. Al igual que la vecina Pompeya, quedaría cubierta por la lava del volcán Vesubio en el año 79.

'La Villa de los Papiros' de Herculano,
en Madrid hasta el 23 de abril. 
Años antes, el cónsul Lucio Calpurnio Pisón Cesonino, a la sazón suegro de Julio César, había construido en Herculano una exquisita y lujosa mansión que la posteridad llamaría ya para siempre la Villa de los Papiros.

Madrid, 2013. Una ciudad en pleno manchón ibérico alberga una exposición de mil metros cuadrados dedicada a esa villa clásica italiana. En el Matadero, y nada más atravesar la fachada, un enorme jardín (virtual, por descontado) con estanque incluido, rodeado de imponentes bustos, da paso al interior de la Villa de los Papiros.
Recreación de la biblioteca de la Villa
de los Papiros (Herculano, Italia).
Una vez dentro, el visitante descubre el placer de contemplar la única biblioteca de la Antigüedad clásica que conocemos hoy en día. Se descubrió, junto al resto de la villa, en 1750. Por supuesto, Herculano y Pompeya son hoy lugares Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y se cuentan por legiones los visitantes que acuden a ver in situ las ruinas de ambas ciudades.
 
Frescos y columnas con restos de policromía
en las ruinas de Herculano (Italia).
Yo visité Herculano en junio de 2011 y me sorprendió la amplitud del recinto arqueológico y lo bien conservadas que estaban algunas villas, con frescos aún en las paredes, mármoles, zócalos y columnas policromadas. Aun en la distancia, y gracias a la tecnología, es posible realizar un recorrido virtual por esos sitios arqueológicos.

Recreación de la piscina panorámica de la
Villa de los Papiros (Herculano, Italia).
Algo parecido se puede contemplar en la exposición del Matadero de Madrid. Dividida en dos partes, la muestra reconstruye Herculano y ofrece una proyección de cómo era la Villa de los Papiros, tan sofisticada, que hasta tenía una piscina panorámica con vistas al horizonte.
Busto de la Villa de los Papiros
(Herculano, Italia).
 
Piezas reales que han viajado a Madrid desde Herculano son algunos papiros carbonizados, un busto de Epicuro y un reloj solar, además de lápidas con inscripciones. La segunda parte de la exposición, ubicada en una sala llena de luz y de objetos valiosos, relata la historia del descubrimiento de la villa, en el XVIII, bajo el reinado de Carlos III, a la sazón rey de Nápoles.
Merece la pena detenerse unos minutos para contemplar el plano original de la mansión, que trazaron los ingenieros que la descubrieron y que incluye anotaciones en castellano, ya que el ingeniero jefe de dichos trabajos era de Zaragoza.
Papiro carbonizado hallado en la
villa de Herculano (Italia).
 
Como curiosidad, puede verse asimismo una máquina para abrir papiros, diseñada por Antonio Piaggio, un invento que hizo posible abrir los papiros carbonizados por la lava sin que se rompieran. Todas estas maravillosas piezas, sustraídas hace más de doscientos sesenta años al tiempo y al abrazo de las cenizas y la lava, puede disfrutarse en Madrid, como los tesoros que son, hasta el próximo día 23 de abril.

 

jueves, 5 de diciembre de 2013

Janey Morris, the Pre-Raphaelite muse par excellence

(*To my English readers: I apologize for every mistake. Please be aware I am a Spanish writer who translates what you have asked for).

(More English versión here)  (Versión española aquí)

She was a beautiful, strong, independent and enigmatic woman. Her name: Jane Burden (1839-1914), best known as Janey Morris. Born as the daughter of a stableman and a laundress, she became a model, in fact, the most famous Pre-Raphaelite muse.

Janey Morris as
Proserpine (Dante
Gabriel Rossetti). 
To mark the centenary of her death next January, the National Portrait Gallery of London houses a free exhibition (12 November -11 May 2014, Room 28) dedicated to her life as well as to her career. Janey, married to the poet and designer William Morris (1834-1896), was the favorite model of Dante Gabriel Rossetti (1828-1882), a painter who portrayed her with her distinctive long and bushy black hair. Janey was the face and body of Pandora and Proserpine among many other classical muses and mythological figures. She was also the confident and lover of the painter Rossetti, although she never got divorced. Apparently, she was afraid of losing her daughters.
 
Janey Morris became a celebrity because of her peculiar way of posing, always showing a singular grace and a direct gaze, like she was scrutinizing the surrounding world. The small exhibit at the National Portrait Gallery discovers the major milestones in her life: the interesting woman, the devoted mother and the peculiar wife is seen here in photographs taken by Frederick Hollyer in 1874.
 
 
 
 
 


Janey Morris and the Burne-Jones family
(West London, 1874).

The gallery has also gathered some portraits of her husband and her daughters (Jenny and May) and their friends Georgiana and Edward Burne-Jones. Janey 's husband and the Pre-Raphaelite painter Burne-Jones had met in their student days and later on their families became close friends. The picture above was taken in 1874 on the garden of Burne-Jones’ house in West London. Janey (second from the right) is sitting in front of her husband and between their daughters. The rest of people (from the left) are Richard Jones (the father of the painter), Margaret , Edward, Philip and Georgiana Burne-Jones.



Janey Morris in 1898.

The Pre-Raphaelite quintessential muse was a shy woman of reserved character though great hospitality and genuine sense of humor. She had a varied inner circle: from suffragists to poets, from architects to artists. This last picture is a shocking shot: Janey had already widowed and was posing in May 1898 at her home, Kelmscott Manor. In a wink to the viewer, Janey appears sitting like she used to do in her early days, mimicking the pose that made her famous.

domingo, 1 de diciembre de 2013

'De El Bosco a Tiziano', una exposición para esta Navidad

No parece una exposición de las que pasarán a la Historia y, desde luego, los 11 euros que cuesta la entrada (aunque sea conjunta con la visita del Palacio Real) no es un precio anticrisis, pero si el bolsillo lo permite y las ganas o el frío no actúan como factor disuasorio, hay varios cuadros en la muestra De El Bosco a Tiziano. Arte y maravilla en El Escorial en los que bien merece la pena detenerse. Además, visitar esta exhibición artística permitirá asimismo (cuando los operarios terminen de montarlo) admirar el Belén napolitano del Palacio Real.

Entrada a la exposición 'De El Bosco a Tiziano'
en el Palacio Real de Madrid.
Instalada en las dependencias de exposiciones temporales del Palacio hasta el 12 de enero, el recorrido artístico reconstruye el Renacimiento español, sobre todo el fin del mandato del emperador Carlos V y el encumbramiento de Felipe II a través del monasterio escurialense, que el propio rey definía como la octava Maravilla. De hecho, con De El Bosco a Tiziano se conmemora el 450 aniversario de la colocación de la primera piedra de El Escorial, a través de los cuadros, relicarios, libros, miniaturas, cartones y tapices de los artistas que embellecieron el  monasterio.

'Abraham y los tres ángeles'
(Juan Fernández de Navarrete, El Mudo).
La mayoría de las obras pertenecen a las colecciones de El Escorial o al museo del Prado, pero también las hay venidas de la National Gallery de Londres, del parisino Museo del Louvre o de la National Gallery de Dubín, como Abraham y los tres ángeles, de Juan Fernández de Navarrete, El Mudo, que hasta enero recibe a los visitantes igual que, en el siglo XVI, acogía a los que entraban al convento escurialense.

'Cristo coronado de espinas' (El Bosco).
Uno de los grandes reclamos de esta muestra es Tiziano (hacia 1490-1576), ya que de El Bosco tan sólo hay dos cuadros: Cristo coronado de espinas y Cristo camino del calvario, ambas en la sala final de la exhibición, haciendo bueno el dicho de que lo mejor se hace esperar.


'La Adoración de los Reyes' (Tiziano).

En la parte consagrada a Tiziano se pueden ver algunas de las obras cumbre de su período tardío, en especial, y por primera vez reunidas desde principios del siglo XIX, sus tres obras maestras destinadas a la iglesia del monasterio: El Martirio de San Lorenzo, La Adoración de los Reyes y El Entierro de Cristo. No quito mérito a ninguna, pero a mí me gusta, quizá por su aparente sencillez, la adoración de los Magos, en particular la estilizada belleza del caballo que hace una suerte de reverencia en el portal de Belén.

Aunque no soy muy fan de los tapices, me maravilla El embarque de los animales en el arca de Noé, un monumental cartón para tapiz de Michel de Coxcie, que recientemente ha restaurado Patrimonio Nacional y que se exhibe en la última sala.

'Paisaje con San Cristóbal y el Niño' (Patinir).
Y, frente a un tono más bien apagado, en ocasiones incluso sombrío, la exposición tiene hueco para el paisajismo azul verdoso de Joachim Patinir y su Paisaje con San Cristóbal y el Niño. Son fascinantes las escenas en miniatura que pinta en el fondo del cuadro, tanto la marcha de soldados que avanzan por el sendero (detrás de la figura del gigante San Cristóbal), como la muchedumbre que se arremolina en la plaza del pueblo o la hoguera que se divisa aún más a fondo del lienzo. Escenas aparentemente inconexas, igual que las de la izquierda del cuadro, que no obstante plantan una semilla de incomodidad en el espectador, como si los bonitos colores fueran la antesala de una historia con el desasosiego como protagonista.