sábado, 23 de abril de 2016

Tiembla la flor del melocotonero (*)



(Mi poema Personaje y dos relatos cortos de mi cosecha)


Tiembla la flor del melocotonero
como el día que te fuiste
La huella de tu paso al alejarte
levantó un remolino de palabras gruesas,
plenas de reproches

Y me quedé triste,
ausente,
a la intemperie
bajo un absurdo aguacero de pétalos rosas

Descorchaste la garrafa del nunca jamás
y un aroma agrio a revancha
me inundó el esternón
Abotonaste la gabardina del olvido
desdeñando el crepitar de mis costillas

Por eso me enrosqué en tu vientre lacerado
y te desplomaste,
temblando,
como temblaba la flor del melocotonero

(*)  Poesía inédita. Mi contribución al Día del Libro 2016

martes, 19 de abril de 2016

El año de Isabel II y su pariente Guillermo el Conquistador

Sobre el Tapiz de Bayeux y Normandía (Mont Saint-Michel)

Dos reyes tan lejanos en el tiempo como la actual Isabel II de Inglaterra y su antepasado Guillermo el Conquistador (1028-1087), quien fuera duque de Normandía y rey de Inglaterra bajo el nombre de Guillermo I allá por 1066, vienen a darse la mano, simbólicamente, en este año 2016.

Guillermo I de Inglaterra, duque
de Normandía (1028-1087).
En la región francesa de Normandía, durante todo 2016 se conmemora el 950 aniversario de la Batalla de Hastings (14 de octubre de 1066), a cuyo término el duque normando Guillermo el Conquistador arrebató el trono de Inglaterra al hasta entonces rey Harold. Una epopeya que está narrada en el Tapiz de Bayeux, una obra de arte del siglo XI, tan espectacular que para exhibirla se construyó su propio museo, en la ciudad de Bayeux. La famosa tela bordada mide 70 metros de longitud y es conocida con el sobrenombre de Tapiz de la reina Matilde (1031-1083), pues se cree que fue ella, la esposa de Guillermo, quien mandó confeccionarla.

Desde el año 2007, el Tapiz de Bayeux está inscrito en el Programa para la Memoria del Mundo, de la Unesco. Yo lo he visto en dos ocasiones, en sendas visitas a Bayeux, y lo recomiendo a todo el mundo. Para entretener la espera, o para ir abriendo boca, se puede ver este vídeo, que pone en movimiento las imágenes del tapiz. Por supuesto, la animación es un sucedáneo virtual, pero aun así es un placer ver cómo la tecnología insufla vida al rey Harold, al duque Guillermo, a los soldados y los caballos en batalla, o cómo zarpan los barcos normandos hacia la conquista de Inglaterra.

Caballería normanda carga contra los ingleses
(Tapiz de Bayeux, siglo XI).
Hasta diciembre, un festival medieval animará toda Normandía, con mercados populares, música, danza, espectáculos de luz y de sonido, y varias exposiciones, especialmente en Caen y en Bayeux, las dos ciudades más ligadas al monarca. También en el Reino Unido se han apuntado a celebrar los 950 años de la batalla de Hastings, para lo cual han puesto en circulación una nueva moneda de 50 peniques.

Guillermo I de Inglaterra era descendiente de los vikingos, tuvo cuatro hijos y al menos cinco hijas. Cuando no estaba en Normandía, delegaba los asuntos del gobierno en su esposa Matilde. La leyenda dice que formaron un matrimonio muy bien avenido, a él no se le conocen amantes ni bastardos, algo insólito para la época. Él murió en Rouen en 1087 y fue enterrado en Caen, en la Abadía de los Hombres. Ella fue inhumada también en Caen, pero en la Abadía benedictina de las Damas.

Isabel II de Inglaterra cumple 90 años el 21 de abril.
Después de morir Guillermo, sus territorios se dividieron: su hijo mayor, Roberto, se quedó con Normandía, mientras que el segundo hijo, Guillermo, heredó Inglaterra. Y ahí, en Inglaterra, sigue reinando su descendiente, Isabel II, que este jueves cumple 90 años y lleva más de 64 sentada en el trono, Es la soberana número cuarenta desde Guillermo el Conquistador, y para celebrar su inminente cumpleaños, durante tres meses, la reina y su marido harán una gira por todos sus dominios y visitarán Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte. El programa de festejos incluye espectáculos ecuestres, comidas benéficas, conciertos, desfiles... toda la parafernalia que se merece la reina más longeva en activo. Tan sólo la supera un rey: el de Tailandia.

lunes, 11 de abril de 2016

Grafitis vivos para ciudades que se tunean

(Más grafitis y trampantojos aquí) 

Las calles de Madrid y Barcelona hace años que viven una explosión de grafitis y trampantojos, que colorean y a veces pintarrajean sus paredes, tapias, fachadas y callejones. Unas veces son auténticas obras de arte, otras modestos dibujos cuya mejor virtud es la de no molestar, y en ocasiones se trata de pinturas murales realizadas con una pizca de mal gusto y evidente falta de maestría.

El escritor Julio Cortázar (pintura mural
en la calle Huertas, Madrid).
Paseando por el barrio de Huertas, en Madrid, esta tarde me he topado con dos fachadas decoradas que me han arrancado una sonrisa. La que más me gusta es la figura de Julio Cortázar (1914-1984), en el número 16 de la calle Huertas. No asombra que hayan escogido al carismático escritor argentino para vestir una fachada en el barrio literario por excelencia de la capital, pero sí sorprende que el autor de la novela-mundo Rayuela (1963) camine con un monopatín bajo el brazo izquierdo y un radiocasete en la mano derecha. El Cortázar de esta fachada tendrá una vida efímera, ya que el edificio no siempre estará desocupado, pero por ahora marcha decidido, eso sí, sin moverse del sitio.

Fachada pintada del bar Héroe (Madrid).
El otro grafiti que he descubierto hoy tiene propósitos comerciales, pues decora la fachada del bar Héroe, dedicado a la música de los ochenta. Más de una decena de figuras pintadas en color azul y vistas de espaldas alzan los brazos y mueven los cuerpos al ritmo de una música que nos escuchamos pero intuimos. Sin ser dibujos geniales, lo cierto es que el grafiti cumple una de sus funciones: llamar la atención de transeúnte.

Arte urbano en La Fragua, Tabacalera (Madrid).
Al caer la noche, de regreso a casa y en la confluencia de la plaza de Embajadores con la calle del mismo nombre, me sorprendieron los muros que recorren el perímetro exterior de La Fragua, Tabacalera, quizá el espacio de arte urbano más rompedor que existe en Madrid. En esta especie de galería al aire libre llama la atención la tela de araña en color amarillo chillón sobre fondo negro. Nada que ver con las monumentales arañas de Louise Bourgeois, pero de noche y con el juego de luces de coches y farolas puede inquietar a más de uno.

Grafitis en el barrio de Poblenou (Barcelona).
En Barcelona, toda la zona del Poblenou está poblada de grafitis, muchos de ellos realmente bellos y espectaculares por su tamaño, por la calidad del dibujo, por la originalidad de diseños y por su colorido. A mí me encantaron éstos. A los pies de la estilizada bailarina, las palabras Point of no return parecen una advertencia a quienes se adentren en el laberinto de grafitis, pero no hay nada que temer, al contrario, el despliegue de arte callejero en Poblenou es de lo más revitalizante.