sábado, 29 de abril de 2017

El maestro William Layton según mi amigo Javier Carazo

(Artículos de Javier Carazo sobre Layton y sobre Ana María Matute  

'William Layton: La implantación del
Método en España' (por Javier Carazo).
La primera tesis doctoral (por supuesto ¡cum laude!) sobre William Layton (1913-1995) la ha escrito mi amigo Javier Carazo, periodista y actor de formación, enamorado del teatro y escritor. Su investigación sobre Layton ha fructificado en el libro William Layton: La implantación del Método en España, publicado por la editorial Fundamentos y recientemente presentado en la Resad (Real Escuela Superior de Arte Dramático).

La obra de Javier Carazo radiografía la labor que Layton desarrolló en España durante más de treinta años como profesor de teatro, director de escena, actor y escritor. Sus grandes contribuciones a la historia del teatro son dos: la dirección de actores y la apuesta por la nueva dramaturgia internacional (Harold Pinter o Brian Friel) y nacional (Alfonso Vallejo y Francisco Nieva). Dos aportaciones que marcaron el teatro español desde los años sesenta hasta bien entrados los noventa.

Contraportada del ensayo sobre Layton,
escrito por Javier Carazo Aguilera.
La carrera de Layton como director se vio solapada por el enorme peso adquirido como pedagogo teatral, pero aun así puso en pie 17 espectáculos en 28 años, que simbolizan las distintas fases por las que ha pasado el teatro español. Entre sus montajes, destaca Historia del zoo, de Edward Albee, que escenificó en tres ocasiones (1963,1971 y 1991) y fue la obra con la que debutó y con la que despidió su carrera.

En su libro, Javier Carazo resume las diez innovaciones que, a su juicio, debe la escena a William Layton:
  • Renovó la pedagogía teatral española.
  • Creó su propio Método, el Método Layton.
  • Fundó una de las primeras escuelas de teatro en España, que sigue abierta al cabo de más de 55 años.
  • Fue pionero en la aplicación del Método en la escena española.
  • Está muy presente en la dramaturgia española también en los guiones, a través de las obras y de la enseñanza de estas especialidades.
  • Introdujo el análisis exhaustivo del texto de cara al montaje posterior; también impulsó el trabajo de mesa con los actores.
  • Introdujo la figura del director de actores en los espectáculos.
  • Renovó el repertorio y trajo a dramaturgos internacionales para el trabajo en clase.
  • Dignificó la profesión del actor.
  • Su técnica dotó de autonomía a los actores. Su metodología permite a los actores trabajar solos, sin depender del director de escena.

Aún no tengo en mis manos el libro de Javier Carazo, pero en cuanto me haga con un ejemplar hablaré de él en profundidad. Para abrir boca, os invito a ver el vídeo de la presentación, en la que Javier estuvo acompañado por Ignacio Amestoy (dramaturgo y periodista), José Pedro Carrión (actor, profesor y director de escena), Irina Kouberskaya (directora del teatro Tribueñe), Juan Pedro Enrile (vicedirector de la Resad) y Paula Serraller (editora de Fundamentos).


martes, 25 de abril de 2017

Siri Hustvedt, el broker de Lehman Brothers y Kierkegaard

(Más sobre Siri Hustvedt aquí)

La escritora Siri Hustvedt, en Madrid.
Siri Hustvedt (1955) está escribiendo una nueva novela, en la que “Don Quijote se me aparece mucho”, según ha revelado la autora el lunes 24 de abril en Madrid, durante la presentación de su último libro de ensayo titulado La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres. Durante más de una hora, esta americana de origen noruegoaltísima, amable, con unos ojos azules brillantes y una sonrisa amplia y bonita, ha encandilado al público en la librería La Central de CallaoLa escritora habla con tanta naturalidad de su condición neurológica como cuando detalla sus rutinas de trabajo. “Escribo de 7 a 1 y leo cuatro horas por la tarde; algo de ejercicio, compras, cena… y eso es todo”, ha confesado cuando le han preguntado por su ritual a la hora de escribir.

Siri Hustvedt
(Madrid, 24/04/2017).
Siri Hustvedt se siente a gusto con la etiqueta de feminista, de hecho, La mujer que mira a los hombres… se compone de once ensayos sobre feminismo, arte y ciencia, bajo la perspectiva de que "ciencia y humanidades deberían establecer un diálogo entre ellas porque, sencillamente, se necesitan mutuamente".

Ayer en Madrid Siri habló de política, de su fascinación por el filósofo Kierkegaard, de posverdad, de racismo, de la vergüenza y la rabia que están espoleando el auge de los populismos en Estados Unidos y en Europa. Pero habló, sobre todo, de literatura, de arte, de humanidades, de creación, de la mente y de sus mecanismos; de los estigmas que pesan sobre la enfermedad mental.

La escritora Siri Hustvedt firma libros en La Central.
Los temas de los que Siri habla tienen rostros, nombres y apellidos, aunque ella los oculta por discreción. De las muchas historias que ha compartido con sus lectores en Madrid me quedo con la del broker de Lehman Brothers a quien conoció durante uno de los talleres de escritura creativa que impartía en un hospital psiquiátrico de Nueva York. A ese paciente Siri lo animó a escribir, lo convenció de que tenía talento. Al cabo de un tiempo, ella recibió un paquete con un libro y una nota sucinta: "Gracias por salvarme la vida". El libro era de aquel paciente, del que ella no sabía ni que era broker ni que trabajaba en Lehman. 

Después de más de una hora hablando, la escritora ha sacado su mejor sonrisa para firmar ejemplares de su libro, con una paciencia envidiable. Ha estrechado manos y recibido besos, se ha levantado para posar en fotos con todo aquel que se lo ha pedido. Parecía realmente contenta con el recibimiento del público madrileño, a lo que sin duda ha contribuido la interesante entrevista-presentación, conducida por Montserrat Domínguez, y la buena labor de la traductora. ¡Así da gusto empezar la semana!

jueves, 20 de abril de 2017

Siri Hustvedt, (pos) sorpresa del Día del Libro en Madrid

(Más sobre Siri Hustvedt aquí)

Siri Hustvedt (1955), novelista
y ensayista estadounidense.
Siri Hustvedt (1955), la mujer que nunca fue (solo) la compañera de Paul Auster y madre de su hija, estará en Madrid el lunes 24 de abril presentando su nuevo libro, La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres, poniendo una suerte de broche de oro a los actos del Día del Libro. La cita con sus lectores, a la que no pienso faltar, es en la librería Central de Callao, a las 19 horas. Siri es una mujer erudita, apasionante y apasionada, a quien fascina la exploración del cerebro y la mente. Tiene un discurso multidisciplinar en el que caben desde el psicoanálisis a la psiquiatría, pasando por la genética, la filosofía o la literatura. 

Mi ejemplar de 'El verano sin
hombres' (Siri Hustvedt).
El primer libro que leí de ella es El verano sin hombres, una novela de perfil intimista, narrada en primera persona por Mia Fredricksen, una mujer de 55 años que lleva 30 casada, tiene una hija encantadora y relativo éxito profesional. De repente, Mia enloquece, es internada en una clínica y, al salir, decide pasar el verano en Boden, donde su madre vive en una residencia para ancianas. Ese verano sin hombres cambiará a la protagonista en lo personal y le servirá de acicate intelectual.

La mente, los nervios y sus misterios vuelven a ser el eje del libro que Siri presenta en Madrid, y al que la campaña de marketing describe como "una colección doble de ensayos donde la autora hace gala de sus conocimientos en las artes, las humanidades y las ciencias".

Siri es una excelente contadora de historias, que trata a sus personajes con seriedad pero con ingenio. En su literatura siempre hay una buena dosis de crítica y aborda a sus protagonistas desde un ángulo más amplio que el de las desventuras cotidianas.

Sin duda, el lunes compraré ese libro, aunque todavía tengo pendiente The Blazing World , que me traje de Londres hace dos años y todavía reposa en la estantería de los libros por leer.

miércoles, 12 de abril de 2017

Lamartine, padre de los clubes de lectura para escritores

Cuanto más digitales nos volvemos, mayor valor le damos a las experiencias sensoriales. Yo, que en mi vida laboral me dejo abrazar por la tecnología, soy en cambio incapaz de leer por placer un e-book y no concibo el fin de semana sin un periódico en papel. Desde hace unos meses soy miembro fundador de un club de lectura para escritores llamado El Geográfico. Un club muy selecto donde solo se entra por razón de amistad y donde lo mismo nos leemos una poesía recién compuesta que el párrafo de un relato en construcción o unas frases de la novela que verá la luz en la próxima Feria del Libro de Madrid.

Retrato del poeta y político Lamartine
(Théodore Chassériau).
Los seis miembros del club secundamos así una tradición literaria del siglo XIX: las lecturas en voz alta que realizaban los propios escritores ante un reducido número de amigos o colegas. El escritor y político Alphonse de Lamartine (1790-1869) popularizó esta costumbre en Francia y se extendería por toda Europa hasta la I Guerra Mundial. Desde el siglo XIX hasta comienzos del XX, las lecturas literarias tenían el mismo protocolo: se celebraban en un salón, a menudo en casa del escritor que leía, rodeado de amigos cercanos. Una suerte de ensayo para probar el recibimiento de las nuevas composiciones.

'La lectura' (1903), de Theo van Rysselberghe.
Ese ambiente está recogido en el cuadro de Theo van Rysselberghe (1862-1926) titulado La lectura, del año 1903, donde vemos al poeta Émile Verhaeren leyendo un texto delante de siete colegas (Guide, Fénéon, Maeterlinck, etc). Este lienzo atestigua la necesidad que tenían los autores de principios del siglo XX de leerse entre ellos, además de probar que la lectura en pequeños grupos era considerada una práctica consustancial a la vida literaria.

Los escritores siempre han (hemos) padecido la extraña afección de procurar la atención del lector y tratar de hallar en su espejo el reflejo de nuestras inquietudes.