lunes, 14 de mayo de 2018

¿Qué hacían en 1968 Yourcenar, C. Clarke, K. Dick, Miró y un Nobel japonés?


Este mes se cumplen cincuenta años del mayo del 68el movimiento revolucionario que estalló en Francia y encendió en Europa una ráfaga de protestas, un fulgor utópico y libertario que duró meses y alteró el curso político. Siempre se recuerda París, las manifestaciones, la Sorbona, el eslogan de los adoquines... pero ¿qué hacían en 1968 otras personas de las que poco se habla?

Al citar España parece inevitable decir que el 18 de mayo Raimon, el principal cantante de la nova cançó, dio un concierto en la Universidad Complutense de Madrid al que asistieron 6.000 estudiantes con pancartas y panfletos, dando así comienzo al mayo del 68 español. Pero se habla menos de Joan Manuel Serrat, que publicó su disco Com ho fa el vent (Como lo hace el viento). Fue un éxito absoluto, para disgusto del régimen franquista ya que era su tercer disco en catalán. En él estaban las míticas canciones Paraules d'amor y Cançó de matinada.

Carmen Martín Gaite (1925-2000).
Carmen Martín Gaite pudo ver en las librerías una nueva edición de su libro de relatos cortos El balneariocon el que en 1954 había ganado el premio Café Gijón. La edición del 68 la realizó Alianza en su colección de libros de bolsillo. También en ese año revolucionario Martín Gaite vio publicada la traducción del italiano que hizo de Vino y pan (Alianza Editorial), la novela de Ignazio Silone (1900-1978), cofundador del Partido Comunista Italiano y uno de los intelectuales más importantes de la época. Otra escritora, Ana María Matute, se trasladaba fuera de España, en concreto a Norman (Oklahoma) donde ejercería de lectora. Ese mismo año ganaría el Premio Fastenrath de la Real Academia Española, concedido por Los soldados lloran de noche, que había publicado en 1963.

Marguerite Yourcenar (1903-1987).
Marguerite Yourcenar (1903-1987) ganó el Premio Fémina por su novela Opus Nigrumun galardón más que sumaba a su carrera literaria, que había dado un salto estratosférico con la publicación, en 1951, de Memorias de Adriano. Precisamente en 1968 Yourcenar concedió una entrevista en la que decía que la crítica veía en Memorias de Adriano una obra erudita sobre la antigüedad, cuando “no se trataba en realidad sino de la vida de un hombre enfrentado a los condicionamientos de su tiempo y que desea dominarlos".

Y. Kawabata, Nobel Literatura 1968. 
Yasunari Kawabata (1899-1972) ganaba el premio Nobel de Literatura“por su maestría narrativa, que expresa con gran sensibilidad la esencia de la mente japonesa”. Se convirtió así en el primer autor japonés y en el segundo asiático en obtenerlo tras el escritor hindú Rabindranath Tagore.

El escritor y científico Sir Arthur C. Clarke (1917-2008) y el novelista Philip K. Dick (1928-1982) publicarían en 1968 dos grandes obras: 2001: una odisea espacial (Arthur C. Clarke) y ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Philip K. Dick). Ambas han sido llevadas al cine con un éxito espectacular (la de Dick inspiró el filme Blade Runner) y se han convertido en libros y filmes de culto. Esta coincidencia de 1968 no fue la única que compartieron, ya que ambos habían nacido un 16 de diciembre.

P. O'Toole y K. Hepburn en 'El león en invierno'. 
En 1968 se estrenaba una película que muchos años después me inspiraría un viaje por Francia en busca de los escenarios reales. Se trata de El león en inviernoun filme sobre las intrigas familiares para decidir el sucesor de Enrique II de Inglaterra (finales del siglo XII). Un espectacular Peter O’Toole encarna al rey inglés, que para celebrar la fiesta de Navidad de 1183 permite que su esposa, Leonor de Aquitania (inmensa Katharine Hepburn), salga del encierro donde la tiene desde hace diez años. El encuentro será en el castillo de Chinon y acuden sus tres hijos: Ricardo, que pronto reinaría como Ricardo I Corazón de León; Geoffrey, futuro Godofredo II de Bretaña; y Juan, próximo Juan I de Inglaterra (Juan sin Tierra). Katharine Hepburn ganó en 1968 el Oscar y el Bafta a la mejor actriz.

'Mayo 1968' (Joan Miró, Fundación Miró).
El pintor Joan Miró tenía 75 años en mayo del 68, pero se sintió tan atraído por aquellos anhelos de libertad que comenzó a pintar el cuadro Mayo 1968donde la mancha negra con su cascada que gotea simboliza la represión, mientras que las manos abiertas expresan la libertad ansiada.

sábado, 12 de mayo de 2018

Orgullo y Prejuicio, Persuasión, Juicio y Sentimiento... Mi última visita al mundo de Jane Austen



De todas las ediciones de los libros de Jane Austen  (1775-1817) que poseo, estas son las tres más singulares. Ninguna de ellas es especialmente cara ni primorosamente editada, pero cada una por su razón es preciosa para mí.

Tres novelas de Jane Austen.

Orgullo y Prejuicio, editada en 1984 en México por Porrúa dentro de su colección Sepan Cuantos… (colección emblemática en toda Latinoamérica) y con prólogo de Sergio Pitol es una rareza que me encanta. La primera edición de la obra se terminó de imprimir el 2 de marzo de 1984, un total de 5.000 ejemplares (el mío es el número 1.922) y con el texto estructurado en dos columnas por página. Al principio de la lectura resulta chocante que las inglesas Elizabeth y Jane Bennet sean traducidas como Isabel y Juana, pero el lector que venza la peculiaridad de los nombres se adentrará pronto en una rica prosa donde la ironía luce esplendorosa.

Edición de 'Orgullo y Prejuicio' (Porrúa 1984)
 con prólogo de Sergio Pitol (1933-2018).
El prólogo de Sergio Pitol (premio Cervantes 2005, muerto en abril de 2018 a los 85 años) rehúye la manida imagen de autora de novelitas galantes, corteses y románticas, y la presenta como una escritora con “ingenio, capacidad satírica, agudo poder de observación, diálogos vivos y dotada de una calidad de sentimientos que hace grata y placentera la crítica de las costumbres”. Y, como Pitol destaca, la ironía es el instrumento más afilado de Austen para destapar las contradicciones y sinsentidos de la sociedad de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. Eso sí, jamás llega a lo grotesco, aunque lo merezcan personajes como el reverendo Collins o lady Catherine de Bourgh.

'Persuasión' (Jane Austen), edición de Bruguera 1945.
El ejemplar más antiguo de una novela de Austen que poseo es el de Persuasión, publicado por la extinta Editorial Bruguera en Barcelona en febrero de 1945, dentro de la colección Alondra y con traducción y nota biográfica de Juan Ruiz de Larios. Es un libro de pequeño tamaño en rústica y de segunda mano. Cada pase de página es una aventura pues nunca sé si alguna se desprenderá del lomo.

El traductor valora a Austen como autora destacando su ironía y sutileza al hacer hablar y actuar a sus personajes así como el labrado retrato de la vida provinciana de la Inglaterra de sus días, sus intrigas ínfimas y sus vanidades. Pero, claro, estamos en 1945 y la descripción que realiza de Austen es machista y condescendiente: “hija menor del reverendo (….) Su existencia se desarrolló plácida y tranquila, sin otras inquietudes que las que podía ofrecerle su irreprimible vocación literaria”. En fin…

Ilustración de portada de 'Juicio
y Sentimiento' (Jane Austen)
en la edición de Rialp (1993).
Hace ya muchos años que tengo Juicio y Sentimiento, en la edición de Rialp (Madrid, 1993) cuya traducción y prólogo efectuó Luis Magrinyà (1960). Compré este ejemplar por la ilustración de la portada, que reproduce la realizada por H. M. Brock (1870-1938) para una edición de 1906 de Sense and SensibilityBrock era un ilustrador y pintor muy hábil con los colores, de estilo realista y vitalista. Junto a sus hermanos, poseía un estudio en Cambridge lleno de antigüedades, muebles y disfraces, así como una colección de estampas y grabados de la época de la Regencia. Brock usaba esas estampas como inspiración para realizar sus ilustraciones. También confeccionaba trajes basándose en esos dibujos y usaba a su familia para modelar mientras él dibujaba del natural.

La traducción de Magrinyá es mucho más moderna que las de las dos novelas anteriores, como es lógico por los muy distintos años en que se realizaron. Los nombres ingleses se conservan fielmente, cosa que prefiero, pero en las descripciones y en el relato en tercera persona echo en falta una pizca de la ampulosidad que las traducciones tempranas tenían. Quitar los corsés a las obras antiguas para acercarlas al gusto actual es necesario, pero con cuidado de no hacerlas parecer el guión de una película basada en la novela.

viernes, 4 de mayo de 2018

Madrid Río: dos puentes centenarios de postal



Estos días de primavera tardía es una delicia pasear por Madrid Río, caminar por la orilla de ese humilde Manzanares que poco a poco se va poblando de fauna y flora autóctonas, respirar un aire un poco más puro y redescubrir paisajes de postal, como el palacio Real cerniéndose sobre los jardines de Sabatini, contemplar las torres de la catedral de la Almudena o asombrarse con la cúpula gigante de San Francisco el Grande.

Puente de Segovia (1574-1584), en Madrid.
Pasear por Madrid Río depara también encuentros con la historia. Como la del puente de Segovia (1574-1584), construido en el reinado de Felipe II bajo la dirección del arquitecto cántabro Juan de Herrera, quien lo diseñó en granito y con una anchura de 8,65 metros. Ni siquiera el molesto tráfico rodado impide admirar los nueve ojos con arcos de medio punto almohadillados y los pilares (custodiados por tajamares cónicos), o los gráciles surtidores a pie de agua. El arco de mayor anchura es el central, y a partir de este la luz del resto de arcos va decreciendo hacia ambos lados, siendo los más estrechos los de cada extremo.

Antes de edificarse el puente de Segovia en ese lugar existía otro, que llevaba al menos dos siglos aguantando las crecidas del río Manzanares. Un primitivo puente que fue demolido y cuyos restos quedaron enterrados más de cinco metros por debajo del actual nivel de las orillas.

'Alcázar Real y puente Segovia' (Anónimo 1670).
Desde su inauguración, en 1584, el puente de Segovia se convirtió en la principal vía de comunicación entre la ciudad de Madrid, Segovia y otras poblaciones del norte de España, y así permaneció hasta que durante la guerra civil (1936-1939) fue dinamitado. Acabada la contienda, en 1943 fue reconstruido, ampliado hasta los 31 metros de ancho y destinado al tráfico de vehículos. Continuaría siendo pasarela urbana y compuerta fluvial casi sin cambios hasta el año 2007, cuando las obras de soterramiento de la autovía de circunvalación M-30 lo integraron en el Parque Madrid Río.

Jardines de Arganzuela a los pies del puente Toledo.
A unos tres kilómetros del puente de Segovia otra veterana pasarela saluda al paseante de Madrid Río: se trata del puente de Toledodel que precisamente este año se cumplen 300 años desde el inicio de su construcción (1718-1732) por el arquitecto Pedro de Ribera. Desde el año 1956 tiene la categoría de Monumento Histórico-Artístico, y gracias a dicha protección se iniciaron obras para liberarlo de la carga de tráfico que soportaba, hasta hacerlo peatonal (en este sentido ha corrido mejor suerte que el puente de Segovia). 

'Molino del puente de Toledo' (D. Roberts 1837). 
El puente de Toledo tiene en su parte central nueve arcos de medio punto con contrafuertes y tambores coronados por balconcillos, además de dos hornacinas con estatuas de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza, los patrones de Madrid. Su aspecto definitivo se debe a las obras de soterramiento de la M30, durante las cuales también se hallaron restos arqueológicos de otro antiguo puente, aguas abajo del actual. Así pues, el viaje por la historia pasada y reciente de Madrid y su río está servido.

lunes, 23 de abril de 2018

Niñez de libros, dragones y flor


(Más poemas: La flor del melocotonero y Personaje )


Niñez

Los niños estiran el tiempo como un chicle infinito
La felicidad espera en cada esquina,
brinca en las mañanas sin colegio ni deberes,
remolonea en las tardes de pereza y sol

A lomos de alfombra mágica o buceando entre rayas multicolor,
los niños cartografían las coordenadas de la ilusión
Cerrado el patio de  recreo y mudo el despertador,
conjugan anárquicos los verbos correr, reír... soñar

Los niños no temen al pirata cojo ni al dragón feroz
En una fuente ven un lago, en un estanque atisban el mar,
el jardín es una selva amazónica donde Caperucita busca al lobo
para firmar la paz.

Los niños escalan las laderas del sueño, navegan acequias,
cabalgan a lomos de cigarra, pilotan las alas del tobogán.
Poetas de lo absurdo, sobrevuelan las cumbres nevadas del verano
en la tierra de Nunca Jamás.


*Hoy celebramos el Día Internacional del Libro. En Cataluña, gracias a Sant Jordi, se festeja bonito y fragante pues el dragón convive con la flor

viernes, 20 de abril de 2018

'La gran belleza': relatos, poesía y revulsivo cultural


(Más sobre la escritora Carmen Estirado)


Me  ha encantado participar en el primer número de La gran belleza, una revista literaria trimestral efímera, bella y primorosamente editada (cada ejemplar está numerado a mano y no hay dos iguales) que es también un movimiento en defensa de la cultura y una web donde se irán publicando noticias y entrevistas.

Carmen Estirado (directora editorial) y Rubén Hurtado (director de Arte) son los padres de la criatura y se proponen crear una comunidad literaria y convertirse en foro (y ojalá en faro, añado yo) para escritores y lectores. La revista se edita solo en papel, se ha financiado con crowfunding y se puede comprar en lagranbelleza.es/producto/revista-no1 y en las librerías Sin Tarima y La Lumbre y el café La InfinitoEn sus casi setenta páginas caben diez relatos, diez ilustraciones, una fotografía y un poema, producidos por 23 artistas.


El primer relato se titula La belleza, si es que la hay, escrito por Óscar Rough e ilustrado por L´Aventure du Cazo, con el recuento de una cotidianidad casi miserable. La antiheroína de Parvas, firmado por Alejandro Morellón con ilustración de Pablo Gallo, experimenta la belleza en medio del tumulto por la euforia de las drogas. Esther García Llovet escribe y Fernando Parrilla ilustra El 6 y el 4, un relato con argumento y personajes intrigantes y final sorprendente. En Éxodos emocionales Lidia Casado tensa la fibra sensible del lector con una historia familiar de regreso al pasado. La ilustración es de Lina Castellanos.

Etapas, de Silvia Fernández Díaz (ilustración de Samuel Granados), y Entre el grosor y la nada, de Florencia del Campo con ilustración de Sofía del Mar, llevan al lector de viaje en pos del amor incurable que pisa los talones a la belleza (¿o será al revés?). No sabía nada de Ángel Jaquem antes de leer Maquíllate (ilustrado por Iván Ordás), pero le seguiré la pista. Es muy interesante Mar Charneco, autora de Ave del paraíso (ilustrado por Daniel Rosés), por su capacidad para extraer belleza de la fealdad. En Otra de las habituales entrevistas de la sección, de Alberto Guirao con ilustración de Marina Marín, un periodista interroga a su entrevistada, que se complace en jugar con él al gato y al ratón.


Julio Linares ilustra 'Dos océanos'.

'Dos océanos', mi relato en la revista
'La gran belleza'.


El relato que cierra la revista se titula Dos océanos, escrito por Pepa Montero (sí, yo misma) e ilustrado por Julio Linares. Desde ahora me declaro fan de las pinturas del “niño que quería hacer la Comunión en chándal”, más conocido como Julio Linares. Ha ilustrado mi relato con un paisaje (el único de la revista) desnudo de personajes, austero, trazado a base de respingones triángulos y envolventes círculos que se tocan fugazmente, sin traspasar ninguno la barrera del otro. Así sucede también en mi cuento Dos océanos, donde exploro la belleza de la palabra amigo, la beldad de los sentimientos sin velo, los preciosos instantes que nos permiten tocar la eternidad con los dedos.