sábado, 6 de diciembre de 2014

Seeking for Rosebud

(Más sobre Navidad, bolas de nieve y recuerdos aquí)

Rosebud* es la palabra que el ficticio magnate de la prensa Charles Foster Kane pronuncia cuando está a punto de morir en la mítica película Ciudadano Kane, la obra maestra de Orson Welles (1915-1985) pese a ser la primera que rodó y considerada casi unánimemente como una de las cinco mejores películas de la Historia (con mayúsculas) del cine.

Fotograma de 'Ciudadano Kane' (Orson Welles).
No es seguro que el hombre real que inspiró a Welles su protagonista fuera William Randolph Hearts, pero en general se acepta que así fue. En todo caso, lo que a mí me fascina de esta película es la forma en la que el todopoderoso Kane se aferra a esas pocas letras que forman el sustantivo Rosebud. Hasta el final de la película no sabemos qué es o qué significa. Sólo calibramos su importancia cuando la pantalla del cine muestra un gran horno que devora los trastos que Kane ha acumulado durante su vida. Entonces vemos un trineo arrojado al fuego, la cámara se acerca y leemos su nombre: Rosebud.

Fotograma de 'Ciudadano Kane' (Orson Welles).
Pero no es un trineo cualquiera, es el trineo con el que el niño Kane jugaba en la nieve, justo antes de que el destino lo convirtiera en millonario. Al perder Rosebud perdió su infancia. Y es que son esas pequeñas cosas, esos detalles, esos nimios objetos, a veces un simple olor, un color, una pieza de madera o un simple cachivache de plástico, lo que atrapa nuestra memoria, congela en el tiempo nuestras emociones y las envuelve en un impermeable tejido de celofán para preservarlas intactas. 

Lirio silvestre morado.
Así conservadas, cuando nuestro yo adulto las necesita podemos recuperarlas y las encontramos igual de frescas, tan impactantes como el día en que las plegamos con todo cuidado para no arrugarlas. Todos tenemos ese limbo interior. El mío tiene un estrecho y fino tapón de madera, ajustado pero no hermético, porque a las cosas que nos dan la vida hay que dejarlas respirar.

*"Rosebud es el emblema de la seguridad, la esperanza y la inocencia de la infancia, que un hombre puede pasar su vida intentando recuperar. Es la luz verde al final del embarcadero de Gatsby; el leopardo en la cima del Kilimanjaro, buscando nadie sabe qué; el hueso lanzado al aire en 2001". La cita es de Roger Ebert (1942-2013), crítico cinematográfico.

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