viernes, 19 de diciembre de 2014

La mejor Siri Hustvedt ilumina 'Un mundo deslumbrante'

(Más sobre Siri Hustvedt y sobre El verano sin hombres)

La escritora Siri Hustvedt, en el estudio
de su casa en Brooklyn, en 2012). 
Una mujer se decide a exhibir su obra pictórica en tres exposiciones, usando a hombres para que se hagan pasar por los autores. Es el punto de partida de El mundo deslumbrante, la última novela de la escritora de origen noruego afincada en Brooklyn Siri Hustvedt (1955), donde narra una supuesta investigación de un caso real que le sirve para explorar la forma en que la mujer es discriminada, incluso entre la elite artística.

El personaje central, Harriet Burden, es una judía adinerada, pertenece a la clase privilegiada, pero ni aun así se libra de sufrir afrentas por el simple hecho de ser mujer. Es un libro con muchas lecturas, y por supuesto la feminista es una de ellas, aunque tanto los personajes como la peripecia vital y social de Harriet son demasiado ricos como para colgarles una simple etiqueta.  

Portada de 'El mundo
deslumbrante' (Siri Hustvedt).
Según reveló Hustvedt en primavera, cuando presentaba la novela a la prensa, la idea original del libro procede de las máscaras del teatro griego, que “no son una forma de ocultarse, sino una revelación". Es lo que le sucede a su protagonista, Harriet: harta de ser ignorada por la comunidad artística neoyorquina, firma sus obras con nombres de hombres para luego revelar el engaño. Todo se vuelve en su contra, así que poco de cuento de hadas hay en el libro.

Sin duda, El mundo deslumbrante entretiene, y además proporciona argumentos para el debate, pues la autora vuelca en él su pasión por la cultura y la historia, y de paso se la contagia al lector. Hay en sus páginas una aguda crítica a lo que, según Hustvedt, es práctica común entre artistas: empequeñecerse a sí mismas y a sus trabajos, por culpa de un complejo con el que (casi) todas las mujeres nacen, o se hacen.

Siri Hustvedt y Paul Auster (2012, cita literaria).
El caso de Hustvedt es bien ilustrativo, ya que le ha costado mucho lograr el éxito precisamente por estar casada con el también escritor Paul Auster, mucho más famoso en todo el mundo. Dejar de ser vista como “la mujer de” le ha costado años, pese a que muchos opinan que su talento supera con creces el de su marido.

Siri Hustvedt, en la primavera de 2014.
La carrera de Hustvedt es peculiar. Desde niña padece cefaleas constantes y sufre fuertes ataques nerviosos, que ha convertido en fuente de inspiración. De ahí que sus protagonistas (mujeres en su mayoría) a menudo exhiban el mismo interés que ella por la neurología y la psiquiatría. Por ejemplo, en La mujer temblorosa o la historia de mis nervios, la autora toma sus propios padecimientos psicosomáticos para repasar la historia de esas materias científicas.

Otras novelas de Hustvedt son Elegía para un americano, Todo cuanto amé, El hechizo de Lily Dahl y Los ojos vendados. Y, por supuesto, El verano sin hombres, la más conocida en España, que ya reseñé en este blog hace tiempo. 

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