lunes, 5 de marzo de 2018

Fortuny y las mujeres


(Más sobre pintoras y sobre mujeres en la pintura)     

Mariano Fortuny (1838-1874) es un pintor con mala prensa, ninguneado por la crítica durante el siglo XX, considerado un artista superficial, decorativo, que ensalzaba la burguesía decimonónica para hacer fortuna. Sus cuadros más conocidos (retratos y escenas árabes) son vistos por gran parte de la crítica como banales ejercicios estéticosAlgunos de estos prejuicios se ponen ahora a prueba en la exposición que el museo del Prado le dedica hasta el día 18.

'Cecilia Madrazo' (M. Fortuny, 1874),
en el British Museum
Fortuny ha sido también cuestionado por su relación con las mujeres, pese a que pintó desnudos y retratos femeninos en varias ocasiones; estuvo casado hasta su muerte con Cecilia de Madrazo (1846-1932), hija del también pintor Federico Madrazo; y tuvo dos hijos, a quienes también retrató. No obstante, ni en los desnudos ni en los retratos de burguesas que realizó se advierte una admiración especial hacia la mujer ni tampoco una sensualidad particular.

'Carmen Bastián' (Mariano Fortuny, 1871-72),
en MNAC de Barcelona.
De hecho, es la forma tan distinta en la que Fortuny pintó alguno de sus desnudos (por ejemplo, el óleo Carmen Bastián, que acabó dos años antes de morir y que es un desnudo brutal a base de pinceladas rabiosas) lo que ha llevado a ciertos expertos, como el galerista Artur Ramon, a decir que a Fortuny en realidad no le atraían las mujeres y que, pintándolas, se vengaba de ellas.

'Odalisca' (Mariano Fortuny, 1861),
en MNAC de Barcelona.
El (en mi opinión, vulgar) retrato de la gitana Carmen Bastián sorprende además por el color de las ropas que viste la modelo, casi de idéntico tono con las que, dos años más tarde, Fortuny pintará a su esposa, Cecilia de Madrazo, cosiendo en el patio de su casa (lienzo que hoy se conserva en el British Museum de Londres). Además, pocos desnudos me resultan tan poco sugerentes como la rígida y academicista Odalisca (1861).


'Un marroquí' (M. Fortuny, 1869). 
Muy diferente es el tratamiento que Fortuny otorga a las figuras masculinas, en particular a sus hombres árabes, que con frecuencia exudan fuerza y exotismo y a quienes el artista suele rodear de un aura de misterio y hasta de sensualidadDos ejemplos de ello son los lienzos Árabe apoyado en un tapiz (1873), frente al cual los ojos se me quedaron prendados, y Un marroquí (1869), pintado con la mitad del pecho descubierto y poseedor de una mirada fija en el espectador, al que podría hipnotizar por su evidente magnetismo.

'Los hijos del pintor en el salón japonés'
(Mariano Fortuny, 1874), en museo del Prado.
Mariano Fortuny vivió tan solo 36 años y, para mí, sus obras más bellas las pintó en los últimos dos años de vida: las ya citadas Cecilia de Madrazo (1874) y Árabe apoyado en un tapiz (19873), junto a Los hijos del pintor en el salón japonés (1874).

'Jardín de la casa de Fortuny' (M.
Fortuny y R. Madrazo), en el Prado
.
También me parece extraordinario el cuadro Jardín de la casa de Fortuny (1872), que el pintor dejó inacabado y que se encargó de terminar, en 1877, su íntimo amigo y cuñado, Raimundo de Madrazo, En este óleo Fortuny reproduce la atmósfera resplandeciente del jardín, los reflejos de los tonos blancos de la pared encalada, el efecto de los rayos de sol, y en cierto modo, recuerda la Villa Medicis de Velázquez. Las figuras de la mujer (Cecilia de Madrazo) y del perro fueron añadidas por Raimundo de Madrazo (foto inferior derecha)hermano de Cecilia, estrecho colaborador y cuñado de Fortuny.



En su corta vida Mariano Fortuny (imagen superior izquierda) pintó motivos muy variados. Pero, sin despreciar los cuadros de Granada, sus calles y jardines; las batallas pintadas en Marruecos; las innumerables escenas árabes; los paisajes de cielo y mar; o los retratos de burgueses, para mí estas cuatro obras bastarían para situar a Fortuny entre los pintores relevantes del siglo XIX, con permiso de las vanguardias (que lo ignoraron).

No hay comentarios:

Publicar un comentario