domingo, 31 de julio de 2011

Brooke Shields, mi vecina de las 11

Releo mi última entrada y compruebo: primero, que hace más de medio mes que no escribo una línea en este blog, y segundo, que casi todo de lo que escribía entonces -deuda en Estados Unidos y hambruna en Somalia- sigue emborronando la actualidad, aunque sea como amortiguado aldabonazo a nuestras conciencias de occidentales, caprichosos, ombliguistas...consentidos. Yo, también.

Manhattan desde el ferry.
Muchos ya sabéis que ahora trabajo con horario fijo y, por tanto, dispongo de muchísimo menos tiempo para lo que de verdad me gusta: leer, escribir, pasear, viajar, conversar... Con todo, me he podido escapar a Nueva York, Boston y Concord. Mi segundo viaje a la Costa Este de Estados Unidos -uno de muchos, espero-, que ya contaré cuando descargue y edite las fotos.

Teatro Fontanne, en pleno Broadway.
Mi pasión por vivir y alojarme en el meollo de las ciudades cruzó el Atlántico conmigo, así que el hotel Paramount fue el elegido. En plena zona de teatros de Broadway, a 50 metros de la esquina de la 46 con Times Square, justo al lado del teatro Fontanne (205 West 46th Street), donde se representa el musical La Familia Adams, con Brooke Shields en el papel de Morticia.


Brooke Shields firma autógrafos el 16 de julio.
Ya no es aquella adolescente que se desnudaba en la película El lago azul, sino una actriz hecha y derecha de 46 años que cada noche se pone el ceñido vestido negro de la señora Adams, la sensual y encantadora vampira, madre de dos monstruitos y esposa de Gómez. Desde mi segunda noche en Nueva York, cuando paseando de regreso al hotel Paramount, a eso de las 11, me la encontré saludando a los fans y firmando programas de la obra, ya no falté a la "cita".

Brooke simpática; el de seguridad, menos.
Brooke Shields no es, ni mucho menos, la única actriz de renombre que estos días actúa en Manhattan; de hecho, en la zona de Broadway, no hay más que buscar las vallas en la acera y la discreta seguridad a la puerta de los teatros, para saber por dónde va a pasar o salir un actor o un simple famoso. Y hay legiones de fans verdaderos a los que se unen curiosos y turistas, para cazar el autógrafo o la foto con su ídolo. Como en la Gran Vía de Madrid, pero con un océano de por medio. Sin ir más lejos, frente al teatro de Brooke, otro letrero de neón anunciaba una obra protagonizada por Robin Williams, pero nuestro calendario se empeñó en no coincidir, así que me tuve que contentar con ir varias noches, al dar las 11, a encontrarme con esa actriz-niña con la que crecí.

Atractiva, agradecida y con mucho calor.
¡Quién me iba a decir que, corriendo los años, tendría a Brooke Shields a un palmo de distancia, sonriendo y agradeciendo los piropos! ¡Y que sería mi vecina en la calle 46, casi, casi, en la esquina misma con la mítica plaza de Times Square!

Tentada estuve de dejarme caer también por el teatro donde Daniel Radcliffe canta y baila, pero el calor y el cansancio me disuadieron. Eso sí, ahí sigue, por si alguien quiere comprobar qué tal funciona la magia de Harry Potter, en vivo y en directo.

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