Mundo antiguo tecnicolor: La policromía en Grecia

¿Cuándo volverán los mármoles del Partenón a Atenas?

La Acrópolis y el Partenón: cómo eran y cómo son


Cuando cerramos los ojos e imaginamos la Antigua Grecia, es muy probable que visualicemos imponentes templos y estatuas de un blanco prístino y purista. Sin embargo, la realidad histórica era radicalmente distinta: las estatuas de la antigüedad no eran blancas.

Durante mucho tiempo, la imagen de un mundo clásico dominado por el mármol desnudo ha sido la norma. Esto se debe a que el color verdaderamente presente en el arte de la antigua Grecia fue descuidado por la arqueología durante siglos.

Policromía en el arte minoico. Palacio de Cnosos.

El paso del tiempo, la erosión y, en ocasiones, las limpiezas excesivas borraron los rastros evidentes de pintura, creando una falsa percepción de austeridad cromática que caló hondo en la historia del arte posterior.

La ciencia moderna ha venido a reescribir y colorear esta historia. En la actualidad, gracias a la aplicación de tecnología de vanguardia y a la realización de reconstrucciones experimentales, los investigadores están logrando recuperar los rastros de estos colores. Esta minuciosa labor detectivesca está permitiendo redescubrir los vibrantes pigmentos que originalmente adornaban lugares tan emblemáticos como Cnosos.

Fresco de los delfines (Palacio de Cnosos, Creta).

Y es que los antiguos griegos y romanos aplicaban gruesas capas de pintura sobre sus obras. Utilizaban pigmentos minerales para lograr rojos intensos, azules profundos, amarillos y dorados que cubrían desde los majestuosos frisos de los edificios arquitectónicos hasta los detalles más mínimos de las estatuas, como la piel, el cabello, los ojos y los pliegues de las vestimentas.

Policromía en el mundo griego.

El redescubrimiento de la policromía nos obliga a cambiar nuestra mirada hacia el pasado. Lejos de la sobriedad monocolor, los hallazgos revelan una antigüedad de inmensa expresividad, llena de matices. El mundo antiguo era, en realidad, un universo deslumbrante y en tecnicolor


FULGOR POLICOLOR DEL PARTENÓN

Los pigmentos del Partenón de Atenas, así como los colores ancestrales de los sitios arqueológicos de Delfos (Peloponeso) y Cnosos (Creta), se descubren ahora gracias a tecnología de vanguardia y reconstrucciones experimentales.


En el caso del Partenón, estaba pintado de tonos intensos y contrastados. El fondo de los tímpanos (frontones triangulares) era de un azul intenso para que resaltaran las estatuas blancas del nacimiento de la diosa Atenea. Perviven rastros de rojo, azul, verde y dorado en varias figuras.


La pintura en este colosal templo se utilizaba para distinguir las figuras humanas y animales a gran altura, además de reforzar el dramatismo de las escenas míticas.




Reconstrucción ideal del Partenón de Atenas.

Los hallazgos recientes indican que las estatuas del Partenón no estaban pintadas por completo, sino que los pigmentos se aplicaban en ojos y cabello, o bien para colorear armas y joyas.

Los investigadores están sacando los colores al arte de la antigua Grecia, para asombro y shock de cientos de miles de personas, acostumbradas al blanco inmaculado de los mármoles milenarios.

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