martes, 18 de junio de 2013

La Acrópolis y el Partenón: cómo eran y cómo son (I)

(Más sobre el Partenón aquí)

Atenas es mucho más que la Acrópolis, y ésta bastante más que el Partenón. Sin embargo, es imposible hablar de la capital griega sin que la mente se pueble de fotografías, recuerdos y vívidas imágenes de los mármoles blancos que resisten, unos erguidos y otros tumbados, en la mítica colina que diseñó el no menos  mítico Pericles. Elegido por el pueblo en 461 a.C, hizo de Atenas la capital del mundo por su esplendor en las artes, la cultura y las letras, y fue él quien mandó construir la Acrópolis clásica, la que a trompicones ha llegado a nuestros días.

Reconstrucción de la colina sagrada de la
Acrópolis (Atenas) en el siglo V a.C.
Pero, ¿qué aspecto tenían los edificios de la Acrópolis en los primeros siglos? ¿Cómo se construyeron sus templos? ¿En verdad eran tan níveos los mármoles o a los griegos clásicos les gustaba la policromía?

Odeón de Herodes Ático en 161 d.C.
A los pies de la colina en el lado sur se encuentra el Odeón de Herodes Ático (161 d.C), el más importante de la Atenas antigua. En la fachada tenía varias filas de aperturas sucesivas en arcos y tanto las entradas a la escena como las escaleras estaban pavimentadas con mosaicos.

Restos del Odeón de Herodes Ático (Atenas).
En su aspecto original, en la esquina superior izquierda se podía ver la entrada a los Propileos de la Acrópolis; a la derecha se apreciaba el Pórtico de Eumenes; y delante existían varias mansiones típicas del periodo de la dominación romana de Atenas. Hoy el Odeón se usa para conciertos de música y óperas, pero su interior está casi todo reconstruido. Eso sí, los restos de la fachada siguen siendo imponentes, diecinueve siglos después.

Propileos de la Acrópolis en 432 a.C.
Ya desde la remota época micénica (1600-1100 a.C.), la entrada a la roca sagrada que es la Acrópolis se hacía por el oeste. En tiempos de Pericles se levantaron los Propileos (437-432 a.C.), de estilo dórico, para que sirvieran de acceso monumental, y de hecho, la subida se hacía por una rampa de 80 metros de largo por 20 de ancho.
Propileos de la Acrópolis actuales.
Humanos y animales de carga subían en la época clásica por esta rampa, así como los bueyes y corderos que se sacrificaban en las grandes procesiones, como la de la Panateneas (esculpidas en los mármoles del Partenón). El techo de los Propileos estaba formado por placas de artesonado que se sostenían en vigas de mármol. La columnata de la izquierda daba acceso a la Pinacoteca, donde, al modo de los actuales museos, colgaban cuadros de artistas del siglo V, como Polignoto.
Imagen reconstruida del Erecteion. 
El Erecteion (421-406 a.C.), un pequeño templo de estilo jónico, estaba dedicado a varias deidades atenienses. Su vista más famosa es la fachada sur, concretamente el techo, sostenido por las estatuas de seis Cariátides. Se desconoce el nombre del arquitecto, que tuvo que lidiar con las desigualdades del terreno y con la variedad de dioses y héroes que allí se veneraban: la Madre Tierra, Hefestos, Atenea, Poseidón y Erecteo (conquistador de Eleusis que llevó la civilización al Ática), entre otros.

El Erecteion y sus seis Cariátides hoy.
Con todo, las diosas del Erecteion son las seis Cariátides, que miran con orgullo al Partenón y a la vía sacra. Una se la llevó a Londres Lord Elgin cuando perpetró el pillaje de los mármoles y está en el British Museum. Las otras se hallan en el Museo de la Acrópolis, para protegerlas de la contaminación, de modo que las que se ven en el templo son copias de las originales.
Este jueves, 20 de junio, el Museo de la Acrópolis cumple cuatro años y están de fiesta. Las salas abrirán desde las 8 a las 24 horas y el precio será reducido: 3 euros. Los visitantes podrán descubrir, con ayuda de guías del museo, historias curiosas de los mármoles, frisos, esculturas y utensilios hallados en la Acrópolis. Una buena ocasión para ver de cerca las Cariátides y comprobar cómo avanza el proceso de limpieza por láser, que se desarrolla a la vista del público.

2 comentarios:

  1. Pepa, enhorabuena por el artículo y el blog, que no conocía. Un beso muy fuerte. Francisco Barcia.

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  2. Muchas gracias por tus palabras de aliento y cariño.

    Besos para toda la familia

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