Una joya maestra monumental en Perpiñán: las pinturas del órgano
La policromía en la Grecia antigua
En ocasiones, los tesoros ocultos por capas de tiempo y polvo renacen para asombrarnos con la maravilla del arte en conjunción con la Historia. Es lo que sucede estos días con las pinturas de las contraventanas del órgano de la catedral de Perpiñán, recién restauradas y exhibidas en el Museo Hyacinthe Rigaud de la ciudad francesa.

'Anunciación, detalle' y 'Los músicos' (Contraventanas del órgano de Perpiñán).
Sus caras interiores muestran obras con escenas de la vida de San Juan Bautista: el Bautismo de Cristo y el Banquete de Herodes. Y los paneles del reverso exterior exhiben una delicada Anunciación en grisalla. Una verdadera obra maestra a caballo entre la Edad Media y el Renacimiento, al decir de los críticos.
Realizadas en 1504, son pinturas gigantes: los dos lienzos miden 12,6 metros de alto por 4,3 de ancho, lo que supone más de 83 metros cuadrados cada uno. Se cuentan entre los conjuntos pictóricos más espectaculares de este tipo en Europa.
Inicialmente estaban fijadas en el mueble del órgano y las hojas se desplegaban al ritmo del calendario litúrgico, en un diálogo entre música, arquitectura e imagen sagrada.

'Anunciación' (grisalla del órgano de la catedral de Perpiñán).
Como toda buena historia de arte antiguo, estas piezas contienen enigmas, por ejemplo, el misterio de su autor. Aunque parezca increíble para un encargo tan prestigioso, se ignora la identidad del pintor y del mecenas. Los expertos sugieren que, dada la monumentalidad de la pieza, es probable que fuera realizada por un taller donde se asociaron varios pintores.
OBRA FRUTO DEL MESTIZAJE ARTÍSTICO
Estas pinturas del órgano de la catedral de Perpiñán mezclan varias tradiciones pictóricas, en un peculiar mestizaje estilístico.
Hay que saber que, a finales del siglo XV, la zona de Perpiñán y el Rosellón era un auténtico cruce de caminos: tras 30 años de ocupación francesa, se reintegró en la Corona de Aragón y por allí circulaban pintores llegados de Países Bajos, Alemania, el norte de Francia, Valencia, Aragón y Toulouse, fusionando estilos y creando modelos visuales completamente nuevos. El anonimato de las pinturas no le resta un ápice de valor, que es incalculable.

'Nube de ángeles' (pintura sobre tela del órgano de Perpiñán).
Me gusta mucho la escena de 'Los músicos', que es una sección del Banquete de Herodes. También 'Una nube de ángeles', igualmente perteneciente al Banquete.



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