Regreso a la casa de Jane Austen: Chawton y sus 500 años de historia

 Misterio: ¿Por qué sabemos tan poco de Jane Austen?

Chawton, el hogar de Jane Austen

A lo largo de sus quinientos años de historia, el coqueto cottage rojizo de Chawton, hoy la casa-museo de Jane Austen (1775-1817), ha funcionado como granja, parada de postas, vivienda de alquiler y, por supuesto, como hogar durante ocho años de la novelista más querida de Gran Bretaña.


Jane Austen's House, su casa-museo en Chawton (Inglaterra).

Fue a comienzos del siglo XVI cuando se levantó la primera casa, con un sencillo entramado de madera, techo de paja y uso agrícola. Con el paso de los siglos, el edificio fue ampliado y llegó a conocerse como Petty Johns.

En 769, la familia Knight adquirió la casa y la incorporó a sus dominios en Chawton. Durante un tiempo, funcionó como taberna bajo el nombre de New Inn.


El cottage, junto con las propiedades de Chawton, fue heredado por Edward, hermano de Jane Austen, quien decidió ofrecérselo a su madre y a sus hermanas para que vivieran sin tantas estrecheces económicas.




Es así como Jane Austen llegó a vivir aquí en 1809, de donde solo saldría, gravemente enferma, para visitar al médico en Winchester y morir (el 18 de julio de 1817). En la casa de Chawton floreció su genio y revisó y escribió sus obras principales: ‘Sentido y sensibilidad’, ‘Orgullo y prejuicio’, 'Emma', ‘Mansfield Park’, ‘La abadía de Northanger’ y ‘Persuasión’.



Habitación de Jane Austen en su casa-museo de Chawton

Tras la muerte de Jane, su madre y su hermana Cassandra siguieron viviendo en el cottage cedido por Edward. Más cambios sobrevendrían desde 1845, al fallecer Cassandra, cuando la propiedad volvió a formar parte de la finca de Chawton. En los años venideros se utilizó como alojamiento para trabajadores y como club social para obreros.


En 1949, la casa abrió sus puertas al público por primera vez como Jane Austen’s House, pero era muy distinta de la actual. Los estragos del tiempo habían hecho que el edificio se encontrara en mal estado: el tejado se derrumbaba, el interior estaba dividido en viviendas de alquiler y solo la estancia delantera era accesible al público. Hubo que esperar a que los inquilinos se marcharan para ir abriendo más habitaciones a los visitantes.


LA MESA DONDE ESCRIBÍA JANE AUSTEN

Hoy día, al entrar en el comedor de esta casa-museo, sorprende la modesta mesa trípode de nogal, del tamaño de poco más de una pamela de verano, escondida junto a la chimenea. Según la tradición familiar, sobre esta frágil mesa Jane Austen escribía sus obras, con discreción, pulcritud y orden.


Mesa de Jane Austen (casa-museo de Chawton).


Su sobrino James Edward Austen-Leigh, en sus ‘Memorias de Jane Austen’, reveló que la escritora procuraba que su trabajo no fuera visto por los sirvientes, las visitas ni nadie ajeno a su círculo familiar. “Escribía en pequeñas hojas de papel que se podían guardar fácilmente o cubrir con papel secante”, recuerda James. Al fin y al cabo, ser escritora no era una profesión deseable para una mujer en aquella época. Sus manuscritos se entregaban en secreto, por medio de familiares varones, y se imprimían sin su nombre.


¿Imaginaría Jane Austen que en el siglo XXI unos 50.000 visitantes al año acudirían a su casa de Chawton tras sus huellas literarias?


JANE AUSTEN COMO ALIVIO EN LA GUERRA

El fervor por la vida y obras de la novelista no ha parado de ampliarse desde que la casa abrió sus puertas como museo. Ello fue posible gracias a Edward Carpenter, un abogado londinense que, tras leer un anuncio pidiendo ayuda, publicado en The Times por Dorothy Darnel, decidió comprar y donar el cottage en homenaje a su hijo, fallecido en la guerra.



Primera edición de 'Orgullo y prejuicio' (Jane Austen's House).

El interés de este mecenas por preservar la casa de Jane Austen se debía a que sus novelas habían brindado consuelo a su hijo en la guerra, como a muchos otros soldados británicos. Hay que saber que ‘Orgullo y prejuicio’ fue el libro más leído en las trincheras durante la I Guerra Mundial, y que durante la II gran contienda europea se distribuyeron en el frente ediciones especiales de ‘Persuasión’ y 'La abadía de Northanger'.

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