lunes, 10 de diciembre de 2018

'En ángulo muerto': poesía íntima e irónica de Luis Fermín Moreno, publicada en Biblioteca de Autores Manchegos


(Más sobre Luis Fermín Moreno y sobre Aurora Gómez)

En ángulo muertoprimer poemario que publica el periodista y escritor Luis Fermín Moreno Álvarez (Valdepeñas, 1966), no es un libro de poesía tradicional. No hay rima, sonetos ni cuartetos, tampoco una exaltación desmedida del amor o del dolor. El autor no se consume en ardores pirotécnicos ni usa lenguaje rimbombante.

El periodista y poeta Luis Fermín Moreno presenta
'En ángulo muerto' el día 13 de diciembre en Madrid.
 
Luis Fermín Moreno es hijo de su tiempo y practica una poesía contemporánea libre de corsés, muy visual; poesía madura llena de metáforas y paradojas, cuajada de sentimientos sin pizca de artificio. Una poesía íntima e irónica, de corte existencial, que nos lleva por recovecos del alma y abre rendijas a la infancia, la desilusión... el amor. 

La escritora Aurora Gómez presentó el primer libro de
poemas del periodista Luis Fermín Moreno (derecha).
La poeta Aurora Gómez Camposque presentó el poemario en el evento realizado en Valdepeñas el 30 de noviembre, dijo de él: “Si tuviera que definir de manera breve el libro de Luis Fermín Moreno, diría que puede ser el negativo de una fotografía. La mayoría de los poemas son cortos, pero detrás de cada verso hay mucho espesor, todo un mundo que el autor deja entrever, como quien abre una puerta y atisba un bosque profundo. Hay una expresión manchega, hablar callando, que explica bien lo que Luis Fermín hace en este libro".

Para la escritora valdepeñera, último premio Pan de Trigo por La cena de los perros, si los poemas de Luis Fermín se tradujeran a pintura serían cuadros impresionistas, pues así dibuja sus versos, a base de pinceladas, aunque a veces la pincelada se le escurre y cae directamente en la abstracción; de hecho, la última parte del libro es poesía críptica, enigmática.

'En ángulo muerto' se presenta en Madrid
en Función Lenguaje, el 13 de diciembre.
En ángulo muerto, editado por la Diputación de Ciudad Real, es el volumen número 95 de la colección Ojo de Pez, de la Biblioteca de Autores Manchegos. Se trata de un libro que emociona y escandaliza, en la acepción etimológica de escándalo que lo define como “cepo, lazo o trampa”. Y es que la poesía debe atraparnos e invitarnos a seguir leyendo, ha de emocionarnos, pues sin emoción practicaríamos el vacío, nos recuerda Aurora Gómez. En ángulo muerto es poesía adulta para adultos que asumen la incoherencia y la inconsecuencia, que aceptan, como el autor, que la levedad es inherente a la vida.

En este libro hay tres grandes temas: lo efímero, la mujer y la muerte. A veces el poeta junta las tres cosas en un mismo poema; son lo mismo, nos dice.

Hubo un tiempo en que sentías
coincidencias exageradas
y negros deslumbramientos
y corrías los campos de minas
con la distracción de un decapitado.
Y la poesía era el otro nombre del amor,
que callabas con los  ojos quemados
y arena en la boca



Reseña del poemario 'En ángulo
muerto' (diarioabierto.es). 
La levedad duele, aunque el autor no se queja, sino que lo asume con metáforas muy bellas y con paradojas (“feliz de no ser en este día que nunca amaneció”). A veces el amor también duele, y deslumbra, y marca caminos y fronteras. La mujer puede ser objeto del deseo y sujeto del deseo, y llega un momento en que la mujer es el deseo mismo ("¿qué hace que el deseo se desee recomenzando sin cesar...?).

Me parece muy elaborado el trato que Luis Fermín Moreno da a la muerte: al principio, vista como elemento estético o una forma de concluir lo que pasa en la vida, incluso como un recurso retórico de la fatalidad. Luego la muerte es espiritual, ese naufragio de cada día, hasta llegar a la muerte real, cruda, de lápidas y cenizas.

Los amantes de la poesía tenemos una cita este jueves, 13 de diciembre, en Madrid, para la presentación de 'En ángulo muerto', que no dejará indiferente a nadie. Nos vemos en Función Lenguaje (Doctor Fourquet, 18, metro Lavapiés) a las 19.30 horas.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Mujeres que hacen historia: Elizabeth Murray Campbell, la comerciante feminista más influyente del Boston colonial


(También hizo historia en Boston: Isabella Gardner)

Me encontré con la historia de Elizabeth (Murray) Campbell Smith Inman (1726-1785), de soltera Elizabeth Murray, este verano durante mis vacaciones por Canadá y Estados Unidos. En realidad, hallé su tumba y conocí parte de su legado en la iglesia de King´s Chapel, en Boston. Así supe que Elizabeth Murray Campbell fue la mujer de negocios más influyente del siglo XVIII en Boston y toda una precursora del feminismo y de la educación de la mujer para que gozara de autonomía financiera.

Elizabeth Murray Campbell (retrato
de John Singleton Copley).
De origen escocés, Elizabeth emigró a América y, tras dar varios tumbos, se instaló en Boston cuando tenía 23 años. En seguida abrió su primera tienda, con lo que se unió al grupo de alrededor de 35 viudas y mujeres solteras que se mantenían a sí mismas con sus propios comercios. Fue una negociante de éxito antes, durante e incluso después de la Guerra de Independencia. Y trabajó en sus tiendas tanto siendo soltera como durante dos de sus tres matrimonios. 

La especialidad de Elizabeth Murray era la venta de artículos femeninos, entre ellos, gorros, lazos y medias. No vendía sus mercancías a crédito porque había visto otros negocios propiedad de mujeres hundirse debido a que los clientes no pagaban sus deudas. No dudaba en viajar a Inglaterra para reunirse con sus proveedores y seleccionar personalmente los artículos para sus tiendas de Boston. 

El Boston de 1775 donde Elizabeth
Murray poseía tiendas y ayudaba a
 mujeres a crear negocios. Ese año
estalló la Guerra de Independencia.
En el año 1755 Elizabeth se casó con el comerciante escocés Thomas Campbell, pero aun así continuó al frente de su negocio. Cuando, cuatro años más tarde, su marido murió, ella se volvió a casar, con James Smith, pero no sin antes firmar un acuerdo prematrimonial que le permitía mantener sus propiedades, hacer testamento y recibir una liquidación de 10.000 dólares si fallecía el esposo. Aunque abandonó sus negocios durante un tiempo, siempre ejerció un papel muy activo como asesora de otras mujeres bostonianas que querían montar sus negocios. 

Elizabeth Murray amadrinó a toda una segunda generación de mujeres comerciantes, entre ellas sus tres sobrinas. A su sobrina Polly Murray la animó a emigrar desde Londres a Boston, donde abrió una tienda con tan solo 16 años. En opinión de su tía, si se hubiera quedado en Londres se habría convertido en una señorita asidua de las fiestas, “lo que sin duda la habría enervado más que dirigir su propio negocio”. Polly llegó a ser una exitosa e influyente mujer de negocios bostoniana, al igual que su tía.

El segundo marido de Elizabeth también falleció y, al poco tiempo, ella se casó de nuevo, con el comerciante de Cambridge Ralph Inman. También esta vez firmó un acuerdo prenupcial para preservar su independencia financiera y su libertad de acción y decisión. A este tercer marido no pudo sobrevivirle. Pero, cuando en 1785 Elizabeth murió en posesión de una considerable fortuna, ya se había asegurado de que su viudo no recibiera casi ningún dinero. Las herederas fueron sus tres sobrinas, que además de pupilas en lo familiar fueron las continuadoras del legado proto feminista de su tía. 

Tumba de Elizabeth Murray Campbell,
cementerio de King´s Chapel (Boston).
El fuerte carácter y la autonomía que siempre mostró en vida los llevó hasta después de su muerte, como demuestra que Elizabeth decidió ser enterrada en el cementerio de la iglesia de King's Chapel, en Boston, en una tumba junto a la de su segundo marido, James Smith.

Para quien quiera profundizar en la vida de esta mujer que hizo historia, recomiendo leer el libro que otra mujer, Patricia Cleary, escribió en el año 2000, titulado Elizabeth Murray: La búsqueda de la independencia de una mujer en la América del siglo XVIII. 

domingo, 25 de noviembre de 2018

Bienvenidos a Three Pines, el Macondo de Louise Penny

(Ver también: Quebec con Gamache y Louise Penny)

La escritora Louise Penny en su casa de
Knowlton (sur de Montreal, Quebec).
La escritora de novela negra más leída hoy en el mundo es canadiense, se llama Louise Penny (1958), fue periodista durante más de veinte años y abandonó esa profesión para dedicarse a la literatura cuando pasaba de los cuarenta. En su primer libro, Still life (Naturaleza muerta), alumbró al detective Armand Gamache, detective de la Sûreté de Quebec, un hombre inteligente, reflexivo, tierno, íntegro y con sentido del humor (además de eficiente atrapando asesinos, claro está).

Los cuatro libros de Penny publicados en español.
Con este personaje, Penny ha construido una saga intrigante que suma ya trece volúmenes, de los cuales tan solo cuatro han ido publicados en castellano: Una revelación brutal (número 5 de la serie) y las subsiguientes Enterrad a los muertos, El juego de la luz y Un bello misterio (Salamandra).

Imagen de Sutton nevado.
El éxito de esta autora de historias de detectives se basa en dos motivos: todos admiramos a Gamache y todos querríamos vivir una temporada en Three Pines, el pueblo ficticio donde se desarrolla gran parte de las tramas; un sitio tan inexistente y que va camino de hacerse tan famoso como Macondo de García Márquez.

Louise Penny vive en Knowlton (Eastern Townships)
al sur de Montreal (provincia de Quebec).
La propia Penny alimenta el interés por su inventado Three Pines: ella vive en un sitio similar, Knowlton (sur de Montreal), en la región de Eastern TownshipsHasta allí peregrinan los fans de las novelas, atraídos por su aura mística, por la indudable belleza del paisaje quebequés, por la quietud de los lagos, pero también embelesados por el reclamo de las actividades culturales que las autoridades turísticas programan durante todo el año, con Penny como gancho.

El bosque quebequés asomado al lago, un paisaje
frecuente en la zona de Eastern Townships, inspira
tramas y lugares en las novelas de Louise Penny.
Así describe Louise Penny Three Pines: “Es un valle rodeado de bosques y montañas, con lagos y ríos. Y así es el sitio donde yo vivo. En otoño, el paisaje se llena de una explosión de colores tan vivos que cortan el aliento. En invierno, los días de cegador brillo con el sol brincando sobre la nieve se alternan con días de una terrible ventisca. La primavera es corta pero dulce, con lilas y tulipanes. Y el verano es caluroso, brillante, huele a rosas y a césped recién cortado”.

Descendiendo a la realidad, la autora señala qué lugares visitar en la zona de Eastern Townships para sentirse como en Three Pines:

-La librería Brome Lake, en el pueblo de Knowlton-Lac Bromele sirvió de inspiración para ambientar la librería de su personaje Myrna. De hecho, Knowlton es un lugar donde perfectamente podemos imaginar a Gamache sentado en una terraza, paseando con su mujer, Reine-Marie, o tomando un vino en la marina.

-La Rumeur Affameen Sutton, fue el sitio que Penny tomó como ejemplo para la novelesca panadería de Sarah.

Monasterio de St. Benoit du Lac (Quebec).
-El monasterio benedictino de St Benoit du Lac inspiró a Penny para la trama y la ambientación de su libro Un bello misterio.

-El lujoso hotel Manoir Hovey, situado en los alrededores de North Hatley, es otro escenario real que Penny reproduce en The murder stone (libro no publicado en España).

Biblioteca de la Sociedad Histórica y
Literaria, centro Morrin (Quebec).
Ni que decir tiene que la sola aparición de un lugar en sus novelas le asegura un permanente flujo de turistas. Le ha sucedido al centro Morrin de Quebec, que yo misma visité el pasado mes de agosto. Desde que Penny usara su biblioteca victoriana como escenario en Enterrad a los muertos, la que fuera antigua prisión de Quebec y colegio universitario ha redoblado su atractivo turístico.

El estilo literario de Penny es especialmente reseñable por la atención al detalle (no solo los relativos a la pesquisa policíaca), por la labor de documentación, por las entretenidas reflexiones filosófico-morales del protagonista y por sus tramas verosímiles, a menudo con la moraleja de que el mal no es un ente abstracto sino que anida en nosotros.


Louise Penny, la autora de novela negra más leída hoy.
Cuando se lee a Louise Penny no importa tanto descubrir al criminal como entender los zigzag morales y sentimentales de los protagonistas: desde los sospechosos a los detectives (Gamache, el inspector Jean-Guy Beauvoir…) pasando por los amigos, la mujer e hija de Gamache, etc. Citando a la autora en una entrevista con 'El País': “Mis libros son sobre las emociones que conducen al acto de asesinar y sobre las consecuencias que ese acto provoca en la sociedad". Quizá el quid de la cuestión esté en esta frase de Gamache: “La investigación es un proceso terrible que va a causar un daño psicológico tremendo, casi tanto como el propio crimen”.

A estas alturas, ya sabréis que nada es idílico en las novelas de Louise Penny: ni Armand Gamache ni su familia son seres intachables, ni el pueblo de los tres pinos es una tierra de hadas y bosques de flores. Cuando el inspector jefe Gamache excava en la beatífica superficie de Three Pines siempre encuentra secretos largo tiempo enterrados. Incluso él mismo se topa con sus propios fantasmas.

jueves, 22 de noviembre de 2018

Tamara de Lempicka: el glamur más transgresor


(Más pintoras excelentes: Séraphine Louis y Hilma af Klint)

Tamara de Lempicka (1898-1980) fue una mujer y una artista transgresora, una trabajadora incansable que podía pintar durante doce o catorce horas diarias, pero también la imagen misma del glamur y la frivolidad; un nombre asiduo en los periódicos de los años veinte y treinta; un rostro que reinaba en las revistas de moda y belleza; un personaje que encandilaba a los cronistas de sociedad del periodo de entreguerras.
´Las muchachas jóvenes' (Tamara de
Lepicka, 1930). Hasta el 24 de febrero,
en el Palacio 
de Gaviria de Madrid. 
En sus cuadros, esta pintora y fotógrafa de origen polaco (viajera que recorrió el mundo hasta asentarse en México, donde murió) retrató a la adinerada burguesía de la época y dejó constancia de la progresiva decadencia de la aristocracia. Como mujer y artista, defendía el hedonismo, las fiestas, el desenfreno y la libertad sexual. Su propia vida fue el mejor escaparate de todo ello. El Palacio de Gaviria de Madrid le consagra hasta el 24 de febrero la muestra Tamara de Lempicka. Reina del art déco, una de las citas imprescindibles del calendario museístico de este otoño-invierno.
Organizada por la empresa de gestión cultural Arthemisia, esta exposición reúne unas 180 obras procedentes de más de 40 colecciones privadas y museos. Todo un lujo, teniendo en cuenta que la gran mayoría de la producción artística de Lempicka está en manos privadas, y las escasas piezas que existen en museos apenas se enseñan.
'El echarpe azul' (Tamara de Lempicka).
Ingresar en el universo de Tamara de Lempicka supone adentrarse en un mundo más bello, indolente y libre: el espacio personal decorado por una artista fascinante, quizá la mejor representante del art déco, movimiento que destacó por sus motivos geométricos, colores brillantes y formas rotundas. Los cuadros de Lempicka siguen este patrón inconfundible: una especie de bajorrelieve con una o dos figuras de volúmenes poderosos que llenan todo el campo del lienzo, hasta el punto en que, a veces, la cabeza está cortada por el borde superior.
Mujer joven en una columna
cuadrada. Detalle (Tamara
de Lempicka).
Nunca ocultó sus amores femeninos, pese a casarse dos veces, y en la exposición del Palacio de Gaviria se exhiben varias obras que son un homenaje a las relaciones lésbicas: Las muchachas jóvenes (1930), Sa tristesse (1923) o La hermosa Rafaela (1927). En sus pinturas, combinaba el estilo escultórico clásico con el cubismo. Solía escoger como protagonistas a mujeres de un gran atractivo físico, emancipadas y de enorme magnetismo, vestidas a la moda y de mirada lánguida y sensual; más parecidas a actrices de Hollywood que a personas de carne y hueso.
Los cuadros de Lempicka dan fe de que era una gran estudiosa de la pintura italiana de siglo XV y de la flamenca del siglo XVII, periodos que admiraba. Sus influencias principales eran Botticelli y Bronzino, el retrato manierista y el cubismo, según sabemos por ella misma y por el consenso de los expertos en su obra.
Entre los cuadros de esta exposición sobresale el titulado Las muchachas jóvenes, del año 1930, donde aparecen dos chicas en un sensual abrazo, recostadas sobre un fondo de rascacielos de Nueva York. Es un lienzo que no se exponía desde 1994 y puede decirse que es la imagen icónica de esta exposición.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Otoño de mujeres y poesía en La Mancha


Desde hace veintinueve años, el otoño del pueblo manchego de La Solana, en Ciudad Real, se tiñe de poesía. Inasequible al desgaste del tiempo, a los apretones financieros y a los asaltos digitales, el grupo artístico y literario Pan de Trigo ofrece por estas fechas su particular homenaje a la palabra escrita y leída con la celebración de su certamen poético nacional.

Las mujeres de La Solana, protagonistas del
XXIX certamen poético Pan de Trigo.
 El XXIX certamen de poesía solanero ha tenido este año un claro protagonismo femenino puesto que, tal y como señaló Isabel del Rey, presidenta de Pan de Trigo, la realidad tiene hoy nombre de mujer.
Los premiados con la mantenedora, Isabel Villalta.
Así que ellas fueron las verdaderas estrellas de la constelación poética que nos cobijó el pasado 3 de noviembre: las propias componentes del grupo literario, mayoritariamente femenino; las 55 “olvidadas” por la historia que mostró un vídeo muy ilustrativo; la mantenedora, Isabel Villalta, escritora de Membrilla (Ciudad Real) y ganadora del certamen del año pasado.

La presidenta de Pan de Trigo (izquierda), durante
 el sorteo de una guitarra que se realizó en el evento.
Y, sobre todo, las 31 mujeres solaneras a las que Pan de Trigo quiso hacer visibles en representación de todas las mujeres que, en silencio y prácticamente ninguneadas, sostienen el mundo. Una tras otra, fueron subiendo al escenario profesionales de la enseñanza, empresarias, médicas, deportistas, limpiadoras, cuidadoras, activistas sociales y, por supuesto, amas de casa de todas las edades, que reivindicaron su trabajo y su valor social.

Aurora Gómez, primer premio de poesía; Isidro Catela
 (a su lado), segundo; y Alberto Ramos, premio de prosa.
El certamen poético ha premiado este año tres obras cuyo lirismo hunde sus pies en la realidad. Así, La cena de los perros, un poema lúcido y descarnado de la autora valdepeñera Aurora Gómez Campos, que da vueltas en torno a la cada vez más inusual dignidad del ser humano, logró el primer premio. El segundo galardón fue para Especies protegidas, del salmantino Isidro Catela Marcos, un texto no menos crudo y al tiempo lleno de compasión sobre los estragos del alzheimerAdemás, y por primera vez, Pan de Trigo estrenó un premio de prosa que recayó en el microrrelato Cien rosarios, escrito por el vallisoletano Alberto Ramos Díaz.

Un año más, queda claro que el Pan de Trigo que mantienen vivo un grupo de animosas amantes de la poesía y el arte, sigue fermentando en la sociedad.