Lo que oculta ‘Sommerabend’ ('Tarde de verano'), de Vogeler
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Sommerabend (Tarde de verano), también conocido como El concierto, es uno de los cuadros más célebres del alemán Johann Heinrich Vogeler (1872-1942), un artista germano-soviético muy polifacético. Pintor modernista en sus inicios, escritor, pedagogo y arquitecto, en 1914 se alistó como voluntario en la I G.M., de la que regresó como pacifista radical, y su pintura giró hacia el expresionismo.
El cuadro mide más de 3 metros de ancho por 2 de alto y fue completado en 1905, tras unos cinco años de trabajo. Inmortaliza una tarde de verano en el jardín de la mansión del pintor en Worpswede, un escenario real que hasta hoy se conserva prácticamente igual que en tiempos del artista.
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| 'Sommerabend', 1905 (Tarde de verano), J. H. Vogeler. |
La escena parece trivial. Un grupo de personas conversan y tocan música. En el centro, centrando la mirada, Martha Vogeler, esposa del pintor, junto a su perra Carla.
A los lados se reparten los miembros de la denominada familia Barkenhoff, como se conocía a la colonia de artistas de Worpswede a la que pertenecía Vogeler, entre cuyos miembros estaban Paula Modersohn-Becker, Otto Modersohn, Agnes Wulff y Clara Westhoff.
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| Martha Vogeler, esposa del artista, en el centro del cuadro. |
Vogeler se halla semioculto tocando el violonchelo, mientras su hermano Franz hace lo propio con el violín y su cuñado Martin se afana con la flauta.
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| 'Sommerabend' (Detalle: Vogeler al violonchelo; Franz, violín; Martin (flauta). |
FAMA INMEDIATA, CON LUCES Y SOMBRAS
La pintura Sommerabend plasma el ideal artístico e inmortaliza el sueño de Vogeler de crear un mundo utópico para los artistas de su grupo. Refleja la época en la que la comunidad se reunía los domingos para celebrar fiestas, bailar, leer poesía y hablar sobre arte en un entorno idílico.
El cuadro se exhibió en Oldemburgo nada más terminar de pintarse en 1905, y logró un éxito rotundo, ganó el elogio de los críticos y la Gran Medalla de las Artes.
Sin embargo, esta obra oculta una realidad amarga, una fachada, ya que en 1905 la utopía de la comunidad ya se había fracturado y los artistas se habían distanciado. Esto se comprueba en el borrado del poeta Rainer Maria Rilke, que durante años aparecía en los bocetos, pero a quien Vogeler terminó eliminando de la pintura final. El motivo fue que Rilke abandonó a su esposa, Clara Westhoff, se mudó a París y escribió cartas muy despectivas en las que criticaba a los miembros de la idílica comunidad.
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| Paula Modersohn, Agnes Wulff, Otto Modersohn y, a la derecha, Clara Westhoff. |
Desde el punto de vista técnico, es una pintura muy detallada, con una ejecución exacta en elementos como arreglos florales, rostros y ropa. Meticulosa, imponente, teatral, y por esta misma razón, un tanto estática.
LA FAMILIA BARKENHOFF
¿Quiénes formaban esta familia retórica, cuyos principales miembros aparecen en este cuadro? Incluía, además de los citados Heinrich y Martha Vogeler, a Paula Modersohn-Becker, Otto Modersohn y Clara Westhoff, así como a Milly Becker (hermana de Paula), Philine (esposa de Franz Vogeler, hermano del pintor) y Rainer Maria Rilke (parte integral de matrimonios y relaciones en sus inicios).
No obstante, ni Milly ni Philine aparecen en esta pintura, pues no se las consideraba figuras centrales. Tampoco Rilke, por las razones explicadas. Sí vemos a la pintora Agnes Wulff y a Martin (ya citado), el cuñado de Vogeler.
LA HISTORIA DE PAULA MODERSOHN
En la versión definitiva de este cuadro, la pintora Paula Modersohn se encuentra sentada en el extremo izquierdo. A su lado, la también pintora Agnes Wulff y, en un segundo plano, Otto Modersohn.
Como curiosidad, durante los cinco años que Heinrich Vogeler tardó en acabar la obra, el estado civil de Paula había cambiado: de la soltera Paula Becker había pasado a esposa de Otto Modersohn, con quien se casó en 1901 y del que adoptó el apellido.
Otra curiosidad es que, durante los distintos bocetos que alteraron el cuadro en esos cinco años, la figura de Paula sirvió como eje para ubicar a Rilke. La razón es que el poeta cortejaba al mismo tiempo a Paula y a su amiga Clara, en una compleja relación a tres bandas.
Como reflejo de estos líos amorosos, Vogeler fue cambiando de posición a Rilke en el lienzo, a veces acercándolo a Paula y otras veces en proximidad de Clara, dependiendo de cómo fluyera la relación entre ellos en ese momento concreto. Finalmente, Rilke acabó siendo borrado por completo.






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