lunes, 29 de septiembre de 2025

Mont-Saint-Michel, la abadía milenaria que desafía al cielo

Mont-Saint-Michel, una nueva isla en Baja Normandía

Viajes por Francia


La abadía del Mont-Saint-Michel parece sacada de una estampa de cuento de hadas, con su aspecto monumental que se alza sobre la inmensidad de la bahía, navegando entre el mar y el cielo, en la Baja Normandia.


Es Patrimonio de la Humanidad desde 1979 y una etapa imprescindible en la peregrinación por el Camino de Santiago francés.

El arcángel San Miguel corona la abadía normanda del Mont-Saint-Michel.

La historia del Mont-Saint-Michel comienza en el año 708, después de que el Arcángel San Miguel se apareciera en sueños al obispo Aubert y le pidiera construir un santuario en el Mont-Tombe. Con la instalación de monjes benedictinos bajo la regla de San Benito en 966, el Monte se convirtió rápidamente en un lugar de peregrinación imprescindible en todo el Occidente cristiano.


Durante la Edad Media, funcionó como un importante centro cultural, produciendo, conservando y estudiando un gran número de manuscritos.

Mont-Saint-Michel nació del sueño del obispo Aubert en el año 708.

PROEZA ARQUITECTÓNICA

Esta abadía es una proeza arquitectónica. Llama la atención su verticalidad y la compleja organización de estructuras superpuestas y sinuosas debido a su ubicación en lo alto de la colina. También sorprende por la multiplicidad de sus formas arquitectónicas, como el coro, que fue reconstruido en estilo gótico flamígero después de que el coro románico original se derrumbara durante la Guerra de los Cien Años en 1421.

Subida a la abadía del Mont-Saint-Michel.

Con el correr de los siglos, el Mont-Saint-Michel no solo ha sido lugar de oración, sino también una fortaleza estratégica del Ducado de Normandía. Resistió un asedio inglés durante la Guerra de los Cien Años (1423-1434), convirtiéndose en un símbolo de victoria para el reino de Francia.


LA BASTILLA DE LOS MARES

En el siglo XVII, se transformó en prisión, siendo apodada la Bastilla de los Mares. Aunque este fue un periodo oscuro, el encarcelamiento contribuyó a salvar la abadía de la destrucción total. Cuando la prisión cerró en 1863, estaba en ruinas, pero fue clasificada como Monumento Histórico en 1874. Las obras de restauración comenzaron, y sus alrededores se acondicionaron para acoger a los primeros turistas de su historia.


Tras la celebración del milenio monástico en 1965-66, una pequeña comunidad de monjes benedictinos se instaló en la abadía en 1969. En 2001, fue sustituida por las Fraternidades Monásticas de Jerusalén. Hoy, una docena de monjes y monjas viven en el corazón de este monumento nacional.

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