Dos años sin Manuel de Unciti
(Tránsito de un hombre bueno)
Manuel de Unciti, Manolo, como lo llamaban sus cientos de hijos, consagró su vida a tres fines: las misiones, la información y la formación de periodistas cristianos. Fue, durante más de tres décadas, director de las revistas Pueblos del Tercer Mundo e Illuminare. Incansable lector de dos y hasta tres periódicos diarios hasta sus últimos días, fue articulista habitual en publicaciones como El Correo, Razón y Fe o Ecclesia. Publicó libros tan a contracorriente como Sangre en Argelia, África en el corazón, Amaron hasta el final o Teología en vaqueros, y practicó y animó de modo incansable el debate, la polémica y la discusión. Con rigor y meticulosidad, desde el respeto y la curiosidad que ni los años, ni el desánimo o el embate de la enfermedad, lograron derrotar.
Hoy se cumplen dos años de la muerte de Manuel de Unciti (1931-2014), periodista, escritor, cura y misionero que trabajó en el
histórico diario Ya y capitaneó varias revistas
religiosas desde la Transición hasta el siglo XXI. Un hombre bueno, fiel y comprometido hasta el final.
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| Manuel de Unciti Ayerdi (1931-2014). |
Donostiarra
militante, Manuel de Unciti nació en Donosti en 1931 y falleció en Madrid, el 3 de
enero de 2014. Fue el fundador, el corazón y el alma, los nervios y hasta los huesos,
el tuétano mismo, de la residencia Azorín para estudiantes de periodismo. En el
vetusto chalet de la calle de Rosa Jardón, y a lo largo de cuarenta años, se
formaron alrededor de tres centenares de periodistas que hoy pueblan las
redacciones y gabinetes de comunicación de todo el país. Hace tiempo que desaparecieron el chalet y su agreste jardín, pero las semillas de sus residentes abonan vidas por donde quiera que van. Y los hay repartidos por varios continentes.
Manuel de Unciti, Manolo, como lo llamaban sus cientos de hijos, consagró su vida a tres fines: las misiones, la información y la formación de periodistas cristianos. Fue, durante más de tres décadas, director de las revistas Pueblos del Tercer Mundo e Illuminare. Incansable lector de dos y hasta tres periódicos diarios hasta sus últimos días, fue articulista habitual en publicaciones como El Correo, Razón y Fe o Ecclesia. Publicó libros tan a contracorriente como Sangre en Argelia, África en el corazón, Amaron hasta el final o Teología en vaqueros, y practicó y animó de modo incansable el debate, la polémica y la discusión. Con rigor y meticulosidad, desde el respeto y la curiosidad que ni los años, ni el desánimo o el embate de la enfermedad, lograron derrotar.
Descansa en paz, Manolo.



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