2015, un año para desvelar el misterio de Amphipolis
(Más sobre Alejandro Magno y sobre Grecia)
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| Cariátide este de la tumba de Amphipolis. |
El misterio, la
especulación y la leyenda rodean el hallazgo de la tumba macedonia de Amphipolis, la mayor descubierta
nunca en Grecia. Los arqueólogos aún no han podido concluir quién ocupó este
fastuoso sepulcro, que data de la época de Alejandro Magno, alrededor del siglo
IV a.C. pero dan por cierto que fue alguien de alto linaje y posiblemente
ligado al caudillo macedonio. Aunque no se atreven a lanzar las campanas al vuelo, los expertos creen que a lo largo de este año podrá establecerse con bastante certeza a quién pertenece la tumba. El esqueleto del difunto ya se ha desenterrado: unos huesos hallados en la tercera cámara del túmulo, en lo que un día debió ser un ataúd de madera, colocado a su vez en una cámara mortuoria interior, de 2,35 metros de largo y 0,54 de ancho.
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| Descubrimiento de la entrada a la tumba de Amphipolis, custodiada por dos esfinges. |
Existen al menos
catorce teorías sobre quién fue enterrado allí. Unos afirman que se trata de Roxana
(341-309 a.C.), la esposa persa de Alejandro, asesinada en Amphipolis junto a
su hijo y heredero Alejandro IV. Pero los expertos dudan de esta versión, ya que
era infrecuente que la tumba de una mujer tuviese a la entrada leones o
esfinges. Otros aventuran que el sepulcro pertenece a Olimpia (375-315 a.C.),
la madre de Alejandro, y hay quien piensa que el imponente túmulo se construyó para guardar los despojos de Nearco, jefe de flota y uno de los generales del rey macedonio.
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| Cabeza de la esfinge derecha que guarda la tumba de Amphipolis. |
Las probabilidades de
que la tumba de Amphipolis pertenezca a Alejandro Magno (356-323 a.C.) son prácticamente nulas, ya que tras
su muerte en Babilonia, poco antes de llegar a cumplir los 33 años, el gran rey macedonio fue trasladado para ser inhumado en Alejandría (Egipto), aunque es verdad que hasta la fecha allí tampoco se han encontrado los restos que lo confirmen de una forma rotunda. Con todo, y casi descartada su ligazón con Alejandro, el sepulcro que ahora se investiga en Amphipolis es espectacular y se compone de al menos cuatro salas.
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| Cuerpo de la esfinge derecha que vigila la entrada a la tumba de Amphipolis. |
La entrada
está flanqueada por dos soberbias esfinges de mármol, con las cabezas y alas
destruidas, de dos metros de altura y tonelada y medio de peso cada una.
También se han descubierto un bello suelo de mosaico, dos capiteles de columnas
esculpidos y que presentan restos de policromía; así como dos majestuosas cariátides de más de dos
metros de altura, guardianas hieráticas de una de las salas.
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| Reconstrucción de las esfinges en la entrada a la tumba de Amphipolis. |
Si bien las excavaciones en
Amphipolis comenzaron en 2010, son muchos los interrogantes que todavía plantea. Con la identidad de su morador pueden surgir nuevas incógnitas, cerrarse misterios antiguos o alimentar aún más el debate. Lo cierto es que la polémica está servida, pues el Estado griego ya se ha gastado 440.000
euros en las excavaciones, más 150.000 euros que ha aportado un banco heleno y otros 60.000 euros invertidos desde empresas
públicas griegas.
Muchas críticas por el elevado coste de los trabajos arqueológicos, habida cuenta de la profunda crisis
económica que sufre el país. Pero el de Amphipolis es un filón artístico, cultural y turístico que el Gobierno heleno no puede desaprovechar, ni quiere compartir con la iniciativa privada. Ya se sabe lo que hicieron Lord Elgin e Inglaterra con los mármoles del Partenón.







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