Viaje a Francia (I): Poitiers, St. Savin, La Rochelle, Saintes
(Más sobre París aquí y aún más sobre Francia aquí)
Este año disfruté de dos semanas de vacaciones por el centro de Francia, que empezaron el domingo, 29 de junio, en el aeropuerto de Orly (París). Llovía mientras mi compañero de fatigas y yo recogíamos el primer coche de alquiler en Europcar (el mando no funcionaba y las puertas no cerraban) y cambiamos al segundo coche, con el que por fin, sobre las 12.30 horas, partimos hacia Poitiers. Hicimos una parada en Blois (186 kilómetros) para comer, en la terraza Le Marignan, frente al castillo. Ya no llovía, hacía una temperatura agradable y dimos un corto paseo por el centro, donde desplegaba sus puestos el mercadillo dominical.
El lunes, 30 de junio, salimos temprano con el coche
para visitar la abadía de Saint Savin y la iglesia
del antiguo monasterio, famosa por los frescos polícromos. Tanto en las
columnas como en los techos, las pinturas relatan historias de la vida de Adán
y la creación del hombre, así como escenas del Nuevo Testamento. Espectacular.
Comimos una ensalada rápida en una terraza frente a
la iglesia. Queríamos ahorrar tiempo
porque habíamos decidido desviarnos de la ruta prevista para ir a
Angles-sur-l’Anglin y ver el friso prehistórico esculpido de la Roca
de los Brujos . Algo así como el Lascaux de la escultura. La mala suerte quiso que lo encontráramos cerrado, pese a que los folletos
aseguraban que se podía visitar los lunes. Así que nos
contentamos con admirar y fotografiar los restos del castillo y el río.
Volviendo a Francia, una vez en Poitiers visitamos el Baptisterio de San Juan, del siglo VII, un edificio pequeño, sencillo, que no se puede fotografiar por dentro y cuya entrada sólo cuesta dos euros. Tiene una pila
bautismal de inmersión, altos muros decorados con frescos y fragmentos de
capiteles y estelas funerarias por el suelo. Al lado del
Baptisterio se alza el Museo de la Santa Cruz, cerrado por ser lunes. Sí estaba abierta la catedral, impresionante
con sus tres portales grandiosos, esculpidos, y su interior de tres naves,
anchas y despejadas.
Luego, paseo hasta la iglesia de Santa Radegunda, que se remonta al siglo VI, aunque fue reconstruida
en el XIII y la fachada es del XV. Es preciosa, con su cementerio, sus
capiteles, sus frescos y la cripta con la tumba de la santa, que data del siglo X. Me emocionó
otra tumba, la de Santa Disciole, que fue sobrina del obispo de Albi, San Salvio. Murió joven, siendo monja en la contigua abadía de la Santa Cruz (el actual museo de Poitiers).
. Menos mal, porque nos hacía falta clave de acceso para entrar al hotel y al parking. Eso sí, en cuanto tomamos posesión de la habitación nos lanzamos a la calle. Caminamos los escasos 15 minutos hasta
la plaza del Parlamento y cenamos en la terraza de Chez Jean .
(Continuará en Burdeos, Saint Emilion, Bergerac, Lascaux....)
Este año disfruté de dos semanas de vacaciones por el centro de Francia, que empezaron el domingo, 29 de junio, en el aeropuerto de Orly (París). Llovía mientras mi compañero de fatigas y yo recogíamos el primer coche de alquiler en Europcar (el mando no funcionaba y las puertas no cerraban) y cambiamos al segundo coche, con el que por fin, sobre las 12.30 horas, partimos hacia Poitiers. Hicimos una parada en Blois (186 kilómetros) para comer, en la terraza Le Marignan, frente al castillo. Ya no llovía, hacía una temperatura agradable y dimos un corto paseo por el centro, donde desplegaba sus puestos el mercadillo dominical.
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| Iglesia de Nôtre-Dame La Grande (Poitiers, Francia). |
Llegamos a Poitiers (340
kilómetros de París) sobre las 19 horas, en seguida encontramos el hotel Best Western, en el centro peatonal muy cerca del párking del ayuntamiento. Y salimos a
reencontrarnos con la capital de la región del Poitou, donde habíamos estado
hacía 19 años. Tras un muy agradable
paseo por las calles medievales, hasta la iglesia de Nôtre Dame La Grande, volvimos
sobre nuestros pasos. Justo al lado del hotel, tomamos un vino de Chinon en un
local modernillo y luego cenamos en la Taberna Maître Kanter. Es una franquicia que hay por toda Francia y siempre
es un acierto: platos abundantes y abuso de las salchichas y el
choucroute, pero también buenas cazuelas de mejillones y ostras. Y a precios sensatos.
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| Frescos polícromos de la abadía de Saint Savin (Poitou, Francia). Detalle del techo. |
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| Castillo de Angles-sur-l'Anglin (Poitou, Francia). |
Otra vez en el coche de regreso a Poitiers, efectuamos una parada en la ciudad de Chauvigny para ver la
iglesia románica de San Pedro . En la terraza de al lado nos encontramos con una pareja latinoamericana con la que horas antes habíamos hablado en St.
Savin. ¡Qué curioso!, pensé, no suelo encontrarme a nadie cuando
viajo (por cerca que vaya), y últimamente me reencuentro con turistas desconocidos en sitios
lejanos. Sucedió el verano pasado, en Osaka (Japón), con una pareja
canaria; los vimos en el crucero por el río, y horas después, en un restaurante en Dotonbori.
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| Fachada de la catedral de Poitiers (Francia). |
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| Interior de Santa Radegunda (Poitiers, Francia). |
Para rematar la tarde dedicada a las iglesias en Poitiers, fuimos a Nôtre-Dame La Grande, recientemente restaurada. Esa tarde jugaba (y ganó)
la selección de fútbol de Francia, que se clasificó en cuartos de final del Mundial de Brasil. La plaza que rodea la iglesia estaba llena de forofos que no se vieron defraudados.
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| Tumba de Santa Radegunda (Poitiers, Francia). |
Tras dar varias vueltas, para la cena escogimos La Serrurerie, situado en
una esquina de la plaza del ayuntamiento de Poitiers. Es un restaurante moderno, decorado con gusto, con
comedor cubierto por una bóveda de cristal transparente. Tomé un delicioso
plato Oslo, de ahumados con espuma de wasabi y patatas con mostaza á la ancienne. Lo detallo porque no
quiero que se me olvide, ¡estaba tan rico! Nuestro camarero hablaba un
perfecto castellano.
El Museo de la Santa Cruz, en Poitiers, fue mi primera parada el martes, 1 de
julio. Quería ver el cuadro La muerte de Jacinto, del pintor Jean Broc (1771-1850), pero me llevé una desagradable sorpresa ya que el
lienzo acababa de llegar de una exposición internacional y aún no estaba
colgado de nuevo en su pared del museo.![]() |
| La Rochelle (Charente Marítimo, Francia). |
A media mañana dejamos atrás Poitiers, camino de
Burdeos, donde teníamos reservadas las tres noches de hotel siguientes. Hicimos
una parada en La Rochelle, pequeño y
pintoresco puerto en el Atlántico, con sus dos faros de postal, sus torreones y
callejuelas plagadas de tiendas. Comimos en el puerto. La amenaza de lluvia fue constante en las tres
horas que pasamos en La Rochelle, pero sólo descargó cuando llegamos a la
siguiente etapa del camino: Saintes.
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| Anfiteatro galo-romano de Saintes (Poitou, Francia) |
En Saintes es imprescindible
efectuar dos visitas a monumentos próximos entre sí: la iglesia de San Eutropio (y la cripta donde están los restos del santo) y el anfiteatro galo-romano, del siglo I d.C., en verdad espectacular. Si queda tiempo, al otro lado de la ciudad se
levanta el Arco de Triunfo de Germanicus, al borde del río. Hay varias terrazas con vistas para disfrutar de un apacible atardecer.
Con tanta parada intermedia, llegamos a Burdeos sobre las 21:30 horas, minutos antes de que cerrara la recepción de los apartamentos Citadines Meriadeck(Continuará en Burdeos, Saint Emilion, Bergerac, Lascaux....)










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