(Más sobre museos de Londres aquí)
Hay algo de exquisito y primoroso en los pequeños museos (a menudo poco conocidos) que cautiva a quienes los visitan y sirve para forjar con ellos un recuerdo perdurable. Es lo que me sucede a mí con el de Sir John Soane (1753-1837), en Londres, a unos pasos del ajetreado y cosmopolita Holborn.
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Columnata y Dome en el abigarrado
Museo Soane (Londres). |
Se trata de un edificio burgués, en el número 13 de Lincoln's Inn Fields (la plaza pública más grande de Londres), que permanece hoy tal y como lo dictó el capricho de su fundador, el arquitecto neoclásico Sir John Soane. El museo de hoy fue en vida de Soane la casa que habitó con su esposa, el espacio personal que fue llenando de antigüedades y obras de arte hasta que, a la muerte de ella, habitó en soledad, siempre, de manera incesante, añadiendo piezas que fue colocando de forma anárquica, movido por el gusto o el antojo.
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Retrato de Sir John Soane (Thomas
Lawrence, National Portrait Gallery). |
Una copia del retrato de Sir John
Soane (National Portrait Gallery) que fue pintado por Thomas Lawrence adorna la biblioteca del museo y da comienzo a una visita que dejará huella.
Este museo no fue diseñado
para lidiar con las 600 personas que lo exploran cada día, las salas son
pequeñas y están repletas de obras de arte, así que si se coincide con un grupo
guiado o en hora punta, las estrecheces serán la tónica. Lo ideal es comprar
el folleto explicativo (6 libras) que sirve de perfecto hilo conductor por el
edificio, y cuenta tanto la historia del lugar y de sus habitantes como la de
la colección y las pinturas, esculturas y artes decorativas que en él se
arrebujan.
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Salita de desayuno del Museo Soane
(óleo de Joseph Gandy, 1798). |
No se permite tomar
fotografías ni grabar vídeos en el interior, algo perfectamente explicable por
el hecho de que este museo, como la inmensa mayoría de los londinenses, son
instituciones privadas y se financian con la venta de billetes y aportaciones
de pequeños y medianos mecenas. Y hay que tener en cuenta que la entrada es
gratuita, aunque, eso sí, como la admisión se realiza en pequeños cupos de
personas, es posible que haya que esperar más de media hora para empezar a
disfrutar de lo que contiene el museo.
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Retrato de la señora Soane
(John Flaxman). |
Una introducción al museo
puede escucharse (en inglés), con la voz de Stephen Fry como hilo
conductor. En la colección hay desde antigüedades egipcias y romanas a obras medievales, muebles,
pinturas y dibujos, grabados y vidrieras. No contiene piezas apabullantes ni de
inusual renombre, aunque sí obras menores de William Hogarth como The Levée (1733) o un retrato de la
esposa de Sir John, realizado por John Flaxman (1810), más óleos que reproducen
cómo eran la entrada, la antecámara, el segundo piso, la sala de desayuno, el
Dome o la sala de los Monos, en vida del fundador.
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Lincoln's Inn Fields, en pleno centro de
Londres, donde se alza el Museo Soane. |
Con todo, la experiencia
de recorrer este museo, en pleno centro de Londres, es
sumergirse en un mundo lento y sigiloso, hasta cierto punto voluptuoso, donde
el arte, la estética y el buen gusto se hacen compañía en unos pocos cientos de
metros cuadrados. Y quizá, también, pensar que lo que hoy se recorre como la foto fija o el decorado de unas vidas ajenas fue, hace menos de doscientos años, el hogar de una pareja devota del arte, donde nacieron sus cuatro hijos, donde murieron el segundo y el tercero y donde, al fin, perpetuaron su legado mortal.
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