Lecciones de Hiroshima
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| Cúpula de la Bomba de Hiroshima, hipocentro de la bomba lanzada por EEUU sobre Japón el 06/08/1945. Así quedó y así sigue, sesenta y ocho años después. |
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| Marcha contra las armas nucleares (Hiroshima, Japón, 4 de agosto de 2013). |
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| Estudiantes recogen firmas contra la energía nuclear (Hiroshima, Japón, 04/08/13). |
Entro en el museo y me sale al encuentro la memoria reconstruida de la Hiroshima arrasada hace sesenta y ocho años. Lo primero que me sorprende es la sencillez y austeridad de las salas, su espíritu aleccionador, su falta de tremendismo. No hay un solo rincón, en ninguna de las dos plantas, por el que se haya colado el morbo o el espíritu de revancha. Y, sin embargo, la Historia se escribe en Hiroshima con renglones bien derechos. Eran las 8.15 de la mañana del 6 de agosto de 1945 cuando la vida se paró. Se desvaneció todo lo que había en dos kilómetros a la redonda del punto donde estalló la bomba, como si nunca hubiera existido.
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| Hiroshima, 1945. |
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| Modelo de la bomba 'Little Boy' que detonó sobre Hiroshima el 06/08/1945. |
Yo, particularmente, me llevo mi cicatriz al contemplar el esqueleto de un edificio que aquella mañana del 6 de agosto de 1945 era el orgullo de la ciudad. Fue el hipocentro de la detonación atómica, así quedó y así sigue hoy día, en
pie, maltrecho, semi erguido en su triste fragilidad. Es una cicatriz perenne en el corazón de una ciudad que no tuvo más remedio que reconstruirse enteramente nueva. La Cúpula de la Bomba, como lo han bautizado, es un inmueble herido, como Hiroshima, Japón y la porción de mundo que jamás entenderá la brutalidad contra la población civil, que en toda guerra no es más que un rehén.
Por cierto, se me olvidaba decir que la Hiroshima que recorro este 4 de agosto de 2013 es una ciudad completamente funcional, moderna, vitalista y acogedora, cuajada de tiendas, cafés y restaurantes. Ni el calor bochornoso puede con la vida que brujulea por sus calles. Quizá ésta sea otra de las lecciones de la Historia.
Por cierto, se me olvidaba decir que la Hiroshima que recorro este 4 de agosto de 2013 es una ciudad completamente funcional, moderna, vitalista y acogedora, cuajada de tiendas, cafés y restaurantes. Ni el calor bochornoso puede con la vida que brujulea por sus calles. Quizá ésta sea otra de las lecciones de la Historia.







¡Como me encanta tu modo de escribir! Y el vocabulario nuevo a que me expones ... Madre mía necesito más memoria. :-)
ResponderEliminar¡Muchas gracias! La memoria hay que cultivarla. ¡Si lo sabré yo, que cada día pierdo más competencia lingüística en inglés! LOL
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