Viaje a Quebec, Montreal y EEUU 2018
Viajes por Francia: Mont Saint-Michel, Córcega y más
Ciboure es un pequeño enclave marinero, frente a San Juan de Luz, que las guías publicitan como uno de los pueblos más bonitos de Francia. Tiene una sencilla pero bella iglesia del siglo XVI, de evidente tradición marinera; una serie de casas históricas con llamativas fachadas rojas y blancas; dos faros; el fuerte Sokoa; y un agradable puerto con varios restaurantes donde comer mejillones, pescado fresco, ostras, incluso el típico menú del día, a precios razonables.
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| Panorámica de Quebec y el río San Lorenzo desde el castillo Frontenac. |
Visité esa zona de Francia en diciembre de 2025, y años antes, en 2018, recorrí Quebec, Montreal, Boston y parte de Estados Unidos.
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| Placa conmemorativa de Michel de Salaberry en Ciboure (Francia). |
Mi encuentro con esta historia fue fortuita, callejeando por Ciboure, cuando me topé con la curiosa vida de Michel de Salaberry, pionero del Quebec. En una de las mansiones próximas a la iglesia, una placa recordaba que allí vino al mundo, en 1704, este hombre, que terminó siendo un héroe naval en tierras lejanas, cuando Canadá aún no había nacido como país.
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| Casa donde nació Sabalerry (1704-1768), marino, pionero del Quebec. |
Salaberry (1704–1768) era un oficial y armador de una familia originaria de la zona vasca de Francia. Se alistó en la Marina mercante a una edad muy temprana, y llegó a Quebec en 1735. Al año siguiente, ya era dueño de su propio barco y rápidamente se consolidó como una fuerza importante en el transporte marítimo comercial.
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| Playa de Ciboure (Francia), pueblo natal de Salaberry. |
En Quebec se casó y tuvo dos hijas, pero encontraba la vida en tierra demasiado aburrida, por lo que volvió a embarcarse y regresó a Francia, estableciéndose en La Rochelle hacia 1745.
En Francia, se puso a las órdenes del rey, quien le encomendó la misión secreta de volver a Quebec para entregar órdenes al Marqués de Beauharnais, entonces Gobernador de Nueva Francia (el virreinato que comprendía todas sus colonias en Norteamérica, desde la desembocadura del río San Lorenzo hasta el delta del Misisipi).
Llegó a Quebec el 6 de junio de 1745. Allí se le pidió que montara un puesto de observación para vigilar la llegada de barcos británicos en el río San Lorenzo, y tras dos meses, los avistó, navegó a toda prisa para informar al gobernador, y en premio, el rey lo recompensó con un cargo naval. En esa nueva etapa quebequense, forjó alianzas importantes, entre ellas, su segunda boda, en 1750, que lo emparentó con la prominente familia Juchereau Duchesnay.
SU PASO A LA HISTORIA
Michel de Salaberry forjó su paso a la historia en 1758, cuando se desarrollaba la Guerra de los Siete Años entre Francia e Inglaterra, tanto en el continente como en Norteamérica. Salaberry comandaba ese año la fragata La Fidèle: navegó hacia Louisbourg, que estaba rodeada por la flota británica. Tenía órdenes de hundir su propio barco en la bocana del puerto para bloquear la entrada a los buques enemigos. Mientras ordenaba retirar las esclusas, Salaberry se paró en cubierta y lanzó un desafío a los británicos: “Yo comando La Fidele, y me mantengo fiel”. Perdió la batalla, fue capturado y llevado a prisión en Inglaterra.
Acabada la guerra, este pionero del Nuevo Mundo se retiró y regresó a su Francia natal en 1760. En Quebec dejó a su hijo, Ignace Michel, quien heredó tierras de su madre se convertiría en el jefe de la rama canadiense de los Irumberry de Salaberry.




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