(Más sobre las Brontë aquí)
Tomo prestado el título
de la película de Pilar Miró Gary
Cooper que estás en los cielos para hablar de dos hechos curiosos, no muy
conocidos, sobre Charlotte Brontë (1816-55), autora de Jane Eyre y hermana de las no menos
ilustres escritoras Emily y Anne Brontë.
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| Charlotte Brontë, hacia 1850. |
Hay quien dice que el
tiempo todo lo cura, como también quien sostiene que los fantasmas del pasado
jamás se desvanecen del todo. Esto último es lo que debió pesar en el ánimo de Charlotte Brontë,
mientras le escribía y enviaba cartas de amor a su profesor, Constantin Héger.
¿Y qué tienen de
particular esas misivas, aparte del hecho de haber salido de la pluma de una de las autoras inglesas más veneradas, uno de los epítomes de la novela romántica con su institutriz -abnegada y fiel- Jane
Eyre?
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| Carta de amor de Charlotte Brontë (18-11-1844). |
El objeto de la pasión
de Charlotte Brontë se llamaba Constantin Héger, y se enamoró de él mientras estudiaba
francés en Bruselas. La escritora tenía 25 años cuando llegó a Bélgica, y ese
encuentro marcaría su vida y también su obra. De regreso a
Inglaterra, Charlotte empezó a enviar a Héger cartas en las que le
revelaba sus sentimientos y donde le confesaba sin ambages: “Me parece verdaderamente
difícil estar animada cuando pienso que quizás no vuelva a verlo nunca más”.
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| Charlotte Brontë se enamoró de Héger en Bruselas. |
Al parecer, estas cartas
de amor supusieron un auténtico shock para Constantin Héger, que estaba casado y con hijos. Y, curiosidades de la vida, fue la esposa del profesor
quien, lejos de montar en cólera o ceder a la sospecha, rescató las cartas de la papelera. Fue ella quien las conservó y quien las dio a conocer, sabedora
de la fama que en pocos años alcanzó la enamorada de su marido en
toda Europa.
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| La mujer de Héger sacó las cartas de la papelera. |
Las huellas del amor de
Charlotte por Héger pueden rastrearse en varias de las obras que escribió. Así, Villette, publicada en 1853, novela las experiencias de Charlotte en Bruselas, con la diferencia de que
el profesor de ficción sí corresponde a la heroína. Lo mismo ocurre en
la novela El profesor, escrita al
poco de volver de Bruselas pero que fue publicada a título póstumo, donde Charlotte Brontë
explora la relación entre pupila y profesor; un libro al que la autora también le dio el Happy End que ella en vida no conoció.
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| Cráter lunar Brontë. |
Lo que ninguno de los protagonistas de este triángulo amoroso podía imaginar es que la fama
de Charlotte Brontë la llevaría hasta… la Luna. En efecto, uno de los cráteres
de nuestro satélite se llama Brontë, y fue bautizado así en honor a Charlotte
por Harrison Schmitt, piloto del módulo lunar del
Apolo 17. Quizá este astronauta, enamorado de la Luna y de Charlotte, tenía en mente esta cita del capítulo 24 de la novela Jane Eyre: “El fuego se eleva por encima
de las montañas de la Luna. Cuando se enfríe, yo la transportaré hasta un pico
y la acostaré al filo de un cráter”.