viernes, 4 de mayo de 2018

Madrid Río: dos puentes centenarios de postal



Estos días de primavera tardía es una delicia pasear por Madrid Río, caminar por la orilla de ese humilde Manzanares que poco a poco se va poblando de fauna y flora autóctonas, respirar un aire un poco más puro y redescubrir paisajes de postal, como el palacio Real cerniéndose sobre los jardines de Sabatini, contemplar las torres de la catedral de la Almudena o asombrarse con la cúpula gigante de San Francisco el Grande.

Puente de Segovia (1574-1584), en Madrid.
Pasear por Madrid Río depara también encuentros con la historia. Como la del puente de Segovia (1574-1584), construido en el reinado de Felipe II bajo la dirección del arquitecto cántabro Juan de Herrera, quien lo diseñó en granito y con una anchura de 8,65 metros. Ni siquiera el molesto tráfico rodado impide admirar los nueve ojos con arcos de medio punto almohadillados y los pilares (custodiados por tajamares cónicos), o los gráciles surtidores a pie de agua. El arco de mayor anchura es el central, y a partir de este la luz del resto de arcos va decreciendo hacia ambos lados, siendo los más estrechos los de cada extremo.

Antes de edificarse el puente de Segovia en ese lugar existía otro, que llevaba al menos dos siglos aguantando las crecidas del río Manzanares. Un primitivo puente que fue demolido y cuyos restos quedaron enterrados más de cinco metros por debajo del actual nivel de las orillas.

'Alcázar Real y puente Segovia' (Anónimo 1670).
Desde su inauguración, en 1584, el puente de Segovia se convirtió en la principal vía de comunicación entre la ciudad de Madrid, Segovia y otras poblaciones del norte de España, y así permaneció hasta que durante la guerra civil (1936-1939) fue dinamitado. Acabada la contienda, en 1943 fue reconstruido, ampliado hasta los 31 metros de ancho y destinado al tráfico de vehículos. Continuaría siendo pasarela urbana y compuerta fluvial casi sin cambios hasta el año 2007, cuando las obras de soterramiento de la autovía de circunvalación M-30 lo integraron en el Parque Madrid Río.

Jardines de Arganzuela a los pies del puente Toledo.
A unos tres kilómetros del puente de Segovia otra veterana pasarela saluda al paseante de Madrid Río: se trata del puente de Toledodel que precisamente este año se cumplen 300 años desde el inicio de su construcción (1718-1732) por el arquitecto Pedro de Ribera. Desde el año 1956 tiene la categoría de Monumento Histórico-Artístico, y gracias a dicha protección se iniciaron obras para liberarlo de la carga de tráfico que soportaba, hasta hacerlo peatonal (en este sentido ha corrido mejor suerte que el puente de Segovia). 

'Molino del puente de Toledo' (D. Roberts 1837). 
El puente de Toledo tiene en su parte central nueve arcos de medio punto con contrafuertes y tambores coronados por balconcillos, además de dos hornacinas con estatuas de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza, los patrones de Madrid. Su aspecto definitivo se debe a las obras de soterramiento de la M30, durante las cuales también se hallaron restos arqueológicos de otro antiguo puente, aguas abajo del actual. Así pues, el viaje por la historia pasada y reciente de Madrid y su río está servido.

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