domingo, 4 de febrero de 2018

Es la razón, estúpido, ¡la razón! Voltaire-Rousseau

“La economía, estúpido” (”The economy, stupid”) fue una frase usada como arma arrojadiza por Bill Clinton contra George Bush padre durante su disputa de la campaña electoral por la Presidencia de Estados Unidos en 1992. Ganó Clinton, como es bien sabido. Luego la frase mutó a “Es la economía, estúpido” y hasta el día de hoy sirve para enfatizar los aspectos que se consideran esenciales.

Flotats-Voltaire y Ponce-Rousseau
(teatro María Guerrero de Madrid).
Dándole un giro muy personal, para mí “Es la razón, estúpido, ¡la razón!” resume bien el meollo de la obra de teatro Voltaire / Rousseau. La disputa, que se representa en el Centro Dramático Nacional, teatro María Guerrero de Madrid; con mis disculpas pues Rousseau estaba lejos de ser estúpido. En el momento en el que arranca la obra teatral, tanto Voltaire (1694-1778) como Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) son grandes autores, pensadores consagrados, ambos participantes en la Enciclopedia, paladines del saber. Y, sin embargo, Voltaire tiene una sólida posición social y económica, encarna el progreso apoyado en la razón y el pensamiento positivo, mientras que un Rousseau empobrecido aboga por destruir la sociedad y volver a un estadio primitivo de la Humanidad anclado en la naturaleza.

Francia abrirá en 2018 el castillo de Ferney, última casa
de Voltaire donde escribió 'Tratado sobre la tolerancia'.
Los dos actores son Josep Maria Flotats (Voltaire), director del montaje teatral, y Pere Ponce (Rousseau). Ambos están magníficos sobre las tablas, no solo diciendo el texto, sino convirtiendo el hilo argumental (Rousseau acude al castillo de Ferney, donde vive Voltaire, para intentar averiguar quién es el autor de un libelo anónimo que circula por Ginebra y que lo desacredita) en una disputa  filosófica que rompe las barreras del  tiempo y del espacio.

Retrato de Voltaire (Nicolas de Largillière).
Voltaire-Flotats defiende que hay errores del pasado y del presente que hay que reformar, pero sobre las bases de los logros culturales y científicos. Su contrincante Rousseau-Ponce argumenta que los hombres son buenos por naturaleza, la sociedad los corrompe y por ello el hombre no es responsable de sus pecados. En Voltaire / Rousseau. La disputa los dos filósofos se enfrentan en muchos otros campos: contraponen sus ideas sobre Dios, el teatro, el papel de la mujer, la hipocresía, la revolución, la riqueza… hasta sobre la evasión fiscal. Todo ello, dramatizado y agigantado para mejor lucimiento de los actores y del texto.

Jean-Jacques Rousseau.
¿Cómo discurrió verdaderamente la relación entre los Voltaire y Rousseau reales? Seguramente no tan encarnizada como en esta versión teatral, pero es conocido que Voltaire desdeñaba el sentimentalismo y resentimiento social de Rousseau. Y quizá al escribir estos versos: “Un monstruo alegre es preferible / a un sentimental aburrido” Voltaire estaba pensando precisamente en el bueno de Rousseau. Como quiera que sea, los dos dijeron adiós a este mundo y a sus disputas el mismo año de 1778, con tan solo dos meses de diferencia.

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