martes, 27 de junio de 2017

La vida secreta de las Brontë desvelada en 300 cartas

(Más sobre las hermanas Brontë y su hermano Patrick Branwell)

Acaban de traducirse en Francia las Cartas escogidas de la familia Brontë (1821-1855) en la editorial La Table Ronde, después de su éxito de crítica y venta en Gran Bretaña. Esta correspondencia escogida de las famosas hermanas Brontë, a saber, Charlotte (autora de Jane Eyre), Emily (Cumbres borrascosas) y Anne (Agnès Grey) así como las misivas escritas por su padre y su hermano fascinan tanto como las heroínas que pueblan su ficción literaria.

'Cartas escogidas de las hermanas
Brontë', edición francesa.
El marido de Charlotte Brontë (1816-1855), el prudente vicario Arthur Nicholls, aconsejaba a su mujer que no conservara tales cartas, que consideraba "tan peligrosas como las cerillas de Lucifer". Y no andaba desencaminado el reverendo, ya que Charlotte escribía lo que pensaba, la verdad de sus sentimientos, sin tapujos y a veces siendo francamente incómoda para la mentalidad de la épocaCharlotte llevó una vida de austeridad, privación y soledad, a veces exaltada.

Estas trescientas cartas recientemente publicadas en inglés y francés cubren desde los años 1821 (fecha de la muerte de María, la madre) a 1855 (ese año muere Charlotte) y han sido seleccionadas entre un millar de misivas. En ellas aparece una Emily verdaderamente lacónica y un Patrick Branwell atractivo y con talento, la gran esperanza de la familia que sin embargo será el más desdichado: bebedor, drogadicto, desgraciado en amores y muerto prematuramente. Anne, la más joven y más dulce de las Brontë, parecía no estar hecha para este mundo y así se nos revela en estas cartas escogidas.

'Retrato de las hermanas Brontë', realizado por su
hermano Patrick Branwell (National Portrait Gallery).
Charlotte le cuenta a Emily su sentimiento de humillación mientras trabaja de gobernanta con los Sidgwick. Unos señores "orgullosos como pavos reales y ricos como Creso", la señora Sidgwick "habla mucho pero rara vez con sentido", y los niños son "perfectos asnos". Así va relatando con horror sus limitaciones mientras deja volar la imaginación.

La única persona a la que Charlotte admira y ama es Emily, un "alma poderosa y singular" que morirá sin quejarse a los 30 años de edad, tan solo tres meses después del fallecimiento de Patrick Branwell. La muerte siguió cebándose con la familia Brontë, y cinco meses después moriría Anne, también de tuberculosis como los dos hermanos que la precedieron a la tumba.



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