domingo, 5 de marzo de 2017

Recuerdo de Gabriela Mistral en el Día de la Mujer

(Más sobre mujeres escritoras y artistas)

Gabriela Mistral, poetisa, primera
y única mujer de un país hispanoparlante
que ha ganado un premio Nobel.
La poetisa Gabriela Mistral (1889-1957) ganó el premio Nobel de Literatura en el año 1945. Fue el primer escritor latinoamericano en conseguir este preciado galardón, de fama internacional y muy codiciado por la suculenta dotación económica que lleva consigo. Pues bien, setenta y dos años después, Gabriela Mistral sigue siendo la única mujer de un país hispanohablante que ha recibido el Nobel.

Nada extraño, si tenemos en cuenta que en toda la historia de los Nobel, es decir, desde 1901, tan solo 47 mujeres lo han ganado, frente a más de 750 hombres. Un indicio claro de la desigualdad que continúa padeciendo la mujer en todos los ámbitos, en todos los países y todos los continentes, sin importar la edad, la formación o la extracción social.

Más mujeres y menos princesas.
La mujer es una ciudadana de segunda categoría en cientos de países; un sujeto ninguneado y tutelado por el hombre en decenas de naciones; y aun en los Estados desarrollados donde la ley consagra la igualdad, la realidad es que las mujeres están en minoría en el mundo de los negocios, en los puestos directivos de empresas y universidades, son relegadas en la investigación y sufren presiones inauditas para elegir entre profesión y familia.

8 de marzo, Día de la Mujer.
Este 8 de marzo, cuando el mundo celebre el Día Internacional de la Mujer, los medios de comunicación y las redes sociales nos bombardearán con cifras, datos y citas de todo tipo, y está bien que así sea porque de lo que se trata es de dar visibilidad a la lucha de la mujer por la igualdad de oportunidades. Pero los números no bastan. Y quejarse no sirve de nada si la mujer no toma las riendas de su presente y encarrila su ambición.

Es muy legítimo aspirar a tener un cuarto propio donde dar rienda suelta a la ficción que llevamos dentro, como proclamaba Virginia Woolf, pero en este siglo XXI la ambición debería ser derribar los muros interiores donde tantas mujeres se encierran y ocupar también parcelas propias en el resto de la casa, del barrio, de la ciudad.

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