sábado, 4 de febrero de 2017

El misterioso ángel herido del finlandés Hugo Simberg

(Más sobre pintores, cuadros y museos)
En mi cuenta de twitter (@PepaMonteroM) tengo hace más de un año una sección diaria con el hashtag #cuadrodeldia que, aparte de alegrarme las mañanas por el cálido contacto con el arte y lo bello, me sirve para descubrir pintores, obras y museos del mundo entero.
'El ángel herido' (Hugo Simberg, 1873-1917),
en Ateneum Museum de Helsinki.
Al final de uno de esos pasillos virtuales a los que conducen los incontables tentáculos cibernéticos, me he topado con El ángel herido, de Hugo Simberg (1873-1917). Es un óleo del Ateneum Museum de Helsinki, la obra más famosa del pintor finlandés Simberg, elegida en 2006 como la Pintura Nacional de Finlandia. Un cuadro bellísimo, poético, enigmático y en cierto modo terrible. En el centro de la tela aparece de perfil un ángel herido que es transportado en andas. Tiene los ojos cegados por una venda blanca, la cabeza inclinada, las alas abatidas, rotas y salpicadas de sangre.

El ángel viste una túnica blanca larga de mangas igualmente largas, el rubio pelo le resbala sobre los hombros y se agarra con las manos a los dos palos de su improvisada camilla. En la mano derecha sujeta cinco florecillas silvestres de color blanco. Es un ángel joven de delicadas facciones y rojos labios.
Transportan el ángel dos jóvenes que son su antítesis: los dos muchachos visten prendas sombrías y rudas, sus facciones son toscas, calzan enormes y deformes zapatos. Los dos parecen estar de luto. El de la derecha reta directamente al espectador desde la pintura, con una expresión escrutadora.
Escenario real donde Simberg pintó a su ángel.
Ojalá supiera qué quería decir Hugo Simberg con El ángel herido. Me encantaría penetrar en el secreto que comparten los dos muchachos y la criatura del cuadro, que muy posiblemente tenga que ver con la existencia divina y su colisión con la dimensión humana. La derrota del ángel es evidente; la de los muchachos se intuye.
Una de las modelos que posó como el ángel.
Hugo Simberg empleó muchos años en preparar El ángel caído, como prueban los sketches y fotografías que tomó durante ese largo proceso. Algunos detalles fueron variando; por ejemplo, al principio el ángel iba a ser transportado en un vagón empujado por pequeños diablos. Lo que nunca cambió es que la figura central fue siempre un ángel herido y el escenario, real, el parque Eläintarha de Helsinki. La senda, que discurre a lo largo de la bahía Töölönlahti, permanece allí todavía.
Simberg no explicó el significado detrás de esta pintura. Al contrario, prefería que el espectador extrajera sus conclusiones, pero siempre admitió que era su cuadro favorito, hasta el punto de que, cuando le encargaron los frescos de la Catedral de Tampere, en uno de ellos reprodujo una versión mayor de esta pintura.
Anni Bremer (mujer de Hugo Simberg).
¿Cómo era Simberg en su vida personal? Al parecer, un atento marido y un devoto padre de familia. Conoció a la que sería su mujer, Anni Bremer, cuando era su profesor en el Ateneo. Él tenía 36 años cuando se casaron (en 1910). Tuvieron dos hijos: Tomm y Uhra. La familia acostumbraba a pasar los veranos en la residencia de Niemenlautta, donde se hizo construir un estudio de pintura y donde poseían un pequeño bote de vela en el que solían navegar.
Hugo Simberg, su mujer Anni y su hijo Tomm.
Esa residencia de los Simberg estaba rodeada por el mar en tres de sus costados. El bote se llamaba Refanaut y en los largos días de verano lo usaban para ir de pícnic por las islas cercanas. Simberg no pudo disfrutar mucho tiempo de esa feliz vida, pues una repentina enfermedad le produjo la muerte, el 11 de julio de 1917, cuando solo tenía 44 años.
El ángel de Simberg sigue extendiendo sus alas: está muy presente en la cultura finesa y son muchos los que se empeñan en interpretar su significado. Otros incluso se atreven a darle un final a la historia no contada por Simberg: es lo que hizo en 2007 el grupo Nightwish, en el vídeo musical de su canción Amaranth.


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