martes, 6 de diciembre de 2016

Lo perfecto cansa, es mentira. Reflexiones prenavideñas


"Lo perfecto cansa. Lo perfecto aburre.
Lo perfecto es mentira".
Se acaba otro año sin que nos hayamos apuntado al gimnasio, sin que hayamos plantado el árbol ni escrito el libro. Tampoco nos ha tocado la Lotería ni nos ha sonreído la suerte del Euromillón. No somos más jóvenes ni más listos, apenas igual de delgados, y nos desenvolvemos con parecido estilo al de los últimos años que hemos despedido.

¿Y qué más da?

No somos perfectos ni lo intentamos. Si alguna vez abrigamos ese propósito, el correr de las estaciones nos ha disuadido.

¿Y qué más da?

Lo perfecto cansa.
Lo perfecto aburre.
Lo perfecto es mentira.

"La imperfección nos hace más creativos".
No nos gustan los príncipes azules ni las rosas sin espinas. Si nos dan a elegir, escogemos a Shrek y Fiona; elegimos ser Heidi y Pedro corriendo por un prado de amapolas; nos quedamos con el patito feo del cuento; abrazamos sin dudar a Quasimodo y nos comemos a besos a la ardilla patosa de Ice AgeComo ellos, somos imperfectos e incansables. Perseguimos un sueño y no nos rendimos. Si nos equivocamos, pedimos disculpas y volvemos a intentarlo. 

"Si nos piden la luna, la traemos reflejada
en el agua de una palangana".
Somos imperfectos pero no nos conformamos. Siempre aspiramos a más.Somos imperfectos pero no descuidados, jamás negligentes, al contrario, ponemos el doble de empeño para suplir nuestras imperfecciones. Somos imperfectos porque somos apasionados. La imperfección nos hace más creativos. Si nos piden la luna, la traemos reflejada en el agua de una palangana.

Somos imperfectos porque somos humanos. Y tampoco esta Navidad que se avecina cambiará lo que somos, lo que tantos años nos ha costado construir a fuerza de sueños, amor, música, viajes, libros y un puñado de olvidos.

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