domingo, 11 de diciembre de 2016

Enigmática Clara Peeters

(Más sobre pintoras olvidadas y otras mujeres en la pintura)  

De Clara Peeters se sabe que fue una pintora de bodegones de objetos lujosos; interesada por la luz y su reflejo; pionera en pintar naturalezas muertas de pescado; entusiasta del autorretrato reflejado y escondido; nacida casi con certeza en Amberes en 1594 y casada en la iglesia donde nació. Fue una de las pocas mujeres artistas activa en Europa en la primera mitad de siglo XVII y de ella nos han llegado unas 30 obras.

Posible autorretrato de Clara Peeters (1594-¿?).
Casi todo lo demás se ignora. Unos autores afirman que se casó con un pintor, pero de él no existen obras. Algunos dicen que Clara trabajó en Amsterdam, pero otros lo niegan. Hay quienes incluso ponen en duda que perteneciera al gremio de pintores de Amberes pues su nombre no figura en los registros. Se le atribuye el autorretrato Vanitas porque en él aparece una copa de plata que ella pintó en varios bodegones. 

Cuchillo grabado con el nombre de Clara Peeters
(del bodegón 'Mesa con mantel...', en el Prado). 
Como si Clara supiera que el tiempo trataría de sepultarla, fue sembrando sus cuadros de pistas. En sus bodegones pintó a menudo un cuchillo que lleva su nombre grabado: Clara Peeters, regalo habitual en esa época como dote de boda (lo que avalaría el dato de su matrimonio). Además, el susodicho cuchillo porta una marca con el símbolo de Amberes, lo que atestiguaría que sí trabajó en la ciudad belga. Sobre el año de su muerte y dónde se produjo no hay datos fiables.


'Bodegón con flores, copa de plata...' (Clara
Peeters), en el Museo del Prado (Madrid).
Lo más curioso son sus autorretratos, su costumbre de pintarse reflejada en copas y otros objetos de sus cuadros. Y no se pintaba una sola vez, sino varias. En Bodegón con flores, copa de plata dorada, frutos secos, dulces, panecillos, vino y jarra de peltre (1611), que pertenece al museo del Prado, hay siete autorretratos: tres en la copa dorada y cuatro en la jarra. Firmaba siempre sus cuadros, como “Clara Peeters” o “Clara P.”, y algunos están datados, la mayoría de 1607 a 1621. No es descabellado pensar que tal abundancia de firmas y autorretratos era su manera de afirmarse en un mundo dominado por hombres y un intento de ganar una parcela de eternidad.

Cuatro autorretratos reflejados de Clara Peeters (del
'Bodegón con flores, copa de plata...'), en el Prado.
Frente a estos autorretratos se siente una sensación rara. Entrevemos con ojos del siglo XXI a una mujer del siglo XVII mientras pinta el cuadro que tenemos ante nuestros ojos. La imagen es borrosa y parece moverse según la luz. Es lo más parecido a una fotografía que viaja en el tiempo o a un vídeo en diferido con un lapsus de siglos. En algunos bodegones Clara incluyó la clase de objetos que representaban sus colegas Frans Snyders (1579-1657) y Jan Brueghel el Viejo (1568-1625), pero ella pintaba con un estilo mucho más realista.

Varias artistas contemporáneas brillaron en el género del bodegón. ¿Por qué? Porque a las mujeres no les estaba permitido el dibujo anatómico, que implicaba el estudio a partir del natural de cuerpos masculinos desnudos. Eso hizo que muchas se especializaran en el bodegón, como Rachel Ruysch y Marie von Oosterwyckambas activas a mitad del siglo XVII. Las tres lo han conseguido: sus nombres y obras se han perpetuado durante cuatro siglos. La enigmática Clara Peeters, además, ha logrado ser la primera mujer protagonista de una exposición en el Prado. ¡Ahí es nada!

2 comentarios:

  1. hola Carmen, veo que llevas mucho por acá . Difundo tu trabajo que entiendo es muy bueno y debería llegara a más gente. Lo publico por aquí https://www.facebook.com/Mujeres-salvando-el-mundo-476867942341126/

    Ojalá podamos sumarnos sinergicamnete .

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  2. Muchas gracias, Hortensia, encantada de tenerte como lectora y participante en mi blog. Revisaré tus aportaciones en facebook, lo que he visto hasta ahora me parece muy interesante.

    Saludos

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