martes, 1 de noviembre de 2016

La pasión por Caravaggio llega a la National Gallery

(Más sobre Caravaggio aquí)

Entrada a la exposición 'Beyond Caravaggio'
en la National Gallery de Londres.
Caravaggio está de moda. La National Gallery de Londres inauguró la exposición Beyond Caravaggio el 12 de octubre, casi al mismo tiempo que el museo Thyssen de Madrid clausuraba Caravaggio y los pintores del norte. He tenido la suerte de ver las dos, con algunos cuadros repetidos, pero la muestra londinense se centra más en los caravaggistas cuyas obras guardan los museos británicos e irlandeses.

Si Michelangelo Merisi Caravaggio (1571-1610) está de moda es quizá porque sus cuadros llenos de dramatismo y claroscuros casan bien con este siglo XXI postcrisis, con medio Occidente noqueado por una barbarie terrorista medieval y unas fuerzas regresivas que creíamos haber superado, con todos abrazando la Arcadia Tecnológica inaugurada a finales del siglo XX.

'San Juan Bautista en el desierto'
(1604), obra de Caravaggio.
Y, sin embargo, ahí están las pinturas de Caravaggio: apenas cincuenta obras lo han encumbrado como uno de los pintores más revolucionarios y de peor reputación de todos los tiempos. Identificable por cómo pinta rostros y cuerpos que batallan por salir de la oscuridad, a veces muestra arrugas físicas y miseria moral, otras veces nos deja ver el fulgor caduco de la juventud. Hombres, mujeres, niños o animales, todos juegan una parte efímera en el drama del vivir.

Caravaggio tuvo una enorme influencia durante su vida, como demuestra que desde el año 1600 artistas de toda Europa viajaban a Roma para ver sus cuadros. Muchos de esos admiradores imitaron su estilo naturalista, sus efectos dramáticos de luz y copiaron su poderosa forma de narrar las historias. Hay caravaggistas en todos los museos del mundo; unos con más fortuna que otros.

'La cena de Emaús' (1601), obra de Caravaggio.
Pero ninguno pudo superar su arte hecho de tierra y sangre. Era capaz de convertir cualquier tema, por vulgar o indecoroso que fuera, en sujeto de arte. Caravaggio no tuvo taller ni discípulos, no enseñó su técnica, pero fue imitado hasta la saciedad. Tenía un genio demasiado humano, irascible, impredecible, y pintó la muerte tanto o más que la vida.

'Joven pelando una fruta' (1592), la
primera obra conocida de Caravaggio.
Entre los cuadros de la muestra Beyond Caravaggio, me gustan especialmente La cena de Emaús (1601), que parece una extensión del espacio real y el espectador se siente parte de la escena. Me impresiona también San Juan Bautista en el desierto (1604) por cómo rehuye la mirada y su gesto abatido. La luz cenital le da un aura de presagio mortal. Y el curioso Joven pelando una fruta (1592), la primera obra conocida de Caravaggio. Hay quien dice que el chico pela una pera, otros aseguran que una ciruela y hasta una mandarina. Lo cierto es que el modelo es un muchacho bien vestido, tosco pero bonito, y pela con indiferencia. Como el resto de criaturas de Caravaggio, se escapa de las sombras por los pelos. 

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