viernes, 28 de octubre de 2016

Elena Santonja y Mary Beard, divulgadoras

(Más sobre Mary Beard y su fascinación por Roma)

Elena Santonja (1932-2016) y Pedro Almodóvar,
en 'Con las manos en la masa'.
Ha muerto la presentadora, actriz y pintora Elena Santonja (1932-2016), mujer adelantada a su tiempo y divulgadora sociocultural. Precursora de los Arguiñanos, los Chicotes y master chefs, en la década de los ochenta del siglo XX fue uno de rostros más populares de la televisión con su programa Con las manos en la masa. Cada semana llevaba invitado a un famoso y juntos elaboraban una receta, y así durante siete años logró meter en harina a Joaquín Sabina, Amparo Rivelles, Sara Montiel, Alaska, Pedro Almodóvar o Fernando Fernán Gómez.


Elena Santonja también fue actriz ocasional en películas como El verdugo (1963)  o Total (1985). Su hermana Carmen (fallecida en 2000) fue una de las integrantes del popular dúo Vainica Dobleun tándem folk que se atrevió con las letras románticas y hasta con las psicodélicas.    

Mary Beard antes de recoger su premio  Princesa
 de Asturias de las Ciencias Sociales 2016.
Mary Beard (1955) está muy viva. La historiadora británica, catedrática en la Universidad de Cambridge,  editora especializada del Times Literary Supplement, autora de la serie documental Roma, un imperio sin límites , acaba de recibir el premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales.


Es la gran divulgadora de la época romana antigua, una era que define tan brutal que “ninguno querríamos estar vivos entonces”. La clasicista escribe con la misma fruición que cuando relata frente a la cámara de televisión el pasado de Roma. Las páginas de sus libros están repletas de asesinatos, vertederos llenos de recién nacidos y esclavos, pero también de historias fascinantes cuyos protagonistas son panaderos o moradores de Pompeya cuyo rastro se pierde entre las cenizas de lava. Su último ensayo sobre el imperio de los Césares, titulado SPQR, va ya por la tercera edición.

Ojalá hubiera más mujeres como estas, ajenas al griterío, de espaldas a las inútiles cuotas y a salvo de la pandemia narcotizante de la apuesta por la conciliación.

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