domingo, 4 de septiembre de 2016

Viaje a la ex Yugoslavia (IV): Zagreb, Zadar y Split

(Etapa anterior del viaje: Belgrado, joya por descubrir)

Martes, 19 de julio. Nos vamos de Serbia: han sido dos días intensos en los que hemos recorrido Belgrado y hemos descubierto que es una ciudad para regresar.

Zona peatonal de terrazas en la ciudad
alta de Zagreb (Croacia).
Nuestra siguiente parada en el viaje es Zagreb, la capital croata, a la que se llega cómodamente por autopista de peaje. El único pero es el paso de la frontera, donde tardamos más de media hora y aún tuvimos suerte, ya que la fila de camiones en dirección Croacia y de coches en dirección Serbia era enorme. Me tengo que recordar que esto es lo que pasa en Europa cuando hay fronteras. Llegamos al hotel en Zagreb sobre las tres de la tarde y dimos un paseo, primero en busca de una oficina de cambio para convertir los marcos serbios en kunas croatas (no logramos canjearlos hasta Dubrovnic) y luego para visitar el Museo Mimara. Pequeño, semivacío pero con algunos cuadros muy bellos, de Caravaggio, flamencos, venecianos e impresionistas.

Ascensión a la Ciudad Alta de Zagreb.
Tras la pinacoteca, emprendimos la visita al barrio alto, que es la parte más antigua, pasando por la estatua del venerado Nicola Tesla, el inventor de la corriente alterna. En Zagreb ya habíamos estado hacía diecinueve años, y sin embargo apenas reconocía las calles, salvo la zona peatonal de terrazas, en particular, la calle Ivana Tkalcica, que desemboca en la catedral.

Catedral de Zagreb (Croacia), siglos XI-XIX.
La catedral católica empezó a construirse a finales del siglo XI y fue modificada por última vez en 1880, tras ser muy dañada por un terremoto. Sus dos esbeltas torres se ven desde cualquier punto de la ciudad. Es muy curioso el antiguo reloj de la catedral, que ahora 'luce' colgado sobre uno de los muros que la rodean, y que hasta 1880 estaba en la fachada. Las herrumbrosas agujas marcan las 7:03, la hora a la que el terremoto las detuvo.

Funicular azul y tejados rojizos (Zagreb, Croacia).
Callejeamos hasta encontrar la medieval Puerta de Piedra, la atravesamos y nos detuvimos en la iglesia de San Marcos, del siglo XIII, con un curioso tejado con dos escudos: el de los reinos de Croacia, Dalmacia y Eslavonia, por un lado, y el de Zagreb, por otro. Luego nos acercamos hasta el mirador para contemplar la panorámica de tejados rojizos y desde allí observar el trajinar del funicular. Caía la tarde cuando descendimos hasta la zona de terrazas, y acabamos la noche dándonos un homenaje en un restaurante de cocina croata cobijado en un patio frente a la catedral.

Iglesia San Donato (Zadar) en el Foro Romano.
Al día siguiente, miércoles 20, nos marchamos de Zagreb rumbo a Split, también por autovía de peaje. Pero antes nos detuvimos unas horas en Zadar, una preciosa ciudad asomada al Adriático, repleta de ruinas de la época romana. Reconocí el paisaje nada más ver la iglesia redonda de San Donato (siglo IX), única de Europa en su estilo.

Interior de San Donato, con columnas
sustentadas en ruinas romanas.
El interior de este templo es completamente circular y en sus cimientos se usaron mármoles, restos de columnas, frisos y hasta capiteles del Foro Romano que rodea al templo. Hace años que rebajaron el nivel del suelo de San Donato, para dejar visibles los restos romanos sobre los que se sustenta, que habían permanecido ocultos durante diecisiete siglos. Una pareja de franceses y otra alemana eran los únicos visitantes, supongo que, como nosotros, sorprendidos por la curiosa amalgama de piezas arquitectónicas de épocas tan diversas. Una escalera conduce al primer piso, desde donde se aprecian bien las reducidas dimensiones de la iglesia y su nave circular.

Descanso en las cercanías del Órgano
del Mar, en Zadar (Croacia).
El Órgano del Mar es quizá la atracción turística de Zadar más curiosa. Es uno de los tres órganos de tubo que existen en el mundo, que son tocados por el batir de las aguas del mar. El funcionamiento es sencillo: al entrar y salir el aire por unos orificios, el aire vibra y produce sonidos. Estuvimos varios minutos al borde del mar en ese paseo escalonado, y nos hubiéramos sentado a escuchar durante más tiempo el reconfortante sonido, pero hacía mucho calor, era ya la hora de la comida, y optamos por tomar un refresco en una terraza bajo los árboles que había enfrente del mar.

Bustos esculpidos (catedral de Sibenik).
Después de comer en Zadar (una pizza apresurada en una terraza de una calle comercial peatonal) y reposar los pies, cogimos el coche hasta la ciudad de Sibenik para ver la catedral, con su bella fachada esculpida donde lucen los  más de 80 bustos de personajes de la época (patronos, comerciantes o prohombres que dieron dinero para levantar a catedral) y unas delicadas esculturas de Adán y Eva desnudos, junto a sendos leones. Estos Adán y Eva disputan a los de la catedral de Trogir el título de "primeros desnudos" del arte croata.

Peristilo del Palacio de Diocleciano (Split, Croacia).
Oscurecía cuando entramos en Split y era noche cerrada cuando por fin llegamos a nuestra habitación del hotel Jupiter, situado dentro del Palacio de Diocleciano. El lujo de alojarnos entre las ruinas romanas nos supuso: a mí, más de media hora larga con el coche parado en doble fila a la entrada del párking público del Palacio (completo) y la reprimenda de un guardia; a mi compañero de fatigas, esa media hora larga buscando el hotel por los intrincados callejones repletos de cruceristas, y volver con un chico del hotel que, amablemente, acarreó nuestras maletas hasta el establecimiento mientras, nosotros dos, llevábamos el coche hasta el párking de la estación de tren, a unos setecientos metros.

Sarcófagos y columnas romanas,
Peristilo Palacio de Diocleciano (Split).
Con todo, la caminata de ida y la de vuelta, el sofoco, todo mereció la pena por dormir durante tres noches en el corazón de esa ciudad viva que es el increíble Palacio de Diocleciano, de 1.700 años de antigüedad. Al lado del Templo de Júpiter, a unos pasos del Peristilo, desayunando junto al muro del Baptisterio, el tiempo parecería detenido si no fuera por los cientos de turistas que pululan sin descanso por las estrechas callejuelas de Split. El precio de viajar en el tiempo.

(El viaje continuará en Split, Trogir y regreso a Dubrovnic)

4 comentarios:

  1. Gracias por enlazar nuestro post sobre Sibenik :) Buenos recuerdos de Croacia!

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  2. Encantada!!! Me gusta citar mis fuentes de información, es lo justo

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  3. Estuve el mes pasado visitando Zadar, Split, Sibenik. Volvía otra vez,,,

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    1. Toda Croacia es preciosa y muy diversa, lástima la cantidad de turistas que abarrotamos Split y Dubrovnic, pero es el precio que debemos pagar por visitar sitios tan interesantes en verano jaja

      Saludos

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