sábado, 10 de septiembre de 2016

La muerte y su Danza Macabra en Kermaria-en-Isquit



Pórtico de los apóstoles (Iglesia de
Kermaria-en-Isquit, Francia).
Impresiona entrar en la iglesia de Kermaria-en-Isquit, en las proximidades de Saint-Brieuc (región de Bretaña), la única iglesia de Francia cuyas paredes están decoradas por una Danza Macabra.

Estuve allí en agosto de 2001, en unas vacaciones de casi veinte días por toda Bretaña y Normandía durante los cuales la inestabilidad climatológica fue la única sombra. En esos años, todavía usaba una cámara fotográfica de carrete y, revisando fotos esta tarde, he descubierto que aún me pongo un pantalón que paseé por el Mont Saint Michel recién estrenado hace más de quince años.


Apóstoles en pórtico de Kermaria-en-Isquit.
Estas precisiones temporales son muy adecuadas para hablar del objeto al que va dedicado este post: los frescos de la Danza Macabra de Kermaria-en-Isquit. La iglesia de Kermaria fue construida en el siglo XIII y ampliada en el XV, es pequeña y oscura aunque de techo alto, con un portal de piedra donde se enseñorean las estatuas de los apóstoles.


Frescos de la Danza Macabra (Kermaria-en-Isquit).
Pero todo el mundo va a Kermaria para admirar los frescos de la Danza Macabra (siglo XV), una escena sobrecogedora, sin interrupciones, que a modo de friso recorre las paredes de la nave. Las pinturas murales son las originales, realizadas entre 1488 y 1501, y en ellas se muestra a 47 personajes, alternando cadáveres descarnados y gentes de todos los  estamentos sociales, desde un arzobispo a un rey, un príncipe, un obispo, un burgués, un caballero, un monje cartujo.


Mujer en la Danza Macabra (Kermaria-en-Isquit).
Hay una sola excepción en este ritmo inmutable de personajes: una mujer baila dando una de sus manos a un médico y la otra a un banquero. Como si la muerte a ella no la atrapara. Justo al lado, un mendigo pide limosna mientras los amantes se alejan entre dos muertos. Todos cogidos de la mano en un baile sobrecogedor que a todos iguala: el de la ineludible muerte.

El arzobispo y la muerte (Kermaria-en-Isquit).
En su origen, debajo de cada personaje había un poema escrito, de los que solo seis son legibles en la actualidad. No comprendo el significado preciso de cada verso (están escritos, claro está, en francés antiguo), pero sí el mensaje, y a ello ayuda que los seis pomas, de ocho versos cada uno, acaban con una frase que deja poco margen a la interpretación.



Por ejemplo, el Cardenal concluye: “Toute joyce finie en tristesse” (Toda alegría acaba en tristeza), un Muerto advierte: “Le plus riche n'a qu'un linceul” (El más rico sólo tiene una mortaja), el Rey lamenta: “A la fin faut devenir cendre” (Al final todo se convierte en ceniza), otro Muerto se encara con un Patriarca: “Folle espérance déchoit  l'homme” (La loca esperanza derrota al hombre).
   

La procesión mortuoria de Kermaria es una gran sátira social que retrata a la muerte como elemento unificador de la humanidad, con independencia de cualquier tipo de escala económica, estamento o grupo social. La Danza Macabra es un género literario y artístico que se hizo muy popular al final de la Baja Edad Media, aunque se extendió hasta los siglos XVIII y parte del XIX, normalmente coincidiendo con periodos de graves hambrunas o enfermedades.

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