miércoles, 8 de junio de 2016

Mujeres en la Feria del Libro (un año más)

(Las mujeres en la Feria Libro 2015 y otras féminas de 2014)

Las firmas en la Feria del Libro ya no son lo que eran. Salvo los casos contados del inclasificable Mario Vaquerizo, la cantante Vanessa Martín, el laureado Amin Maalouf o algún otro que no he visto y ruego me disculpe, el público ya no acude en masa a por un ejemplar rubricado por su aut@r fetiche.

Lejos quedan los años en los que Antonio Gala arrasaba y Arturo Pérez-Reverte se quejaba de la publicación de las listas de los más vendidos, criticando de paso el (muy cierto) mercadeo con los escritores, reducidos a atracciones de feria.

Almudena Grandes, en la Feria
del Libro de Madrid 2016.
En mi caso, ningún autor de los que he comprado libro podrían firmarme, bien porque han fallecido (la italiana Grazia Deledda), o porque no han venido, como es el caso de Yoko Ogawa (Bailando con elefante y gato, de editorial Funambulista) y del también japonés Haruki Murakami (El fin del mundo y un despiadado país de las Maravillas, de Tusquets). Así que, a falta de cazar autógrafos, confieso que he caído en la tentación de pescar fotos. De mujeres, para más señas, y curiosas algunas. Por ejemplo, una clásica de la Feria del Libro como es Almudena Grandes (1960), a la que veo y fotografío todos los años, aunque sólo sea para ver los cambios en su fisonomía y/o su popularidad. Simpática y cercana, con un modesto pero constante flujo de firmas, las suficientes para no aburrirse.

Lara Siscar, debutante
en la Feria del Libro 2016.
Contra lo que pudiera parecer, la periodista de TVE Lara Siscar no firmaba lo que una presencia mediática como la suya haría presagiar. Ni he comprado ni leído su primera novela, La vigilante del Louvre (Plaza & Janés), pese a que el simple hecho de desarrollarse en el museo parisino, entre obras de arte y con un intriga que envuelve a varias mujeres. es un leit motiv tentador. Pero desconfío demasiado de los comunicadores reconvertidos en narradores. Quizá la próxima vez, si es que la debutante repite.

Este año no he tenido ocasión de ver a Rosa Montero ni a Marga Clark (la fotógrafa y escritora sobrina de la artista Marga Gil Roësset, que está empeñada en rescatar su memoria). Tampoco me he encontrado con Maruja Torres o Espido Freire (ahora muy ocupada en dar conferencias sobre vender el miedo a hablar en público).

Moruena Estríngana,muy
sonriente en la Feria 2016.
A quien sí me encontré fue a Moruena Estríngana, cuyo nombre oía por primera vez, y de quien únicamente sé lo que he leído después de googlearla. Escritora de novela romántica juvenil y adulta, tiene al menos catorce títulos en su página web y anuncia orgullosa que, por primera vez, uno de sus libros ha logrado una tercera edición. Agradecida y usuaria habitual de las redes sociales, elogia a su público por ser "los mejores lectores del mundo".

La Feria del Libro, que celebra este año su 75 aniversario, echará el cierre el próximo domingo. Aún quedan cuatro largos días para pasear rodeado de escritores y libros, comprar algún título y disfrutar del calor bochornoso que caracteriza a Madrid en estos días de mediados de junio. Este año también. Como cada año.

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