martes, 14 de junio de 2016

Chapeau! por Las Sinsombrero

(Más sobre Marga Gil Roësset)

Son rara avis en la literatura y el arte españoles de la primera mitad del siglo XX. Un puñado de mujeres que crearon y triunfaron dentro del Grupo de los 27, llenas de talento, que lograron el éxito internacional en su tiempo, pese a las estrechas costuras de la España de entonces. Luego cayeron en el olvido o fueron relegadas, a menudo sepultadas por el machismo imperante, como el caso de María Teresa León, oscurecida por su larga vinculación con Rafael Alberti.  

María Teresa León (1903-1988), escritora feminista.
Un proyecto llamado Las Sinsombrero reivindica ahora a estas mujeres, a través de diversas plataformas (televisión, Internet y publicaciones), con el propósito de apuntalar su memoria. Son la poetisa vasca Ernestina de Champourcín (1905-1999), la escritora feminista María Teresa León (1903-1988), la poetisa Concha Méndez (1898-1986), la pintora Maruja Mallo (1902-1995), la filósofa malagueña María Zambrano (1904-1991), la novelista Rosa Chacel (1898-1994), la escritora, poetisa y actriz Josefina de la Torre (1907-2002) y la escultora Marga Gil Roësset (1908-1932).

El proyecto Las Sinsombrero incluye un documental ya emitido en televisión, un libro, una exposición, un webdoc, difusión en redes sociales... y próximamente un proyecto educativo, de estudio y divulgación de su legado.

Marga Gil Roësset (1908-1932), escultora.
No vi en persona a ninguna de estas artistas, pero hace ya casi cuatro años conocí a la fotógrafa y escritora Marga Clark, sobrina de Marga Gil Roësset. Fue en la Feria del Libro de Madrid, una calurosa tarde de junio, mientras yo curioseaba en la caseta de El Funambulista  y Marga Clark firmaba allí ejemplares de su novela Amarga luz, en la que recrea la figura de su tía paterna, la escultora Marga Gil Roësset, muerta (literalmente) de amor por Juan Ramón Jiménez.

Ilustración del cuento 'El niño de oro'
(Marga Gil Roësset).
Casi toda la obra escultórica de Gil Roësset se ha perdido, ya que en el año 1932, poco antes de dispararse un tiro, la artista destruyó prácticamente todas sus esculturas. Como única explicación a su suicidio dejó las pocas páginas de un diario escrito pocos días antes de su muerte. Con esa materia prima (y los recuerdos familiares, por supuesto) ha construido su sobrina, Marga Clark, la memoria de esta creadora tan talentosa (hablaba cuatro idiomas, era asidua a los museos y asistía a conciertos de música clásica) como desdichada, 84 años después.


Maria Zambrano (1904-1991), filósofa.
Tampoco conocí a mi paisana María Zambrano, tenida por la intelectual femenina más sobresaliente de España. Se formó con maestros de la talla de Ortega y Gasset, fue amiga de Maruja Mallo y Rosa Chacel, republicana ferviente, exiliada, enseñante en universidades de varios países. Tras volver del exilio, Zambrano se instaló en Madrid en 1984, donde moriría, en 1991. Fue quizá la única Sinsombrero reconocida plenamente por la intelectualidad tras la dictadura. Su obra la hizo merecedora del premio Príncipe de Asturias en 1981 y también del Cervantes en 1989.

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