lunes, 11 de abril de 2016

Grafitis vivos para ciudades que se tunean

(Más grafitis y trampantojos aquí) 

Las calles de Madrid y Barcelona hace años que viven una explosión de grafitis y trampantojos, que colorean y a veces pintarrajean sus paredes, tapias, fachadas y callejones. Unas veces son auténticas obras de arte, otras modestos dibujos cuya mejor virtud es la de no molestar, y en ocasiones se trata de pinturas murales realizadas con una pizca de mal gusto y evidente falta de maestría.

El escritor Julio Cortázar (pintura mural
en la calle Huertas, Madrid).
Paseando por el barrio de Huertas, en Madrid, esta tarde me he topado con dos fachadas decoradas que me han arrancado una sonrisa. La que más me gusta es la figura de Julio Cortázar (1914-1984), en el número 16 de la calle Huertas. No asombra que hayan escogido al carismático escritor argentino para vestir una fachada en el barrio literario por excelencia de la capital, pero sí sorprende que el autor de la novela-mundo Rayuela (1963) camine con un monopatín bajo el brazo izquierdo y un radiocasete en la mano derecha. El Cortázar de esta fachada tendrá una vida efímera, ya que el edificio no siempre estará desocupado, pero por ahora marcha decidido, eso sí, sin moverse del sitio.

Fachada pintada del bar Héroe (Madrid).
El otro grafiti que he descubierto hoy tiene propósitos comerciales, pues decora la fachada del bar Héroe, dedicado a la música de los ochenta. Más de una decena de figuras pintadas en color azul y vistas de espaldas alzan los brazos y mueven los cuerpos al ritmo de una música que nos escuchamos pero intuimos. Sin ser dibujos geniales, lo cierto es que el grafiti cumple una de sus funciones: llamar la atención de transeúnte.

Arte urbano en La Fragua, Tabacalera (Madrid).
Al caer la noche, de regreso a casa y en la confluencia de la plaza de Embajadores con la calle del mismo nombre, me sorprendieron los muros que recorren el perímetro exterior de La Fragua, Tabacalera, quizá el espacio de arte urbano más rompedor que existe en Madrid. En esta especie de galería al aire libre llama la atención la tela de araña en color amarillo chillón sobre fondo negro. Nada que ver con las monumentales arañas de Louise Bourgeois, pero de noche y con el juego de luces de coches y farolas puede inquietar a más de uno.

Grafitis en el barrio de Poblenou (Barcelona).
En Barcelona, toda la zona del Poblenou está poblada de grafitis, muchos de ellos realmente bellos y espectaculares por su tamaño, por la calidad del dibujo, por la originalidad de diseños y por su colorido. A mí me encantaron éstos. A los pies de la estilizada bailarina, las palabras Point of no return parecen una advertencia a quienes se adentren en el laberinto de grafitis, pero no hay nada que temer, al contrario, el despliegue de arte callejero en Poblenou es de lo más revitalizante.

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