domingo, 27 de marzo de 2016

Otra barbarie terrorista en el Domingo de Resurrección


Que Jesús de Nazaret resucitara, triunfando sobre la muerte, es el punto clave del mensaje y la teología del cristianismo, pues en ese hecho se fundamenta la doctrina de la salvación, según la cual la redención del género humano es posible y, por tanto, cualquier persona puede gozar de la vida eterna en la Gloria.
'La resurrección' (1457-1460), de Andrea Mantegna.
Según se relata en el Nuevo Testamento, la Resurrección sucedió al tercer día de que Jesús fuera crucificado, muriera y fuera sepultado en una tumba. La iglesia católica, la anglicana y la ortodoxa lo celebran hoy, domingo de Pascua.
Es triste que un mensaje tan constructivo y amable no haya calado, aunque sólo sea como una leyenda inspiradora, entre los terroristas fanáticos islámicos que hoy mismo han vuelto a matar a inocentes haciendo estallar bombas adheridas a sus propios cuerpos. Hoy ha sucedido en Pakistán, y son al menos 69 muertos y casi 300 heridos; el martes pasado, 22 de marzo, ocurrió en Bruselas dejando 28 fallecidos, cientos de heridos y una ciudad y un país en shock; el sábado día 19 un suicida se inmoló en Estambul matando a cinco personas…
'Mahoma recibe la revelación del ángel Gabriel'
(miniatura iraní del siglo XV.
Dicen que los suicidas, fieles devotos de Mahoma (570-632 d.C.) como profeta de su dios Alá, se inmolan convencidos de ser “mártires de la yihad” (guerra santa) y esperan que su dios les bendiga en el otro mundo con siete señales o recompensas. Una de ellas es la concesión de 72 vírgenes.
Pocas me parecen para tanta barbarie como dejan en este mundo con sus crímenes deplorables, de los que tan a menudo las mujeres y niños, los inocentes civiles, son las víctimas. Puestos a creer en alguna clase de vida tras la muerte, me quedo con la que promete el cristianismo. Me parece improbable que alguno de esos terroristas vaya a disfrutar eternamente, por muchas vírgenes que los rodeen, teniendo las manos supurando sangre por los siglos de los siglos.

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