sábado, 23 de enero de 2016

El Bomarzo submarino de Jason DeCaires Taylor



'Evolución silenciosa' (Esculturas bajo el mar
en Cancún, obra de
 Jason DeCaires Taylor).
El escultor británico Jason DeCaires Taylor (1974) es famoso por sus impactantes museos submarinos de esculturas de Cancún y Granada, unos espacios misteriosos donde el vacío y el aparente silencio de las profundidades marinas hace que las estatuas de piedra allí instaladas convivan y sean transformadas al contacto con la flora y la fauna del lecho del mar.

'Vicisitudes' (Círculo de niños), en parque submarino
 de esculturas de Granada.
Cuando DeCaires sumerge sus esculturas en el agua y las asienta en el lecho acuoso las piezas lucen con el brillo de lo nuevo, lo recién acabado y pulido, tal y como salen de las manos y los cinceles del artista. Tan sólo unos minutos después, las figuras pétreas empiezan a cobrar vida, se van abriendo hueco en una nueva existencia.

'Vicisitudes' (detalle del Círculo de niños), en
parque submarino de esculturas de Granada.
El agua lame las estatuas, las algas colonizan unas figuras que a la fuerza son hieráticas, los objetos inertes van poco a poco transformándose en arrecifes vivientes de coral, minuto a minuto las creaciones humanas empiezan a mimetizarse con los peces, las rayas y los moluscos. Las piezas escultóricas de DeCaires están construidas con cemento de alta calidad y gran resistencia al empuje de las aguas del mar. El artista asegura que sus hombres y mujeres, niños, libélulas, mesas, libros y máquinas de escribir seguirán existiendo dentro de trescientos años. No estaremos aquí para certificarlo, pero yo me lo creo.

'Neptuno' atrapado por el musgo (Parque de los
Monstruos de Bomarzo, al norte de Roma).
Muchos más años lleva en pie el Parque de los Monstruos de Bomarzo, que visité en agosto de 2002. Situado a unos cien kilómetros al norte de Roma, cerca de Viterbo y de Orte, fue construido en la segunda mitad del siglo XVI por el duque Pier Francesco Orsini (1512-1583) y allí siguen, cubiertos por la hiedra, envejecidos por el paso de los siglos y la herrumbre, el dragón que lucha contra unos perros; el elefante que asfixia con su trompa a un legionario romano; la gigantesca tortuga; las ninfas, furias, diosas y héroes mitológicos que diseñó la mente trastornada del jorobado duque Orsini. El escritor Manuel Mujica Laínez hizo mundialmente famoso Bomarzo con su novela del mismo nombre. 

'Las anclas', desasosegantes estatuas submarinas
de Jason DeCaires (Colección MUSA,
en Punta Nizuc, México).
De forma análoga a como hizo en el Renacimiento el duque Orsini, el escultor Jason DeCaires ha inventado en el siglo XXI el museo submarino, donde las esculturas se acaban convirtiendo en unos monstruos que sólo se pueden contemplar vestidos de buzo, haciendo esnórquel o pasando sobre ellas en barca con suelo transparente. La sensación de asfixia al ver las creaciones de este artista es real incluso en las fotografías. 

'El coleccionista de sueños' (Jason DeCaires).
Las esculturas sumergidas de DeCaires crean con el tiempo barreras de coral artificiales y, como están siempre en aguas cristalinas a baja profundidad (entre 12 y 15 metros), son fácilmente accesibles para los buceadores. Incluso desde la superficie del agua, en ciertas condiciones climatológicas, es posible contemplar las estatuas de piedra.

'Resurrección' (Jason DeCaires).
España, en concreto la isla de Lanzarote, tendrá pronto uno de estos museos submarinos, que DeCaires abrirá en un espacio próximo a Las Coloradas, en el municipio de Yaiza. El artista lleva meses haciendo moldes para sus figuras, que toma a partir de decenas de vecinos lanzaroteños y de residentes en la isla. Biodiversidad, conservacionismo y mínimo impacto ambiental están entre las premisas de DeCaires, precursor del turismo subacuático a escala mundial.

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