jueves, 31 de diciembre de 2015

Feliz Nochevieja, feliz año 2016

(Más sobre Navidades pasadas y Fin de Año)

La Puerta del Sol (Madrid) en Nochevieja.
Hoy, 31 de diciembre de 2015, en España despediremos el año con las tradicionales doce uvas, al compás que marcan las manecillas de un reloj, mientras los onmipresentes televisores de plasma vomitan la alegría teledirigida desde los histriónicos canales de televisión.

Las lentejas son la típica
cena de Nochevieja en Roma.
No muy lejos de aquí, en Italia, tienen por costumbre cenar lentejas como superstición que les asegura el tener un año próspero. Habrá italianos que se vestirán de rojo, por dentro o por fuera, y habrá quienes se pasen los resortes de la tradición por cualquiera de los arcos de triunfo que hay diseminados por foros y ciudades del extinto imperio.


Los japoneses visitan sus templos en Nochevieja.
En Japón las fiestas de fin de año duran 15 días. El 31 se toma una tradicional sopa de fideos, se visita el templo sintoísta o el budista y se bebe sake. Todo, es de suponer, con el orden y la placidez que reina en las esquinas del país del Sol Naciente donde no llegan los pachinkos ni los karaokes.

Nochevieja en Times Square (Nueva York).
En las grandes plazas de Londres, Nueva York, París o Berlín gentes de todas las edades se apresuran a celebrar (con estruendo y quizá algo de alegría impostada), más que el comienzo del nuevo año, el final del viejo, como si al darle carpetazo a los últimos doce meses se evaporaran de golpe todas las cosas malas vividas.

¡Feliz Año 2016!
Yo también, este 31 de diciembre, trataré de travestir mi escepticismo con la mejor de mis sonrisas ilusionadas, comeré con moderación y beberé con dedicación un par de copas de cava. Es difícil, siempre lo es, porque hace ya dieciocho años, el 31 de diciembre de 1997, pasé la noche en vela, de duelo, por la muerte de mi abuela María, el único familiar extremadamente cercano que me ha dejado, y aunque las capas del tiempo todo lo sepultan, este dolor sordo no desaparece ni aun después de digerir la última uva de cada año.

Pese a todo,

¡Feliz 2016!

Nos leemos el año que viene

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