jueves, 22 de octubre de 2015

La maldición de Pompeya llega hasta 2015

(Cerca de Pompeya, la ruinas de Herculano y Paestum)

Cuenta una leyenda que Pompeya fue arrasada por el volcán Vesubio como un castigo de los dioses, irritados porque los legionarios romanos habían destruido unos edificios sagrados. Pues bien, esa imagen de ciudad maldita, el misterio de la villa que fue sepultada bajo lava y cenizas el 24 de agosto del año 79 d.C., ha llegado hasta 2015.

Recreación de la erupción del Vesubio,
que sepultó Pompeya en 79 d.C.
Cientos de personas en todo el mundo aseguran ser víctimas de la maldición de Pompeya, desde que un buen día, como colofón de su visita al recinto arqueológico, se llevaron de recuerdo a sus casas fragmentos de suelos de mosaico, piedras, trozos de vasijas, incluso alguna estatuilla. Cuenta The Telegraph que estos ladrones de reliquias están devolviendo las piezas hurtadas, enviándolas en paquetes y escribiendo cartas en las cuales detallan sus calvarios. Las autoridades pompeyanas han recuperado, por ejemplo, fragmentos de un ánfora, trozos de varios frescos y pequeñas esculturas.

Casa del Frutteto (Pompeya), de donde se
llevaron un fragmento de un fresco.
Un hombre escribió desde Latinoamérica diciendo que su familia experimentaba "un trauma tras otro" desde que él sustrajo una piedra de Pompeya. Una mujer canadiense, que se había llevado una baldosa de terracota decorada durante su luna de miel en los años setenta del siglo XX, escribió pidiendo perdón por "un error de juventud". Otra figura anónima ha devuelto asimismo un bello fragmento de un fresco que se había extraído de la Casa del Frutteto, y cuya desaparición se descubrió durante una operación de restauración en Alemania.

Jardín de los Fugitivos (Pompeya, Italia).
Y no sólo los turistas que sisan algunas piedras las están devolviendo, también los ladrones propiamente dichos, quienes saquean las excavaciones como negocio, las han hecho regresar a su lugar de origen. Sin ir más lejos, enviaron cinco paquetes conteniendo artículos robados, entre los que figuraban una pequeña escultura de bronce que había desaparecido en 1987. La carta que la acompañaba fue enviada desde España, y su remitente se quejaba de que la estatua había acarreado "una maldición a toda su familia".

Ruinas de Pompeya en la actualidad.
Hay también quienes devuelven objetos atenazados por un sentimiento de culpa. Es el caso de una mujer inglesa que recientemente reintegró diez baldosas de mosaico que sus padres habían robado durante sus vacaciones en los años setenta. Según relataba en su carta, cuando su madre murió, ella heredó las piezas de mosaico, pero se sentía molesta por esa herencia y quería devolverla al sitio del que nunca debió salir.

Las autoridades de Pompeya están considerando organizar una exposición con todas las cartas que han recibido. Se titularía algo así como Lo que me traje de Pompeya

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