sábado, 31 de octubre de 2015

La falsa tumba de Safo y el ¿túmulo en honor a Hefestión?

(Tumba de Amphipolis y otros misterios griegos)

Tumba micénica (1400-1300 a.C.), en Grecia. 
Hace unos días, National Geographic informaba del hallazgo de una nueva tumba micénica en Grecia, fechada entre los años 1400 y 1300 a.C. El enterramiento, excavado en la ciudad de Mitilene (isla de Lesbos), es de forma rectangular, delimitado por piedras planas, y es un descubrimiento de primer nivel pues pertenece al período de apogeo de la civilización micénica. El esqueleto apareció tendido sobre la espalda, en forma fetal, rodeado de un ajuar funerario compuesto por objetos de terracota y metal.


Safo, poetisa más relevante
 del mundo antiguo (650-580 a.C.)
 Copia romana de un original
 griego del siglo V a.C.
Este descubrimiento (real) me recordó el rumor que surgió en el año 2011 sobre la aparición, también en Mitilene, de la tumba de la poetisa Safo, una historia que tenía muchos elementos propios de la mejor intriga de la saga del cazatesoros Indiana Jones: habría sucedido en la parte posterior de un baño turco, en el castillo de Mitilene, y durante unas excavaciones arqueológicas iniciadas en secreto.

Pronto se supo que no se trataba de ningún hallazgo, sino de una broma de mal gusto, por muy bonita que fuera la estela funeraria en la que se leía la inscripción ΨΑΠΦΑ ΕΡΩΤΙΟΥ ΧΑΙΡΕ, en letras mayúsculas y con una ortografía característica de la época arcaica. Ni que decir tiene que la rentabilidad turística de un descubrimiento de tales características habría sido tremenda. No sólo por el hechizo de la vida y obra de esta poetisa, la más importante del mundo antiguo, cuya vida se suele datar entre los años 650 y 580 a.C. También porque habría supuesto desenterrar la carne (es un decir) y el hueso de un mito, descubrir su ajuar funerario, contemplar en diferido el rito y la liturgia que envolvieron a una poderosa mujer, una relevante figura femenina de hace veintiséis siglos.

'Safo' (obra de Gustav Klimt).
Además, Grecia está muy necesitada de noticias maravillosas y reediciones de su pasado glorioso que hagan olvidar los titulares en los informativos del mundo entero, los cuales sólo mencionan el país en una sucesión de tristes y temerosos sustantivos que siempre mezclan los términos rescate, deuda, déficit, recortes, ajustes, troika.... y más recientemente, inmigrantes, naufragios y niños ahogados.

De Safo apenas nos han llegado algunos poemas y fragmentos extraídos de citas de otros autores posteriores, y de algunos papiros. De hecho, casi todo lo que se sabe de ella se deduce de sus poemas, y lo que se cuenta de su vida está basado en habladurías y rumores, como la pretendida certeza que le atribuye amor por las mujeres y que ha hecho de Lesbos la cuna del término lesbianismo, que designa la homosexualidad femenina.


'Safo leyendo uno de sus poemas' (Vasija
de cerámica antigua, 440-430 a.C.
(Museo Arqueológico de Atenas).

Safo es, sin duda, la poetisa antigua más traducida y estudiada, capaz de disputarle a hombres como su compatriota Alceo el título de más relevante poeta lírico arcaico. Su impacto en la poesía griega fue tal que recibió el apodo de "la décima musa", aunque la producción literaria que ha llegado hasta nosotros es muy escasa, unas pocas estrofas, entre las cuales la más conocida es el Himno en honor de Afrodita. La belleza femenina, el erotismo y las celebraciones matrimoniales son temas profusos en su lírica.


Entrada a la tumba de Amphipolis (Grecia).
Otro enterramiento que se excava en la actualidad en Grecia es la tumba macedonia de Amphipolis, la mayor descubierta nunca en el país, y donde se llegó a decir que estaba enterrado Alejando Magno, su compañero Hefestión y hasta su madre, Olimpia. Quizá jamás se sepa quién ocupó el fastuoso conjunto funerario, pero los descubrimientos continúan con la aparición de tres inscripciones: una de ellas exhibe el monograma de Hefestión, lo que sugiere que la construcción de la tumba pudo ser encargada por Alejandro Magno y diseñada por su arquitecto, Dinócrates, para el general Hefestión, el amigo más íntimo de Alejandro, su compañero de toda la vida, muerto en el año 324 a.C. en Ecbatana (Irán). La arqueóloga Katerina Peristeri, a cargo de las excavaciones, está segura de que el túmulo se erigió entre los años 325-300 a.C. como póstumo homenaje heroico al amado Hefestión. Otros expertos, en cambio, niegan tal conclusión. El conflicto está servido.

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