sábado, 29 de agosto de 2015

Leto Severis, gran mecenas del arte chipriota

(Más sobre Chipre y sobre antigüedades chipriotas

Leto Severis (1916-1998), coleccionista
y mecenas de arte de Chipre.
Leto Severis (de soltera, Leto Lymbouridou) nació en 1916 y pasó la mayor parte de su vida en la capital chipriota, Nicosia. Las condiciones sociales de la época no le permitieron cursar estudios reglados de ninguna de sus dos grandes pasiones: la historia y la arqueología. Sin embargo, adquirió notables conocimientos en ambos campos gracias a su formación autodidacta, y al final de su vida se había convertido en una reconocida escritora histórica.

La vida de Leto dio un giro radical en el año 1936, cuando se casó con el adinerado Costakis Severis (hijo del coleccionista de arte Demosthenis Chr. Severis), a quien inculcó su amor por la arqueología. Juntos lograron ampliar la colección del padre de Costakis (antigüedades halladas en los yacimientos de Kytherea y Kyrenia), a la que incorporaron instrumentos de todos los períodos de la Antigüedad chipriota, fechadas desde el año 4000 a.C. hasta el período helenístico.

Fachada del museo Leventis (Nicosia, Chipre).
Gracias al tesón y al trabajo, a la ilusión de esta mujer hecha a sí misma, el museo Leventis (el museo municipal de Nicosia) exhibe hoy una enorme cantidad de objetos que explican la vida diaria de los habitantes de la isla desde hace más de cuatro mil años. Y es que la colección Leto y Costakis Severis llegó a contener más de 2.000 piezas en su momento de máximo apogeo. El matrimonio diseñó y construyó una galería en su casa de la avenida Stasinou para mostrar la colección, que enseguida se convirtió en un museo que visitaban estudiantes de todo el mundo, llegados a Nicosia para completar su formación arqueológica.

El matrimonio Leto y Costakis Severis
(foto del museo Leventis en Nicosia). 
El brío coleccionista de Leto se cortó tras la invasión turca de Chipre en el año 1974. Esta mujer, amante del arte y de la historia a partes iguales, decidió dejar de coleccionar y, cuando se le preguntaban las razones, respondía que su falta de interés era comparable a la de “una pura y bella vasija con dibujos de flores que se rompe para siempre”. En su desaliento influyó también el hecho de que le robaran una gran parte de sus amadas antigüedades, que durante la invasión turca le fueron sustraídas de la mansión familiar en Kyrenia.

'Damas del Chipre medieval', libro
histórico escrito por Leto Severis.
Los siguientes veinte años Leto Severis continuó volcada en el arte: fue uno de los miembros fundadores de la Asociación de Amigos de la Arqueología y también de los Amigos del Museo de Chipre. En sus últimos tiempos, la mecenas chipriota escribió el libro Damas del Chipre medieval, y apenas un mes antes de su muerte terminó su segunda obra, titulada La historia de Chipre contada a los niñosUna nueva desgracia golpeó a Leto cuando, en 1991, falleció su marido en un trágico accidente. Ella le sobrevivió siete años. Los dos hijos de la pareja, Demosthenis y Nicos Severis, continuaron su labor de mecenazgo, ligados a las actividades museísticas en Nicosia.

Vasija de la época geométrica y otros objetos
 legados por Leto Severis al museo Leventis.
El legado de Leto Severis es hoy reconocido en todo el mundo entre los estudiosos de la Antigüedad mediterránea y, de hecho, entre los años 2000 y 2006 gran parte de la actual colección estuvo de gira, exhibida en Estados Unidos y Europa. Pero, somo sucede a menudo con el mundo de coleccionismo, tanto Leto como el museo Leventis recibieron y reciben no pocas críticas por la falta de información sobre cómo, cuándo y a quién adquirieron las antigüedades, muchas de las cuales podrían proceder de pillajes en sitios arqueológicos. De hecho, la web Looting Matters asegura que el 98,4 por ciento de los objetos de la colección Severis tiene procedencia desconocida. Y es que, en el tiempo en que el matrimonio formó su colección, las leyes que regulaban la venta de antigüedades eran muy laxas. Entre los años 1960 y 1970, el Departamento de Antigüedades del Gobierno de Chipre adoptó una política de silencio consentido, es decir, permitía a los ciudadanos chipriotas comprar fragmentos, vasijas, estatuillas, etc, que a menudo provenían de pillajes, con tal de que los objetos permanecieran en el país.

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