sábado, 28 de febrero de 2015

Murakami habla de gatos, amor y escritura con su público

(Más sobre Murakami y sobre Japón)

Nunca es fácil calibrar la distancia conveniente que debe separar la admiración por una obra literaria de la devoción por el autor de la misma. Todos conocemos casos de escritores huraños que cultivan su fama de personas intratables y a menudo inestables, desde J.D. Sallinger a Cormac McCarthy, pasando por Juan Rulfo o Juan Carlos Onetti, hasta Joyce Carol Oates.

El escritor japonés Haruki Murakami.
Aun así, cuando un escritor bestseller tan querido como el japonés Haruki Murakami, que a sus 66 años sigue padeciendo una pertinaz aversión a aparecer en público, se presta a conversar con sus lectores durante unas semanas, la tentación de sucumbir a la curiosidad e indagar en la personalidad del hombre es  grande.

El cielo de las dos lunas de '1Q84' (Haruki Murakami).
Murakami tiene una legión de seguidores en todo el mundo, entre los que me cuento, aunque yo al carro del japonés me he subido tarde, y no sé si fue buena o mala suerte el hacerlo con la lectura de la ambiciosa novela 1Q84. He curioseado por la web japonesa donde Murakami respondía a las preguntas de su público, y claro, la inmensa mayoría de las cuestiones y respuestas estaban en japonés, así que poco saqué en claro. Pero la prensa ha publicado estos días varios artículos sobre esta efímera relación epistolar de Murakami, de los que entresaco algunas curiosidades. Por ejemplo, a una chica de 22 años que le preguntó cómo era enamorarse, Murakami le respondió: "Es una sensación similar a la de un gato resbalando en una lavadora en marcha”.

A un hombre de 53 años Murakami le recomendó leer El arte de la guerra, de Sun Tzu, pues en su opinión podría ayudarle a seducir a una mujer más joven, que era lo que el hombre pretendía. “Ante todo, tiene que crear una oportunidad para hablar con ella y descubrir cómo reaccionará a sus avances”, escribió Murakami a su interrogador.


Haruki Murakami posa con un gato.
El autor de Kafka en la orilla, Tokio Blues o Crónica del pájaro que da cuerda al mundo habla, por supuesto, de gatos, y apenas sorprende al desvelar que ha tenido muchos gatos, "pero ninguno ha sido nunca muy empático. Simplemente eran todo lo egoístas que se puede ser".

También confiesa Murakami que es tan tímido como sus personajes masculinos. "Saber escribir es como saber conversar con las chicas; uno puede aprender con la práctica, pero en realidad o naces con eso o no", asegura. Y zanja la polémica sobre ser finalista eterno al premio Nobel de Literatura, al decir que "es muy molesto, ni siquiera soy uno de los finalistas oficiales, sino que se trata sólo de las apuestas de alguien. Me siento como si fuera un caballo de carrera".

Por supuesto, los lectores le piden opinión sobre libros para leer y discos para escuchar en ese consultorio ya cerrado que durante semanas ha sido una estrecha ventana al universo Murakami con un guía de excepción: él mismo.


2 comentarios:

  1. Murakamiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, en mi caso desde 2007. Ahora estoy leyendo Underground (el atentado con gas sarín en el metro de Tokio y la psicología japonesa), cada testimonio es diferente y nos da una idea de las diferentes vidas de los personajes que estuvieron de alguna manera implicados en el atentado, y del peligro de las sectas.

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  2. Ese todavía me falta... En realidad me quedan muchas novelas y el par de libros de relatos por leer. Poco a poco jeje

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