miércoles, 12 de noviembre de 2014

Utopía y grafitis en pasos de peatones en La Latina


Los jóvenes de Mayo del 68 querían levantar los adoquines porque decían que, debajo, estaba el mar. Era una forma poética de instar a la revolución, a romper con lo establecido y a cuestionarlo todo. No trataban sólo de abrir ventanas políticas en la Asamblea Francesa, sino balcones reales por los que asomarse y respirar, hacer lo impensable, pensar lo imposible.

En mi barrio de La Latina (centro de Madrid) han aparecido estos últimos días mensajes revolucionarios, consignas que destilan ingenuidad y respiran candidez por cada una de sus palabras. No están escritos en las paredes, sino en el suelo, en los pasos de peatones, con unas letras estudiadamente geométricas que parecen trazadas con escuadra y cartabón.

Mensaje en el suelo frente a la basílica de
San Francisco el Grande (La Latina, Madrid).
Se trata de una iniciativa de un estudio de diseño, de unos profesionales unidos por el amor al grafiti que a finales de 2001 montaron una empresa para tratar de vivir de su pasión por el arte callejero. Boamistura, que así se llama el colectivo de artistas, ha sembrado el asfalto de Madrid de reflexiones hermosas, de propuestas amables y entusiastas que animan a meditar y ¡quién sabe si a entrar en acción! El mensaje más escueto de los que he visto en La Latina dice así: Volaremos sin movernos. Puede leerse en el cruce de la Carrera con la Gran Vía de San Francisco, en la confluencia con la calle de Bailén. Justo frente a la basílica de San Francisco el Grande. Da gusto contemplar cómo esas tres simples palabras arrancan amplias sonrisas a quienes aguardan su turno para cruzar.

Mensajes en el asfalto en el barrio de La Latina.
Me encanta la simplicidad de la pintada que proclama Desordenando la felicidad me encontré con la vida. Al fin y al cabo, ¿qué es el vivir sino una sucesión de instantes, hechos y fechas con los que jugamos a malabares? La encontraréis en el paso peatonal de la calle Bailén con la esquina de Don Pedro.

El mundo, del revés (grafiti
en La Latina, Madrid). 
Si el mundo está del revés, habrá que buscar cordura, es otra propuesta de Boamistura, seguramente más factible desde luego que tratar de enderezar el mundo, que era lo que ambicionaban los estudiantes y obreros del Mayo del 68 francés. Este grafiti se encuentra en el paso de peatones de la Gran Vía de San Francisco, frente a la tapia del Hospital de la Venerable Orden Tercera.  

Ha llovido mucho desde 1968 y el fardo de las revoluciones fallidas se ha hecho todavía más pesado. Pero la poesía, como decía Gabriel Celaya, sigue siendo un arma cargada de futuro. Dar la batalla con las palabras continúa siendo una aspiración legítima y valiente.

Madrid y tú, cosidos a besos (grafiti en La Latina).
Mi mensaje favorito es El día menos pensado te encuentran cosido a besos, que se despliega sobre el cemento en un paso peatonal de la calle Toledo, casi al filo de la Puerta de Toledo. Sin saber por qué, esas nueve palabras me dejan felizmente alelada. ¿A quién no le gustaría que lo cosieran a besos, lo hilvanaran en ternura y lo remendaran a base de caricias?

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