jueves, 27 de noviembre de 2014

Tanagras y otras mujeres griegas: moda para la eternidad

(Más Historia de un objeto y asuntos sobre Grecia)

La moda es eterna, se reinventa cada día, se nutre de usos y costumbres milenarios y se mira continuamente en el espejo del pasado para coser el futuro. Así ha sido desde el principio de los tiempos, como prueban los millones de objetos decorativos, joyas, esculturas, pinturas, y grabados repartidos en museos de todo el mundo.

Figura de terracota hallada
en Beocia (British Museum).
En el British Museum de Londres me prendé de unas curiosas y bellas estatuillas de mujer, bautizadas con el nombre de tanagras, por la ciudad griega donde fueron encontradas (región de Beocia). Se sabe que tenían un uso funerario, y de hecho fueron halladas en tumbas, a bastantes metros bajo tierra, pese a lo cual aún conservan ligeros restos de policromía. Las tanagras están hechas de terracota y se parecen unas a otras en su pequeño tamaño y en la sofisticación de sus ropajes. Esta de la izquierda viste una delicada túnica (chiton) y un abrigo (himation), y es un perfecto ejemplo de cuánto les gustaban los tejidos drapeados a las mujeres griegas del siglo III a.C.

Estatuilla griega
del siglo III a.C.
(British Museum).
Me parece majestuosa esta otra pequeña figura, que veo como una estampa viviente de la forma en que vestían las griegas acomodadas cuando salían a la calle en ese lejano siglo III a.C. Esta delicada pieza, también procedente de Beocia (famosa por su capital, la no menos famosa y mitológica Tebas), fue desenterrada, junto a sus compañeras de yacimiento, en el año 1870, cerca del recinto arqueológico de Grimadha. Me impresionan la precisión del contorno del cuerpo y los pliegues del manto (que le rodea el cuerpo e incluso se enrolla sobre la cabeza), me sorprende el amplio sombrero con el que ella se protege la cabeza, supongo que del sol, ya que en la mano izquierda porta un abanico. Y, desde luego, es bien curioso el alto remate cónico que corona el sombrero de la mujer. Si la miro fijamente un par de minutos, casi parece que vaya a echarse a andar.

Jarra de figuras rojas (Apulia,
hacia 350 a.C.), British Museum.

Muy distinta es la indumentaria de esta chica, del siglo IV a.C., también griega, cuyo vestido y complementos de moda fueron inmortalizados por el artesano que moldeó la jarra de cerámica de figuras rojas que la cobija. La muchacha, que viste una túnica corta y juega con un perro, al que trata de engañar enseñándole una tortuga, procede de la zona italiana de Apulia. La túnica es muy elaborada, con mangas largas cosidas en los hombros. Alrededor del pecho y circundándole los tobillos lleva amuletos para protegerla de los malos espíritus. También se exhibe en el British Museum.


Amazona griega (siglo V a.C.), en
exhibición en el British Museum.
Más antigua pero igualmente bien conservada es esta amazona con pantalones del siglo V a.C. Aparece en un bote de perfume de cerámica, fabricado en Atenas alrededor del año 470 a.C. Muestra a una amazona (míticas mujeres guerreras, que los griegos de hace 25 siglos creían que vivían al norte del mar Negro) que viste pantalón masculino, blusa de manga larga y una pieza de armadura que le cubre el cuerpo desde el cuello hasta la cintura. La figura, dibujada en negro sobre fondo blanco de alabastro, carga también un escudo con una tela estampada y un carcaj de flechas.

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