miércoles, 19 de noviembre de 2014

La duquesa de Chevreuse y el enigma de Velázquez

(Madame de Sevigny, aristócrata, francesa y casi coetánea)

El retrato Dama con abanico (1630-40) era uno de los cuadros que el pintor Diego Velázquez (1599-1660) tenía consigo cuando murió. Yo lo vi por primera y última vez en octubre de 2010, durante mis meses de estancia en Londres como estudiante de inglés. Entonces dedicaba mis muchos ratos libres a visitar museos y patear las calles, un placer que ahora, en Madrid, me parece tan lejano como imposible de recuperar. 

'Dama con abanico' (Diego Velázquez,
Wallace Collection, Londres).
Esta Dama con abanico es uno de los retratos más enigmáticos del pintor sevillano, por la sensualidad que desprende, por la especulación sobre quién es la mujer y por el hecho de que éste fuera de los pocos lienzos que el artista guardó hasta el momento de su muerte. Durante mucho tiempo se pensó que la retratada era española, de la nobleza, y también que podía tratarse de la hija del pintor, Francisca. Pero las últimas investigaciones afirman que la dama es francesa. Detalles como el lazo de los puños, los guantes, el abanico y, particularmente, su escote bajo y generoso (que habría escandalizado a la España de entonces) parecen más propios de la exuberante Francia de mitad del siglo XVII que del rigor hispánico.

La única dama francesa que Velázquez pintó fue la duquesa de Chevreuse (1600-1679), amiga íntima de la reina de Francia Ana de Austria (la reina gala supuestamente enamorada del inglés duque de Buckingham a quien Alejandro Dumas inmortalizó en 1844 en Los tres Mosqueteros). Al igual que su señora, la susodicha duquesa fue todo un personaje en la corte de Luis XIII. Siempre intrigante y envuelta en enredos y conspiraciones, la duquesa de Chevreuse huyó de Francia en 1637, temiendo por su vida tras enemistarse con el cardenal RichelieuEl primer destino de la exiliada fue España, donde residió unos meses antes de partir hacia Londres. Por una carta de 1637 se sabe que Velázquez la estaba pintando y que la francesa se portaba "en todo con mucha modestia", según dice la misiva.


'Joven dama' (atribuido
a Velázquez, Chatsworth
House, Inglaterra).
Quienes defienden que la modelo es la duquesa de Chevreuse aducen que hay otro retrato muy parecido de la misma dama en la Colección Devonshire (Chatsworth House), aunque su aspecto es más joven, la pose es más modesta y las ropas sí son acordes a la moda española del siglo XVII. Ese otro cuadro, llamado Una joven dama, es atribuido a Velázquez y parece pintado para dar, deliberadamente, dos imágenes distintas de la misma persona. Mientras en el retrato de la Colección Wallace la mujer transmite sensualidad y coquetería, en su mirada hay un asomo de picardía y aparece relajada, en el lienzo que se conserva en Chatsworth House exhibe un modesto recato y una seriedad más formal.  

'Dama con abanico' (detalle escote, Diego
Velázquez, Wallace Collection, Londres).
Es probable que nunca se dirima si la dama velazqueña es su hija Francisca, la duquesa de Chevreuse u otra mujer, anónima o identificable. Lo cierto es que Dama con abanico es uno de los más bellos retratos del artista, una pintura con un aura de misterio que se deja entrever en los grandes ojos de la mujer, en su mirada entre lánguida e incrédula, en la postura de su mano sobre el pecho izquierdo, a la vez discreta y atrevida. Y, sobre todo, está el pálido, amplio y generoso escote, una suerte de oasis en medio de la negrura combinada del velo y el marrón del vestido. 


Fachada del museo Wallace Collection (Londres).
El retrato que Velázquez conservó hasta su muerte lo contemplan ahora cientos de personas cada día. Llegó a manos de la familia Wallace en el año 1847, fecha en la que fue adquirido por el cuarto marqués de Hertford, el padre de Richard Wallace, el fundador del museo londinense. El marqués, un hombre avezado, de buen gusto y experto coleccionista de arte, pagó por el cuadro 15.000 francos, lo que al cambio vendrían a ser unas 600 libras de la época. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario