viernes, 5 de septiembre de 2014

Ocho Damas en el Museo Arqueológico Nacional


Hay muchos museos en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid. Y no sólo por la magnitud de las obras expuestas, sino por la amplitud de recorridos temáticos y cronológicos, a través de los cuales nos podemos adentrar en la parte de Historia de la Civilización que corresponde a España.

Ídolo femenino griego (siglos XIV-XIII a.C.)´
(Museo Arqueológico Nacional, Madrid
).
En mi última visita me centré en la historia de unas pocas mujeres, en las certezas y misterios que rodean a ocho de las Damas que se exhiben en el Arqueológico. La primera, rudimentaria y como si estuviera a medio hacer, es este ídolo femenino de Grecia continental, con una antigüedad datada entre los siglos XIV-XIII a.C. Es una estatuilla votiva de terracota, muy probablemente micénica, realizada en la misma época en que otros sitios griegos, como Delfos (en el Peloponeso) o Delos (en las Cícladas) ya eran importantes santuarios religiosos.

Dama egipcia de los siglos XIII-XII a.C.
Más joven pero igual de enigmática es esta Dama egipcia (siglos XIII-XII a.C.). De granito rosa, fue esculpida entre los años 1292 y 1191 a.C., es decir, en el momento histórico en que reinaban Ramsés I o Seti I, cuando la monarquía egipcia aún era poderosa e influyente en el mundo entonces conocido. No se sabe quién era o qué cargo tenía la Dama, pero la precisión de sus atributos apunta a que detentaba una alta posición social.

Máscara egipcia de mujer (siglos XII-
X a.C.), Arqueológico Nacional.
Muy distinto es el caso de la mujer anónima cuyos rasgos faciales están impresos en esta Máscara egipcia de rasgos idealizados (siglos XII-X a.C.). De madera, pertenece al Tercer Período Intermedio, sobre los años 1100 y 900 a.C. Es un ejemplo del rito funerario que practicaban los egipcios cuando no podían comprar un sarcófago: cubrían al difunto con una máscara de madera y tapaban el resto del cuerpo con materiales perecederos, como el adobe o elementos vegetales. Las máscaras se hacían con capas de lino y estuco, recubiertas luego con pan de oro, y en ellas se dibujaban los rasgos convencionales de los difuntos.

Momia egipcia de mujer (siglos VIII-VII a.C.)
en el Museo Arqueológico Nacional.
También egipcia, esta Momia de los siglos VIII-VII a.C. mantiene vivo el recuerdo del ser humano que fue: una mujer de complexión débil, que cuando murió no debía tener más de  veinticinco años. Y, sin embargo, hoy es tan antigua como el célebre Homero que, allá en la isla griega de Ítaca, hizo suya la tradición oral de Ulises. La Dama tiene el cuerpo vendado y no se exterioriza ninguna parte de su anatomía, ni existen pistas de su nombre o linaje. Sobre el pecho, un collar y un cartonaje con la imagen de una diosa alada de brazos extendidos.

Vasija 'Amazonas contra griegos'
 (siglo V a.C.) en el Arqueológico.
También soberbias y altivas huéspedes del Museo Arqueológico Nacional de Madrid son estas Amazonas contra griegos (siglo V a.C.),  unas mujeres guerreras que, al rechazar el dominio masculino, constituyen todavía hoy un símbolo de rabiosa independencia. Los griegos, machistas como pocos pueblos, abominaban de las amazonas, a las que tenían (y temían) por mujeres salvajes y bárbaras, y así es como las inmortalizó un desconocido pintor de la zona Ática en esta vasija (crátera) cocida al fuego y modelada a mano en el año 430 a.C. 


Dama de Elche (siglos V-IV a.C), en el
Museo Arqueológio Nacional.
Entre los siglos V y IV a.C. se esculpió la Dama de Elche, la cara más visible del Arqueológico Nacional. Es una escultura ibera en piedra, que en la parte trasera tiene una cavidad redondeada, donde se introdujeron reliquias, o quizá cenizas u ofrendas a los muertos. Muy conocida por sus rodetes, la Dama apenas conserva rasgos de color, pero en su origen estaba pintada en tonos vivos, lo que debía realzar aún más la suntuosidad de los ropajes y joyas que viste.

Dama de Baza (siglo IV a.C.), en el
Museo Arqueológico, en Madrid.
Señora también, pero de Jaén y del siglo IV a.C, la Dama de Baza fue descubierta en 1971 en la sepultura 155 de Baza, en una fosa de 1,80 metros y apoyada en la pared norte del túmulo. Es una escultura sedente que representa a una mujer ibera con ricos vestidos. En un orificio lateral excavado en el trono se introdujeron los huesos quemados de la difunta, y en el suelo alrededor de ella había lujosas cerámicas y objetos metálicos. La Dama de Baza certifica la relevancia de la mujer en las sociedades ibéricas como transmisoras de linajes aristocráticos.

Estatua de Livia Drusilla (siglo I d.C.)
en el Museo Arqueológico Nacional
.


Romana y esposa del emperador Augusto, Livia Drusilla (estatua del siglo I d.C.) está bella y delicadamente esculpida en mármol, con un rostro sereno pero altivo. En la vida real, Livia fue una mujer eminente, poderosa tanto en política como en asuntos religiosos. Gozó de una gran popularidad y promovió la deificación de su esposo Augusto, a quien dedicó un templo. Ella misma fue sacerdotisa del culto a Augusto, y así aparece representada en la estatua del Museo Arqueológico Nacional.

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