martes, 12 de agosto de 2014

Azotea, mirador, terraza: vistas de Madrid al cielo

(Madrid: Balcones y maniquíes Y aquí Balcones en La Latina

Me encanta escribir y pronunciar la palabra azotea, que siempre asocio a casa de pueblo, ropa tendida, plantas en el suelo y una goma verde para regar las baldosas recalentadas por el sol. Azotea es un sustantivo que procede del vocablo árabe hispánico assutáyha, a su vez diminutivo de sáth, y éste del árabe clásico sath. En Madrid casi nadie dice azotea, sino terraza o mirador, y menos numerosos aún son quienes suben por escaleras encaladas, habiendo como hay modernos ascensores. Además, pocas personas van a las azoteas a admirar las vistas, sino más bien a dejarse ver. No es una crítica, tan sólo una apreciación.

Calle del Carmen, tejados y azoteas desde la
terraza  del Corte Inglés de Madrid.
Yo, que desde niña me quedo embobada con "las vistas" (¡la de bromas que tuve que aguantar hasta hace poco!), voy siempre que puedo a la terraza del Corte Inglés de Callao. Si queda un sitio libre en la parte exterior, allí me siento a tomar algo mientras contemplo los tejados próximos. Este fin de semana pasé un buen rato conjeturando qué sentirán los vecinos del centro comercial al saberse observados y fotografiados. Sobre todo, los que habitan esas dos coquetas terracitas que se aprecian en la foto superior, a la derecha, junto al muro amarillo. La tumbona, la mesita y las plantas indican que sus dueños usan esos miradores privilegiados en el centro de Madrid. Los supongo saliendo después de las doce de la noche (a esa hora cierra la terraza del Corte Inglés) para disfrutar en paz de las vistas, las suyas, las privadas.  

Callao y Gran Vía hacia Plaza de España
(Madrid), desde terraza El Corte Inglés.
Una estampa muy distinta es la que se observa desde el extremo derecho de la terraza, sobre todo desde la parte interior, con su imagen urbana clásica: una riada humana y de coches que, incluso en agosto, transita por Callao, pasea arriba y abajo por Gran Vía, se apresura en cruzar los pasos de peatones de tienda en tienda o, simplemente, sube y baja de autobuses urbanos y metro. Al fondo, dos torres hace tiempo destronadas en altura, pero muy bellas: la Torre de Madrid (142 metros y 34 plantas destinadas a viviendas), y la Torre España (117 metros y 25 plantas), dos auténticos emblemas de la ciudad.

Cine Callao, desde la terraza
del Corte Inglés (Madrid).
Desde la terraza del Corte Inglés se contempla también el bullicio que normalmente existe en la peatonal Plaza de Callao, presidida desde el año 1926 por el Cine Callao. Es un edificio con características neobarrocas (al igual que la Torre España) que va indisolublemente unido a la memoria del Madrid del siglo XX. Todavía funciona como sala de cine, es decir, aguanta, que no es poco, la presión de las cadenas de tiendas de ropa, que en los últimos años se han comido magníficos edificios en la zona. 

Edificio Metrópolis y Gran Vía, vistos desde
la terraza del Círculo de Bellas Artes (Madrid).
Cerca de este mirador en Callao está la terraza del Círculo de Bellas Artes, con vistas fabulosas sobre los cuatro puntos cardinales. Lo más inmediato es la panorámica sobre la Gran Vía en su intersección con la calle Alcalá, que delimita el edificio Metrópolis. Por supuesto, también se alcanza a vislumbrar los rascacielos de la Castellana, el ayuntamiento, Cibeles, algunos vestigios verdes del parque del Retiro, y hasta la estación de Atocha.


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