domingo, 5 de enero de 2014

Tránsito de un hombre bueno

Tránsito: paso de un estado a otro. Lugar de parada y descanso en un viaje. Muerte considerada como un paso de una vida a otra. Se dice de los santos o de las personas de vida virtuosa.

De tránsito. Así custodio en mi casa los vestigios cenicientos de la última coraza humana que vistió un ser humano excepcional. Desde el día 3 ya no camina ni suspira como los residentes en este mundo, y sin embargo su huella mortal se ha hecho aún más profunda, en una suerte de contrapeso a la ligereza de su alma al elevarse hacia el Dios en el que siempre creyó. El azar o el destino han dispuesto que la primera urna de polvo rebosante de amor que albergo por unos días bajo mi techo sea la de alguien no unido a mí por lazos de sangre. Siento un respeto pavoroso hacia la muerte, pero no me incomoda convivir estos días con sus materiales despojos.

El paraguas que compré en Tokyo en julio,
varado ahora en Madrid invernal.
Nada he dispuesto para mi última hora. Ignoro si alguien se tomará la molestia de tomar el pulso a mis suspiros finales o si habrá una sola voz que llene de silencios mis palabras atropelladas. Si tengo mucha, muchísima suerte, una mano amiga sostendrá mis dedos endebles y encenderá una hoguera de resignación en la carcasa de mi pecho agotado. Él tuvo todo eso y mucho más, el amor y la solidaridad continua de sus cientos de hijos forjados a la lumbre del cariño y el respeto durante décadas de magisterio.

En este ahora y en este hoy, 5 de enero de 2014, cuando arrancan los Reyes Magos sus Cabalgatas, el Nacimiento de mi casa hace sitio a las cenizas en tránsito de un hombre bueno, cuya gran obra en esta tierra son, sin duda, sus hijos, a los que nunca obligó la carne ni la genealogía, pero que jamás se apartaron de su mesa (en la salud) ni de su lecho (en la enfermedad) hasta que él, Manolo, exhaló su suspiro final.

Descanse en paz.

4 comentarios:

  1. No hay por qué dar gracias. Me considero afortunada por haber conocido a este hombre bueno, gracias al cual pude conocer a tantos otros hombres buenos, entre los que te cuento.

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  2. J.B. Asensi "Batiste"3 de enero de 2016, 18:38

    Un gran artículo, Pepa, muy entrañable, afectuoso, respetuoso y agradecido a su memoria y a su acción. Manolo descansa en la Paz del Señor y ayúdanos, como tantas veces hiciste aquí en la tierra, guiándonos desde el cielo. Gracias Manolo!!Gracias Pepa, me siento afortunado, como tu dices, de conocer a tanta gente buena encabezada por él.

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    1. Muchas gracias por tus palabras. En efecto, es un gran legado el que deja Manolo.

      Saludos afectuosos

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